A veces tengo la sensación de que los comentarios que dejan en mis blogs tienen más interés que lo que cuento. A veces también tengo la sensación de que no soy capaz de continuar escribiendo, de que me bloqueo, de que el tiempo transcurre espeso como aceite, como miel amarga, y sin embargo no encuentro un hueco para seguir viviendo virtualmente. A veces me siento culpable por desatender estos vínculos. A veces todos tenemos la urgencia de tomarnos un tiempo, voluntaria o involuntariamente. Por eso os invito a leer los comentarios si habéis leído todo lo que hay por aquí; tal vez los encontréis interesantes.
Escuchad Un hombre sin trabajo, de Pastora. O Día tonto, o cualquiera de sus canciones. Y no perdáis la ocasión de ver Urgencias, la serie madre de las series de médicos. Mala hora, los fines de semana a las 12 o cosa así, pero ya no me sorprende nada.
A la espera de un cambio grande…
Ufff... qué rareza, no sé, cosas mías, pero qué rareza...