And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.
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sábado, 21 de mayo de 2011

#acampadagranada: una noche en la calle


“Mañana nos aseguraremos de que todos reciban su desayuno a las siete y media”.
Así comenzaba la noche.
Éramos, al menos al principio, muchos. Cientos, bastantes para una plaza tan pequeña. Había una asamblea. Así funciona Granada, supongo que como el resto de las acampadas de España y del mundo. Todo se somete a votación, y llegada una hora (como las 12 de la noche) se procura hacer el mínimo ruido posible. Así, la gente demuestra su conformidad aplaudiendo en lengua de signos. Hay turnos para hablar y cuadernos con propuestas de todo tipo. Se pide a la gente que no beba alcohol ni consuma drogas de ningún tipo para evitar intervenciones o problemas innecesarios.
Hay una zona de descanso, botiquín una despensa/cocina, zona de prensa, incluso un área por “si eres violento”. Toda la gente que se encarga de estas cosas son voluntarios que desarrollan labores en las que tienen experiencia: así hay comunicadores, redactores, mediadores… que llevan a cabo labores de limpieza (hay contenedores para restos orgánicos, papel o plástico), de difusión en barrios y facultades, de provisión de alimentos, etc. Claro que todo esto no sería posible sin el apoyo de los vecinos, granadinos y granadinas que creen en la causa de los acampados y les han ofrecido comida, dinero u otros servicios (desde aseos hasta fotocopias gratis para los folletos informativos), turistas curiosos que se preguntan qué sucede en el centro de Granada. En la asamblea abierta del viernes por la noche, ya entrado el sábado, una vecina afirmó lo siguiente: “Tengo 47 años, soy autónoma, tengo trabajo, una casa y coche, pero estoy aquí porque creo en lo mismo que vosotros. Pero os digo una cosa, la gente que estamos al otro lado de la plaza estamos ahí para formar escudo humano, por si alguien intenta haceros algo”. Realmente emotivo.
Y es que hay que recordar que las cosas no han sido fáciles para Granada, conocida ya como una de las acampadas más activas desde el comienzo. Esta noche la policía ha acabando desistiendo pese a que ya ha comenzado la jornada de reflexión. No obstante, el miércoles los manifestantes fueron los primeros de España en ser desalojados por la policía a pesar de que no provocaron ningún problema o incitaron a dicha intervención. Es más, la Subdelegación del Gobierno se desentendió de lo sucedido, de modo que sobreentendimos que la decisión de desalojar surgió de uno de los agentes (quien, dicho sea de paso, no ha vuelto a aparecer por la Plaza del Carmen). A raíz de este desalojo Granada comenzó a cobrar relevancia a nivel nacional y muchos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Desgraciadamente, alguien filtró una fotografía de una señora mayor siendo desalojada, aunque esto no sucedió en Granada. No obstante, las cabezas pensantes de la acampada actuaron rápido mediante una nota de prensa en la que descartaban la relación o autoría de la imagen, demostrando una vez más la entereza y transparencia con que actúan. Pese a todo, en el desalojo se detuvo a tres jóvenes y se cursó una denuncia contra ellos. Toda la acampada reúne dinero para saldar la denuncia como masa compacta. Otro de los problemas que encontraron los granadinos fue que el viernes había convocada previamente una manifestación del colectivo LGTB, de modo que se les invitó a apoyar los ideales la acampada, aunque querían permanecer desvinculados de banderas ajenas. Nuevamente, la diplomacia y respeto mutuo hicieron posible la convivencia de ambas expresiones: 19:30 h. La asociación LGTB se ha manifestado extendiendo una gran bandera del arcoriris. Al desplegar la bandera, solo los miembros del colectivo se han quedado junto a ella, ya que los demás manifestantes se han retirado y durante unos minutos la Plaza del Carmen se ha dividido en dos, aunque después el colectivo ha agradecido a los 'indignados' el respeto a la bandera. (Fuente: Ideal.es).
Me dice uno de los responsables de prensa de #acampadagranada que ellos no son Democracia Real Ya, aunque habrá muchos de ellos que sí lo sean. Hay gente con distintas ideas, con diversas propuestas y sensibilidades políticas, porque, como dijo uno de los asistentes, “demostremos que hay más cosas que nos unen que cosas que nos separan”. Insisten, además, en el carácter apartidista, que no apolítico, de los reunidos frente al ayuntamiento. También en su postura irreligiosa y abierta a quien quiera unirse en su lucha. Reconocen que hacen falta aún propuestas concretas, pero las cosas de palacio, ya se sabe. Así y todo, tienen médico y abogado, traductores, intérprete en lengua de signos y mil personas más preparadas y dispuestas. Iniciativas de animación sociocultural para niños, talleres de mediación, instalaciones para personas mayores, guardería, movimiento poético que sigue el ejemplo de Sol…
¿Qué tiene de especial Granada? Hay muchos universitarios, en principio las personas que deberían responder con más fuerza a esta iniciativa. Además, en Granada la provocación es doble desde que los ánimos se crisparon por la aprobación de la Ordenanza para la Convivencia, que no permite la mendicidad, música, ruido de cualquier tipo e incluso comer o beber por la calle. Lo de una acampada multitudinaria, ni hablarlo, claro está. Por si fuera poco, recordemos cómo acabó la manifestación del 15-M en Granada, y tiro de Wikipedia.
Volvamos, pues, al jueves por la noche. Llegué directo del concierto de Vetusta Morla, donde Pucho recordó en varias ocasiones a quienes acampaban en la plaza dael Carmen. Cuando llegué, acabada la asamblea, nos tumbamos sobre cartones y mantas que habíamos traído (son demasiados años escuchando a mamá) bajo unas carpas cuanto menos sospechosas mientras llovía a nuestro alrededor, y era como si con la lluvia brillara más la Alambra y la gente estuviera más unida. Pasé media noche hablando con J., un albañil sin futuro que quería cambiar las cosas. Compartimos una Cocacola para mantenernos despiertos, pero se durmió y me puse a leer una novela generacional, En el camino de Kerouac. Después hablé con una chica argentina que quería rebelarse no sólo por España, sino por Argentina, Italia y otros países donde el sistema acaba cortándoles las alas a los jóvenes.
Respeto. No violencia. Ilusión. Metas. Organización. Fraternidad. Eficiencia. Esperanza de cambio. Si Madrid es el Sol, nosotros seremos vuestra Luna mora.
Esa mañana desayunaron todos.

sábado, 12 de febrero de 2011

THE END: Un último apunte

Las fechas.
Las putas fechas.
Las malditas fechas.
A mí, al menos, me persiguen. No sólo eso, que sería pasable: me atormentan. Por eso no acaba el cuento un 9 de agosto, que sería redondo, o un 1 de enero, ni tan siquiera el día en que me dio por inventar el “Érase una vez…”. 12 de febrero de 2008, de 2011, cómo duele ya.
Y hay más números. Me puse una meta por eso de redondear: 100 seguidores, 100000 visitas y 550 posts. Todos estos números ya están superados, y tengo testigo de este propósito, aunque no lo necesite.
Este blog me ha alimentado durante alrededor de cinco años. Me ha descubierto gente y lugares maravillosos, otras bitácoras de las que volverme adicto, otras aficiones que amamantar como mis propios cachorros… Este blog, lo creas o no, me ha hecho reír y llorar en ocasiones, me ha hecho desear desaparecer o trascender más allá de los mapas de bites. Pero me ha hecho añorar la vida. Tengo un amigo a quien, entre otras cosas, conocí a través de otro blog, que se ha retirado de un tiempo a esta parte a la meditada vida real: me dice que hay vida más allá de las redes sociales y plataformas, y que es maravillosa. Que le dé una oportunidad.

No es éste un adiós definitivo, como bien podéis adivinar. Desde mi último cumpleaños me acecha la duda de si seguir o no, de si deshacerme tras tanto camino andado. Como a una serie, supongo que a un blog hay que darle un final digno antes de que empiece a dar estertores. Además, ya prácticamente no le encuentro utilidad. Para la fotografía, tengo varios perfiles en Flickr donde subir álbumes enteros. Para la promoción, a todo lo que escriba le nacerá un blog enano donde dejar dudas y sugerencias. Para el cine y a las malas la tele, tengo Cinempatía y Gazeta20, dos publicaciones hechas por gente entusiasta que me recibió en su día con los brazos abiertos y aún hoy me dejan expresarme. En cuanto a la creación literaria, lo cierto es que desde hace un tiempo prácticamente todos los cuentos que escribo van encaminados a antologías de terror que prosperan. Mi día a día, mis comilongas de cabeza se diluyen en las cartas a Juanpe y otros amigos que escribo cada dos semanas: se trata de un exorcismo muy placentero, se lo recomiendo muy mucho. Por último, están los proyectos. Igual tanta dispersión me empezaba a ahogar, y por eso cada cosa, a su cajón. La poesía se la seguiré mandando a los amigos poetas; la música seguiré almacenándola en listas de Spotify. Con toda probabilidad, y en función de mi pericia y economía, abriré una página web profesional o un blog privado para mis amigos. Nadie más sabrá de mí salvo quienes me respiren de cerca: los míos.
Me habéis visto crecer aquí, dejarme melena y ver cómo me crecían las entradas (después de todo, esto es un blog). Me habéis dejado contar miedos y metas, alcanzar algunos y romper imposibles. Me habéis visto feliz como un niño y hecho mierda, con el corazón hecho un despojo. Un puñado de escombros. Con una sonrisa, con media sonrisa, me habéis visto ver mundo, vivir en Swansea (corazón en la garganta), Francia o Bristol. Me habéis visto casi en directo sufrir un infarto y alzar el vuelo. Me habéis visto lamentarme y enamorarme de todo cuanto me rodea. Me habéis hecho partícipe de todos los síndromes (Stendhal, Tourette, Asperger…) y alteraciones de la personalidad.
Hoy os cuento, al fin, la historia de Brian Edward Hyde. Brian, un joven inglés (de Birmingham, para más inri) de familia acomodada, decide recorrerse Europa en plena Edad Media para acabar de formarse como arquitecto. El periplo le lleva a Oriente, donde conoce a una joven hermosa y misteriosa. El destino los une y, tras grandes problemas, persecuciones, muertes, nacimientos, conspiraciones… acaban en Jerusalén, fugitivos de Bagdad, con sus dos hijos (un niño y una niña: Brian S. y Leo). Cómo no, el destino los volverá a separar, esta vez para siempre. Brian no aguanta la nueva desaparición de Amal y por ello decide volver a una Inglaterra ajena, donde pasará el resto de sus días. Nadie más lo sabe, pero Brian Edward Hyde, ya anciano y en su lecho de muerte, tendrá una última visión de su amada Amal.

Gracias por sintonizar esta emisora. Dios les dé salud y muchos hijos.
C’est fini.
Esta vez, de verdad. Aunque lo diga entre lágrimas.

Brian Edward Hyde ha muerto el mismo día en que un gran trozo de Jose Alberto Arias se quedó anclado en Reino Unido.

DEP
3 de agosto de 2006
11 de febrero de 2011

Pureza cero

Te has propuesto quemar hoy tu vida.
Raparte la cabeza, cortar tus uñas,
maquillar las cicatrices
y hacer autostop en la caverna
del Olvido.
Te has propuesto hundir tu barco,
hacer mella en tu sombra.
Todos los caminos llevan a Roma,
todos los lunares guían a tu ombligo.
Eres hoy un sumidero,
la última apuesta del miedo,
la sombra de tu mellizo.
Te has propuesto hoy, como nunca,
renacer de tus cenizas.
Como un Golem de barro y fuego.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Balada triste de trompeta

EL AUTOR QUE NECESITABA EL CINE ESPAÑOL


Balada triste de trompeta es la película española (y no española) más personal que he visto en mucho tiempo. Álex de la Iglesia nos demuestra por qué esa legión de seguidores y detractores. Sus excesos, sus personajes pasados de rosca, sus repartos estrafalarios y su buen hacer ya han dejado un puñado de buenas películas (El día de la bestia, La comunidad, Crimen ferpecto…). Balada triste pasa a engrosar esta lista en un lugar preferente.
            Hace poco, este mismo año, Emilio Aragón nos trajo una buena película sobre la vida de unos cómicos (entrañables Imanol Arias y Lluis Homar) en pleno conflicto civil en Pájaros de papel. Curiosamente, la nueva cinta de De la Iglesia nos coloca en un punto de partida bastante similar. Su potente prólogo cuenta cómo los miembros de un circo son reclutados para luchar a la fuerza, y el horror de la guerra y la venganza. Hablamos de venganza y es inevitable mencionar Kill Bill, y hablamos de Tarantino y es imposible obviar Malditos bastardos. Porque ambas películas se parecen mucho, muchísimo.
            La historia de un circo y de dos payasos peleados por una mujer en pleno Tardofranquismo, el ambiente social y político enrarecido, un país enfrentado y violencia a los límites de la locura. Lo que en Malditos bastardos era una cinta tensísima, en Balada triste de trompeta se convierte en esperpento reflejo de una década horrible a todas luces. El enfrentamiento de Antonio de la Torre y Carlos Areces, por mucho que el bilbaíno se niegue a reconocerlo, despunta como un retrato de las dos Españas de Machado. Y si bien los dos actores se entregan en cuerpo y alma a sus papeles (de la Torre huele a Goya), su trabajo queda deslucido por los excesos artísticos y argumentales del director, así como por la pobre interpretación de la femme fatal Carolina Bang (inexplicablemente descubierta por Álex de la Iglesia en su serie Plutón BRB Nero). Ver al payaso triste Areces es ver de nuevo a los olvidados payasos tristes de La cabina (Antonio Mercero), y da la sensación de que en los últimos años del dictador España consistía tan sólo en una galería poblada por freaks y otras criaturas apagadas.
            Por eso cuesta entender el desvarío narrativo del guión hacia mitad de la película y por qué el director opta por un desarrollo más propio de Francisco Ibáñez que de un director serio o, digamos, melancólico. Porque si bien De la Iglesia mira esos años desde un prisma de horror y escepticismo, se cuela en su trabajo un aire melancólico y familiar que nos habla de ese homenaje a Raphael, presente como recurso de metalenguaje a lo largo de toda la segunda parte de la cinta. Así pues, encontramos un guión lleno de altibajos e incoherencia (incomprensible para quien recuerde Mirindas asesinas, del propio director vasco) frente a imágenes poderosísimas de principio a fin.
            Álex de la Iglesia ha reconocido que ésta es su película más ambiciosa, y puede que dicha ambición le haya costado sus mayores defectos: humor tan negro que podría no entenderse, excesos visuales, personajes caricaturescos, y violencia por violencia. Los aciertos son otra cara de la misma moneda: humor negrísimo, imágenes poderosísimas, violencia gamberra… Y es que sólo un director que arriesgara podría convertir el Valle de los Caídos en la quintaesencia del cine patrio, regalarnos unos de los mejores créditos de nuestro cine y una película llena de ritmo, situaciones disparatadas y una vuelta de tuerca a nuestra Historia que debería contentar a las dos, cinco y mil Españas que existen.
            En pocas palabras, una película descompensada, con un guión mal construido y gran derroche artístico. Una película cuyo mayor defecto es que es un cine tan d’auteur que alguien debía haberle parado los pies al director para frenarlo a veces y conseguir una película excelente y no sólo una de las mejores películas del año.

Nota: 8,5

viernes, 24 de diciembre de 2010

Jou, jou, jou, Feliz Navidad


¿Os gusta la Navidad? ¿En serio? ¿Por algo en concreto? ¿Por estar con la familia? ¿Porque hacéis recuento y echáis la vista atrás y os dais de que un año más nada ha cambiado en vuestras vidas y albergáis la esperanza de que el año que entra suponga toda una revolución? ¿Por la cantidad ingente de comida insalubre? ¿Por el frío? ¿Por la temporada de trabajo en el campo? ¿Por los regalos que nunca llegan como querrías que llegaran? ¿Por los concejales vestidos de Reyes Magos? ¿Por el betún? ¿Por el carbón? ¿Porque ya no sois niños? ¿Porque os gusta comeros una docena de uvas al ritmo de las campanadas? ¿No os gusta bailar con la música del Telediario? ¿Por el gasto de los ahorros de once meses?


pd: en estas fechas tan señaladas, Apenas el 28,1% de los españoles se declara "católico practicante". Los mayores de 60 años, con un 90,4% de creyentes, sustentan la Iglesia 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Esta Navidad, voy a regalar libros

Hasta hace poco, no hacía regalos.
            Es decir, me gustaría haberlos hecho, pero no me interesaba demasiado ni estaba en la situación para ello. No obstante, ya en el instituto traté de impresionar a alguna chica regalándole algo: por lo general, un libro. Ahí comenzó el ritual. Pensar en la otra persona, en sus gustos, en los tuyos, en qué podías aportarle tú, qué podía sacar de un libro concreto… Por lo general, un libro bien escogido puede ser el regalo perfecto. No hay nada más personal y, para qué negarlo, ya estamos hartos de colonias y corbatas, ¿no? El hecho de establecer un vínculo tan profundo entre quien regala y quien recibe el regalo debería acabar de convencernos. Llevar a la otra persona a terrenos que tú ya has transitado, presentarle personas que te han cambiado la vida, ponerla entre la espada y la pared, incluso tratar de hacerla mejor persona… A veces he regalado libros por el simple hecho de abrir la mente a otras personas. Entregar una lectura impactante que te haya marcado implica regalar un trocito de ti entre las páginas. Además, no tiene ni por qué ser recién comprado.
            Desde hace un par de años selecciono libros que ya no voy a leer y ocupan espacio en mi biblioteca y los regalo a amigos en ocasiones especiales. Les dejo unas palabras de dedicatoria o recuerdo et voilà, el regalo perfecto. Además, un libro usado, aunque no huele tan maravillosamente bien como uno nuevo, huele a papel curtido, papel con experiencia. Un libro que ha pasado por varias manos y ha visto mundo es una historia ambulante, va recopilando experiencias y enriqueciéndose cada vez más. Es como cuando coges un libro de la biblioteca y encuentras notas al margen, pequeños detalles y correcciones que a ti se te habrían pasado por alto. O citas de otros libros, o direcciones postales, números de teléfono…. y entonces imaginas la cara de quien ha leído ese libro antes que tú y te preguntas qué le motivó a escribir cierto comentario en ese margen de la página.
            Así pues, este año, como los últimos, me he propuesto regalar libros por Navidad. Hasta he creado una página en Facebook que, si bien es inútil, puede servir de punto de encuentro y debate para los amantes de la literatura. Por supuesto, en cuanto tenga la ocasión este año regalaré mi libro. No por vanidad, sino porque estoy convencido de que se trata de una novela que puede gustar a casi todo el mundo. En primer lugar, porque se trata de una historia que todos intuíamos, si no conocíamos ya: Peter Pan y Wendy se despiden en la ventana con la promesa de volver a verse, con la promesa de no crecer. Podría ser un libro infantil, pero no lo es; los niños no lo entenderían. Podría ser una novela de aventuras, pero entonces se trataría de una novela superficial. Hay aventuras, pero también hay amor, mucho amor, amor a chorros. Podría ser una novela cursi, de modo que también tiene miedo como una novela de terror. Y tiene fantasía para los amantes del fantástico, pero también tiene realismo para los puristas; el miedo nace de la verosimilitud. Además, trata temas que experimentan por igual una niña de quince años y un señor de noventa: el miedo a crecer, el amor, el desamor, el miedo a morir, el rencor, las promesas, la literatura que viene como un huracán y nos cambia la vida…
            Por esos motivos y muchos más creo que La traición de Wendy es el perfecto regalo esta Navidad, y si queda algún indeciso le recomiendo que pase por este blog. Porque las historias honestas deben atravesar fronteras, y es preciso que todo el mundo sepa lo que le pasó a Peter Pan tras decir adiós en la ventana. Por eso, esta Navidad regalaré La traición de Wendy.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Hay que ser inmaduros...

Hay que creer en Papá Noel y en los Reyes Magos. Creer en el Ratoncito Pérez y en el amor. Hay que saltar en cada charco y gastar billetes enteros en chucherías. Hay que ir a conciertos donde la gente fuma hierba y bebe litros. Hay que vestir con lo primero que te ofrezca el armario, sin combinar prendas ni mirarse al espejo. No hay que peinarse salvo en situaciones de emergencia. No hay que tener saldo en el móvil. Hay que viajar con una mochila y kilómetros de autobús; hacer autostop. Colarse en el cine en la sala de al lado cuando acaba tu película. Ir a las tiendas a recomendar libros, discos y películas. Hay que acoger animales abandonados y convertir la casa en un refugio. Hay que tener siempre una Biblia cerca (en caso de que se nos acabe la leña) y una lista de cosas por hacer. Hay que posponer las responsabilidades. Hay que reírse de la gente en su cara e insultar cuando venga en gana. Hay que saltar con paracaídas una vez en la vida. Hay que nadar hasta las boyas y dar la vuelta y descansar tumbado en la arena. Hay que follar en las porterías de edificios viejos. Hay que raparse la cabeza o teñirse el pelo verde y azul. Hay que comer chocolate, toneladas de chocolate, infinidad de chocolate. Hay que afeitarse como mucho una vez a la semana. Hay que colgar una pizarra en el salón de casa y escribir ahí versos diversos. Hay que abrazar a desconocidos. Dormir con ellos. Dormir siempre acompañados (no importa de quién). Hay que ser inmaduros.
Hay que ser muy duchos en el arte de vivir.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Adolescentes difíciles y literatura, y tv, y cine, y... (I)




LA REVOLUCIÓN JUVENIL
 



BLOG  de un adolescente cualquiera (extracto real)

La gente estudia. Es lo natural. Todo el mundo lo hace (o lo ha hecho). Yo estoy en la edad. Mis 16 años (mal llevados) no han tenido realmente momentos significativos de estudio. Tal vez este septiembre, que tuve que estudiar las 10 asignaturas que llevaba (de las cuales aprobé cuatro, creo recordar). Lógicamente, mis 16 años (mal llevados) conllevan una época de estudio presente y futura. Vamos, que había que cambiar el chip y empezar a coger el hábito. Más vale tarde que nunca. El problema es cuando, al más puro estilo Zipi y Zape, las cosas se tuercen por más buena intención que le ponga. Tener varios exámenes, varios trabajos, un empleo (no remunerado y poco trabajoso, pero empleo), etcétera, es algo terrible para alguien tan desordenado como yo. Siempre lo he sido. Y intentar poner en práctica eso de 'primero lo pequeño, luego lo grande' con esto no me ha servido. He hecho deberes, he realizado trabajos (con mayor o menor fortuna), pero he estudiado poco y mal. Y de eso me he dado cuenta cuando, a menos de 12 horas de un examen relativamente importante, he advertido que la media hora de estudio diario de una asignatura difícil como es Física y Química (nivel 4º de ESO, tras un año en el mismo curso sin dar esa asignatura y recordando poco o nada de 3º) no había sido suficiente y había olvidado todo. Todas las fórmulas, que me sabía bastante bien, se habían evaporado. Probablemente los nervios (soy muy dado a eso con temas de exámenes, aunque NUNCA lo muestre) han jugado un buen papel en esto. No obstante, 'Common People', de Pulp, en bucle y algo de fuerza de voluntad (y dos tazas king-size de café) me han servido para que a estas horas (seis del examen) me sepa bastante bien el tema. Me sé la ley de Hooke, los métodos gráficos y analíticos para hallar el punto de aplicación de la resultante de dos fuerzas paralelas con el mismo sentido, la regla del paralelogramo (para hallar la resultante de varias fuerzas concurrentes), cómo representar gráficamente el vector F (fuerza, expresada en Newtons, N)...
Y, en cortos descansos, he tenido tiempo también de leerme 'La Metamorfosis', de Kafka, para un examen de lectura que tengo en cinco horas. Creo.
Vamos, que ha sido una noche productiva. A ver si mantengo el ritmo...
Ni de coña.

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (así ve el mundo Holden Caulfield)
Chicas con las piernas cruzadas, chicas con las piernas sin cruzar, chicas con piernas fantásticas, chicas con piernas asquerosas, chicas que parecían chicas estupendas y chicas que debían de ser unas brujas si llegabas a conocerlas. Era un panorama muy bonito, si entienden lo que quiero decir. En cierto modo, era también bastante deprimente porque uno no podía dejar de preguntarse qué sería de todas ellas. Quiero decir cuando salieran del colegio y la universidad. Te imaginabas que la mayoría se casarían con unos imbéciles. Con tíos de esos que siempren están hablando de cuántos kilómetros pueden sacarle a un litro de gasolina en sus malditos coches. Tíos que se enfandan como niños cuando les ganas al golf o hasta a un juego tan estúpido como ping-pong. Tíos malos de verdad. Tíos que nuncan leen libros. Tíos aburridos...
"(…) Espero que cuando me llegue el momento, alguien tendrá el sentido suficiente como para tirarme al río o algo así. Cualquier cosa menos que me dejen en un cementerio. Eso de que vengan todos los domingos a ponerte ramos de flores en el estómago y todas esas puñetas... ¿Quién necesita flores cuando ya se ha muerto? Nadie."

Serie tv: Misfits 1x06

NATHAN: "She's got you thinking this is how you’re supposed to be. It's not. We're young. We’re supposed to drink too much. We're supposed to have bad attitudes and shag each other's brains out. We were designed to party. We owe it to ourselves to party hard. We owe it to each other. This is it. This is our time. So a few of us will overdose, or go mental. Charles Darwin said you can't make an omelette without breaking a few eggs. That's what it's about - breaking eggs - by eggs, I mean, getting twatted on a cocktail of class As.


If you could see yourselves... We had it all. We have fucked up bigger and better than any generation that came before us. We were so beautiful... We're screw-ups. I plan on staying a screw-up until my late twenties, or maybe even my early thirties. And I will shag my own mum before I let her.... or anyone else take that away from me!"

MATAR UN RUISEÑOR
EXTRACTO de carta de Harper Lee a un instituto censor: Recently I have received echoes down this way of the Hanover County School Board's activities, and what I've heard makes me wonder if any of its members can read. Surely it is plain to the simplest intelligence that To Kill a Mockingbird spells out in words of seldom more than two syllables a code of honour and conduct, Christian in its ethic, that is the heritage of all Southerners. To hear that the novel is "immoral" has made me count the years between now and 1984, for I have yet to come across a better example of doublethink. I feel, however, that the problem is one of illiteracy, not Marxism. Therefore I enclose a small contribution to the Beadle Bumble Fund that I hope will be used to enrol the Hanover County School Board in any first grade of its choice.
Atticus Finch:“Mockingbirds don’t do one thing but make music for us to enjoy . . . but sing their hearts out for us. That’s why it’s a sin to kill a mockingbird.”

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Adicciones



Soy adicto a muchas cosas. Desde pequeño, cuando nací y aprendí que el tacto del papel no era frío, soy adicto a los libros. A los libros y a las ceras, los bolígrafos, la pintura, la goma, el carboncillo, y todo lo que sirviera para plasmarme y derramarme en el papel. Luego aprendí a leer y a beberme los libros, y supe que el papel estaba rico y la tinta, ni te cuento. Por eso me volví idiota y adicto. Soy también adicto a Internet, y no sé muy bien por qué, aunque en cierto modo lo comprendo. Adicto a la red de redes y pionero, aún recuerdo cuando me conectaba de manera casi clandestina con el cable del teléfono (¡Cielos! Con el cable del teléfono) para mirar cositas frikis de Stephen King y Buffy y Expediente X, entre otras lindezas. De eso hace ya siete u ocho años, que se dice pronto… También descubrí el porno gratis, la cantidad exagerada de porno, las ingentes posibilidades del porno… Supongo que también me volví un poco adicto al porno, pero eso es bueno. El porno nos abre la mente y nos hace felices. Seguro que ya existe; si no, propongo instaurar un día Mundial del Porno. Por supuesto, soy adicto a la comida poco saludable: chocolate en cualquier forma y textura (helado, galletas, tabletas, en polvo, a la taza…), hamburguesas cuanto más grasientas, mejor, pizza con extra de queso… salsas con nata, curry, chucherías… Y bueno, es una obviedad, pero soy adicto a la música, al cine y a las series de televisión, como media España, pero creo que puedo decir que con criterio. Créanme, tengo criterio. Y por eso lo que empezó como un juego, eso de ver Expediente X y Buffy y disfrutar como un crío se convirtió en enfermedad con Lost, Six Feet Under e incluso ER. Lo de ir al cine de cuando en cuando, todo un ritual maravilloso por el que tenía todo el derecho del mundo a ser feliz, se acabó convirtiendo en la obligación de escribir reseñas para tres o cuatro revistas especializadas y cubrir dos o tres festivales al año. Pero sarna con gusto no pica. Y bueno, eso de escuchar de vez en cuando algún disco del que ahora avergonzarse acabó por convertirme maestro del Emule y de todos los programas de música en Internet, y empecé a comprar discos y, pasado el tiempo, a ir a conciertos, cinco o seis medio reseñables al año, y a conocer músicos y a no querer que esto se detenga. Y el maldito ordenador. Un Paraíso donde dar cabida a todas mis adicciones: porque en el pequeño HP caben la literatura, el porno, Amy Winehouse, el cine, la música y cientos de miles de millones de seres tan o más enfermos que yo a los que decir juntos podemos, y pásame un poco de tu mierda, y lo nuestro no tiene cura. Porque volverse adicto a Top Chef era lo último que me podía pasar. Ah, no, también podía volverme adicto a Tumblr y al Google Reader, y aún así volver al mundo de mi lado. Y tú, pequeño enfermo, confiesa tus adicciones.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Taberna espectral

Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas de NOCTE en 23 Escalones


Es maravilloso cómo todo avanza este año. Ahora mismo, por ejemplo, mientras contesto a una entrevista para la revista Leer, ultimo algún relato o fragmento o texto para que me publiquen en condiciones en libros de verdad. Hoy, sin ir más lejos, me han publicado dos poemas míos (traducidos también al inglés por mí) en la revista estadounidense The Scrambler. Para leerlos, clicad en los nombres:


Y la primera publicación en formato físico, ya mismito, en unos días, Taberna espectral.
Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas
    Muy pronto saldrá a la venta, tanto en formato electrónico como en papel,Taberna espectral, la antología de relatos de fantasmas que hemos preparado para estas Navidades gracias a la colaboración de los escritores de NOCTE y a Juan de Dios Garduño Cuenca, novelista cordobés autor de Y pese a todo (Dolmen Editorial).
   Juntos nos hemos atrevido a compilar quince historias verdaderamente sobrecogedoras creadas por quince de los mejores narradores españoles del género de terror. No puedes perdértela.

No sé si soy unos de los mejores narradores, pero tengo la suerte de ser uno de los quince autores incluidos con mi relato "El después"... historias de fantasmas supongo que de todo tipo: fantasmas con sábanas, con cadenas, con ouijas, sin todo esto, fantasmas que poseen, que asustan, que reprochan... Muertos que andan entre nosotros. Pronto en las librerías. ¡Menuda locura para despedir el año entre escalofríos!

jueves, 25 de noviembre de 2010

La última de Potter

Un irregular crescendo


La de Harry Potter es una de las sagas más rentables de la Historia: libros, películas, videojuegos y todo el merchandising. No obstante, los resultados en la gran pantalla no siempre han estado a la altura. Comenzó suave, infantil y dulcificada como los libros, pero la magia ya estaba ahí. La saga alcanzó la cima en El Prisionero de Azkaban de mano del mexicano Alfonso Cuarón. De este modo, El cáliz de fuego supuso una dimensión inmensa. De las tres últimas entregas se ha hecho cargo el mismo artífice, el hasta entonces prácticamente desconocido David Yates.
            Llega el final de la historia. El todo o nada. Lo saben los protagonistas, los guionistas y el director. Y los seguidores. Y por eso es natural que esperemos espectáculo. Así arranca la película, con espectáculo puro y duro. Nos recuerda por qué nos volvió locos la saga de Rowling. Magia, emoción, peligro, enfrentamientos, oscuridad, torturas, muerte.
            Y es una lástima que la cinta no siga por esos derroteros. Porque los protagonistas se pierden, y con ellos todo en un vagar de un lado para otro en busca de los horrocruxes. Algo que Spielberg, por ejemplo, habría convertido en espectáculo estimulante, se transforma aquí en falta de ritmo y deambular triste y apagado. Claro que no se le puede reprochar nada, ya que se trata de la adaptación más fiel hasta la fecha, y el libro arrastra el mismo lastre. En cualquier caso, esto no es más que la calma que precede a la tempestad. Como jugadores de ajedrez, Rowling y Yates disponen las piezas a su gusto en este viaje y las dejan en una posición comprometida y álgida, preludio de un desencadenante muy hype. Se nota la barbaridad de presupuesto en los travellings innecesarios de paisajes infinitos, en los grandísimos planos generales y en un reparto lleno con lo mejorcito del cine británico (Alan Rickman, Helena Boham Carter, John Hurt, Imelda Stauton, Ralph Fiennes, Imelda Staunton, Toby Jones…) donde, bien por buen hacer o por tiempo en pantalla, los jóvenes magos se definen como lo mejor de esta entrega (en especial la dinámica entre Emma Watson y Rupert Grint, muy divertida), a pesar de que Daniel Radcliffe parece ya cansado del peso de la cicatriz, o es una interpretación muy intensa de joven apesadumbrado, nunca se sabe.
            La cuestión es que es evidente que los ingredientes para una película espectacular están ahí: una historia que exuda emoción, actores de primera, presupuesto y un gran despliegue técnico… Atentos al corto de animación para narrar el cuento de la Muerte y las reliquias, una joyita preciosa. ¿Qué falla, pues, para que Las Reliquias de la Muerte no sea una obra maestra? El guión y, en contadas ocasiones, la dirección. La parte central de la película sólo apasionará a los seguidores de la saga, ya que los tejemanejes sentimentales del trío protagonista no lograrán arrastrar consigo al espectador medo. Por otra parte, la idea de fidelidad trabaja como un arma de doble filo. Pretende la historia servir de compendio de todas las tramas que no se han incluido en las seis entregas anteriores, supongo que por eso de contentar a los seguidores, pero sólo logra un puñado de personajes desdibujados, presentaciones atropelladas y situaciones que sólo podrán entender los lectores de los libros. Por si fuera poco, el no desenlace nos deja con un cliffhanger de narices por resolver y la certeza de que la segunda parte será espectacular, claro, pero tan atropellada como la primera parte, aunque más caótica.
            En definitiva, una película deslumbrante a nivel técnico, con interpretaciones solventes, las variaciones musicales sobre la base de John Williams (el encargado de la primera melodía) y momentos muy emotivos que nos recuerdan por qué el cine es capaz de tragarnos y digerirnos lentamente. Aunque salgamos con mariposas en el estómago por el corte de digestión de ese final abrupto. Pero sigue siendo mágico.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Seamos sensatos

Ya sabéis cómo me pongo con según qué cosas concernientes a la Iglesia. Parece que al fin Ratzinger recobra algo de sensatez y, por primera vez en la Historia, un Papa se atreve a hablar de sexualidad humana. Es más, hasta da el visto bueno al uso del preservativo en ciertos casos (los prostituidos), pero por algo se empieza, ¿no? Naturalmente sigue empecinado en negarse al aborto y el empleo de la píldora anticonceptiva (cosa que no entiendo, ya que no implica "asesinato" como el aborto, sólo la no concepción, la no creación de una vida). Bueno, bueno, bueno. Esperemos, que de ésta a unos años, todos de orgía en el Vaticano. Os dejo una reflexión del genio José A. Pérez, deslenguado y mordaz guionista.

Si Dios existe, inventó los matices. Parece poco probable, por tanto, que ese ser omnisciente y eterno sea tan mezquino y dogmático como los mojigatos que dicen hablar en su nombre. A no ser, claro, que Dios sea un hijo de puta sin escrúpulos que nos creó en un arrebato de sadismo sólo para reírse de nuestras limitaciones. Lo que resulta incuestionable es que la frecuencia de los pensamientos de ese supuesto Dios está más allá de nuestra capacidad auditiva. La radiación cósmica de fondo no opina sobre condones.
Extraído de Mi mesa cojea 

martes, 23 de noviembre de 2010

Rubber

Más allá del límite


Es Rubber una travesura de sus creadores. No tendrá carrera comercial, eso lo sabemos desde los primeros diez minutos de metraje y, sin embargo, se ha convertido en cinta de culto desde su exhibición en todos los festivales por los que ha pasado, donde la acogida ha sido inusualmente positiva.
            Todo el mundo hace hincapié en la falta de lógica de toda la propuesta, pero señores, hay lógica; dentro del género, la tiene. Además, por si fuera poco hay un maravilloso y divertido prólogo en el que hacen partícipe al espectador en ese juego que va a suponer el espectáculo de la ruedecita de marras: nada más comenzar, se cargan la cuarta pared. Luego hay un neumático semienterrado que comienza a moverse. Cobra vida y empieza a rodar por carreteras y más carreteras, y como tiene poderes telequinéticos (ya estamos: ¿puede moverse solo pero no puede reventar cosas?) fulmina cuanto se cruza con él. Como ven, tiene lógica. Es la historia de un neumático asesino. Como la Novia de Tarantino, pero en neumático. Y en comedia.
            El mayor acierto de Rubber es que, en la mejor tradición de la serie Z, no se toma en serio a sí misma en ningún momento. Son frecuentes las alusiones de los personajes al espectador en este juego continuo de metaficción donde se traspasan las barreras y los distintos niveles de narración de un modo inteligentísimo. Es sin duda ésta la cualidad más admirable de la película. Como su representación de la idiosincrasia clásica estadounidense: recurre al western, a los moteles y carreteras desiertas, estaciones de servicio, comida basura, presencia de agentes federales…
            Pero no cesan ahí los aciertos. El cóctel de humor, road movie y western, entre otros géneros, hacen de Rubber una cinta peculiar que vale la pena ver por el sencillo hecho de que se trata de una experiencia única y diametralmente distinta a lo que estamos acostumbrados. Y si no, siempre quedará la excusa de Stephen Spinella, que borda el papel de un sheriff tan pasado de rosca como el resto de la propuesta.
            Podría, en fin, quedar Rubber como una anécdota, un pasatiempo olvidable, una travesura del galo Quentin Dupieux, y no obstante se trata de una película, más allá del mensaje que quiera transmitir (hay quien quiere ver una “evidente” crítica a la industria hollywoodiense), profundamente bella en la forma. Su banda sonora y su fotografía son de primera, con ese toque tan artesanal, sobre todo con los “primeros pasos” del neumático, que pueden recordar al escenario creado por Spike Jonze en Donde viven los monstruos o al cine de producción artesanal propio de los 70 y 80. Más adelante, en la parte violenta, cuando arranca la trama, el principal referente parece un joven Spielberg.
            En definitiva, Rubber es lo más absurdo que ha dado el cine en mucho tiempo cuando quiere ponerse absurda; también lo más divertido cuando quiere ponerse divertida. Y el reflejo de una industria en la que imperan las historias estúpidas a cualquier coste. Habrá que esperar con la mirada en el horizonte el próximo trabajo de Quentin Dupieux. Esperemos.



lunes, 11 de octubre de 2010

Entrevista al Papa

Extraída del excelente blog Mi mesa cojea, de Jose A. Pérez, guionista y pensador, persona non grata. Os recomiendo de paso, Ciudad K, lo mejorcito que se ha hecho en mucho tiempo de televisión en España.

JOSE: Excelencia, gracias por recibirme. 



PAPA: Santidad. 

J: Oh, gracias, pero no creo que sea para tanto. 

P: Me refería a mí. 

J: Ah. Claro, Santidad, perdone. 

P: Absuelto. 

J: He leído en varios medios que la semana pasada comparó a los ateos con los nazis. 

P: Correcto. 

J: ¿No le parece un poco excesivo? 

P: Mira, hijo, yo fui de las juventudes hitlerianas, sé de lo que hablo. 

J: Pero los nazis mataron a muchísima gente. 

P: ¿Tú fuiste de las juventudes hitlerianas? 

J: No, pero… 

P: ¿Has sido nazi alguna vez en tu vida? 

J: No. 

P: Pues yo sí. Así que no hables de lo que no sabes. Mira, desde que dejamos de quemar brujas, la Iglesia ha sido muy condescendiente con los ateos. ¿Resultado? Ahora van por ahí masturbándose y abortando. Incluso he oído que fornican por el orificio de la defecación. ¿Crees que Dios nos puso ese orificio ahí con esa finalidad? Con lo a desmano que está, hace falta ser vicioso… 

J: Con todos los respetos, Santidad, creo que el fornicio anal no es un invento nuevo. 

P: ¡Pero ahora hay orgullo en ello! Ahora los ateos se vanaglorian del Big Bang y de las penetraciones anales. Están obsesionados con los agujeros, como ese ateo inglés, Stephen no sé qué. 

J: Hawking. 

P: Ése. 

J: Bueno, es un científico, sólo hace su trabajo. 

P: Los científicos tienen que estudiar cosas importantes, como porqué los preservativos son malos para el alma. 

J: Pero es que los científicos sostienen que no hay alma. 

P: ¿Lo ve?, fíjese si les queda campo de estudio todavía. No puede ser que anden por ahí clonando ovejas cuando ni siquiera saben dónde está el alma. 

J: Cambiando de tema, Santidad… ¿Qué tiene que decir de los abusos? 

P: ¿Qué abusos? 

J: Bueno, ya sabe… Han aparecido noticias de personas que dicen haber sido violadas por… 

P: Oh, esos abusos. El Vaticano condena tajantemente los abusos de menores. Cinco importantes teólogos llevan cuatro años dándole vueltas al tema y han llegado a la conclusión de que, si Dios quisiera que practicáramos el coito con niños, no los haría tan pequeños. 

J: Interesante. 

P: Es una cosa horrible que un hombre de Dios fornique con niños chicos. No me lo puedo ni imaginar, y créame que lo he intentado con enorme ahínco. 

J: ¿No arreglaría las cosas permitir que los curas tengan relaciones sexuales con normalidad? 

P: Eso es inviable. Los católicos tenemos que pensar en Dios como en la fimosis del alma. No hay mala voluntad en Dios, como no la hay en el prepucio anormalmente estrecho. 

J: ¿Y qué va a hacer el Vaticano para evitar que esto ocurra de nuevo? 

P: Tenemos un plan de acción. A partir de ahora, cuando veamos a un cura contento será inmediatamente expulsado de la Iglesia. 

J: ¿Y si está contento por otra cosa que no tenga relación con niños? 

P: No seas ridículo, ¿por qué iba a estar contento un cura? 

J: Una última pregunta, Santidad. ¿Cuándo tendrán pleno derecho las mujeres en la jerarquía católica? 

P: Nosotros no tenemos ningún problema con las mujeres en sí. Lo que nos molesta son los pechos y las vaginas. Y las nalgas también nos turban un poco. Y las nucas. Y ocasionalmente, también las piernas y los vientres, particularmente si son planos. Y tampoco nos acaba de convencer esa zona de la espalda que está justo encima de las nalgas y que a veces asoma cuando se sientan, ¿sabes de lo que te hablo? 

J: Perfectamente. 

P: Sí… Ese Satán sabe hacer las cosas, ¿eh?



lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King