And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.
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miércoles, 5 de enero de 2011

Zapping de 2010

Efectivamente, la reina de los memes trae un nuevo meme que voy a hacer antes de que se me pase el momento idóneo que es ahora, cuando todo está relativamente fresco.


Tu favorita. Drama, In Treatment. Comedia, 30 Rock.
La nueva serie que recomiendas: Treme sin lugar a dudas. Es música negra y realidad, cuenta con John Goodman y un reparto maravilloso por la veracidad que respira todo. Y Nueva Orleans hecha barro. Y lo que se viene... ¡Qué música!
Momento WTF. Sookie es un hada, ¡una puta hada! Claro que toda True Blood es un continuo WTF. O el final de la 4ª de Skins. Ay, madre...
La que no pensaste que te gustaría: Raising Hope sencillamente porque las comedias son difíciles, no empatizo mucho con ellas, y un My name is Earl 2.0 no me parecía nada del otro mundo, pero tiene lo suyo. También tuve prejuicios con The Big C y me enamoró hasta la médula.
La que ha perdido fuelle. Weeds: la abandoné al principio de la temporada porque no me gusta que todos sus episodios se limiten a la resolución del cliffhanger final y absurdo, media hora de personajes dando bandazos y otro cliffhanger final. Y otro. Y otro. También ha perdido fuelle Glee: le falta la mala baba de Popular (¡grande entre las grandes!) o se convertirá en HSM. Y Modern family: nunca me ha hecho especial gracia, pero esta temporada está siendo de un soso...
Un maromo: cualquiera de True blood, cualquiera de Skins o Jesse de In treatment por su fragilidad, porque es un personaje magistral, porque sí...
La que ha remontado: no sé si remontó o no, pero lo cierto es que la tercera de In treatment suponía el mayor desafío hasta la fecha y la situación en que hemos visto a Paul Preston ha valido la pena. Muy grande. Misfits también ha vuelto bigger and better.
#yoconfieso que me he tragado TODAS las temporadas de un reality estadounidense, Top Chef, que casi lloré con el episodio de Van Gogh con el Docta y que no me río con Modern family.
La miniserie: no he visto ninguna, creo. Si lo he hecho, no lo recuerdo. Tengamos en cuenta Queer as folk UK como miniserie buenísima o la ¿decepcionante? The walking dead.
Tú sobras: Todas las tramas secundarias de Dexter. Laguerta y compañía me la sudan. Sólo me interesan Dexter y Lumen, ni siquiera su fucking hermana.
La que todo el mundo adora y tú no: Modern family. No me hace prácticamente gracia. Me río muchísimo más con HIMYM, TBBT o las Chicas Gilmore. Qué pesada la dichosa familia. No aguanto Boardwalk Empire: lo siento, no es lo mío el drama "de época".
La que dejaste y ahora te arrepientes: No me arrepiento de haber dejado ninguna. Me arrepiento de no haber dejado más.
Una guest star: No diré yo también Lumen en Dexter por mucho que sea lo que más me ha gustado de la serie. Me quedo con el único motivo por el cual veo The Big Bang Theory: Amy Farrah Fowler. Mayim Bialik recupera así el trono que le pertenecía desde Blossom en el Olimpo televisivo.Sigourne Sibide en The Big C: me encanta la inocencia que derrocha.
La cansina: Dexter y Boardwalk Empire. Que no son tan buenas, joder. No son para tanto. No le llegan a la mierda de la suela del zapato de Six Feet Under, por ejemplo. No entiendo tanta sobreexposición. Lo de Glee es ya de juzgado de guardia.
La que debería haber terminado: Procedimentales del tipo CSI, House (hacía gracia las dos, tres primeras temporadasa), Weeds (con un final digno)...
La del maratón: Las chicas Gilmore y Top Chef. Algo enfermizo lo mío...
Nunca digas nunca jamás: Dexter. A pesar de que nunca ha sido de mis favoritas, me obligué a ver la cuarta y quinta, y menos mal, porque Lumen bien valía todo mi sacrificio. The Big C: una de las grandes del año por muy lacrimógena, tramposa o como queráis que sea, y al principio no me convencía...
La que has abandonado: Hay unas cuantas. Las más sonadas, Boardwalk Empire, V, No ordinary Family, Weeds (ya no la aguanto; demasiado despiporre).
La cancelación que has maldecido: Llego algo tarde, pero me sigue doliendo el adiós de Urgencias, y maldecir, habré maldecido la cancelación definitiva de Medium, la única procedimental menos procedimental de la Historia que me he dignado a ver.
El gran cliffhanger: ¿Ha habido alguno? No para mí.
Esa pareja que te ha hecho reír: Lily y Marshall me hacen reír muchísimo, cierto. Cómo no, también Sheldon Cooper y su "amiga" Amy Farrah Fowler
This is reality television: Top Chef. Esta cocina es un infierno en Neox y Extreme Makeover en MTV. Lo sé, soy lo peor  xD
Una season premiere: [copiapega de MrMcGuffin] La de la quinta temporada de Doctor Who; trepidante, divertida y una gran presentación tanto del 11º Doctor como de Amy Pond, su nueva acompañante.
Un episodio que viste al borde del sofá: La finale de la quinta de Doctor Who cuando se abre la Pandorica. Perfecta. Y el finalísimo de Lost.
Una fémina: Amy Pond, porque creía que después de las últimas companions de Doctor Who sería incapaz de enamorarme de nuevo de otra compañera, pero en la season premiere de la quinta todos nos enamoramos de esta pelirroja  :) También Naomi o Effy de Skins, que tienen un morbazo.
El mejor episodio navideño: Creo que este último de Doctor Who por su maravilla narrativa de mezclar tiempos y memoria y atmósferas con peces voladores. Maravilloso, como toda la serie.
La que más esperas de 2011: Probablemente, Mt Sunshine. El hype de las demás me la pela. Quiero ver a Matthew Perry en televisión de nuevo. Y a Alison Janney, después de su descacharrante aparición en la peli Away we go (muy recomendable, bytheway)

viernes, 31 de diciembre de 2010

El año que lo cambió todo

Ahora que se acaba el fin del blog y de este ciclo, qué menos que aferrarse a las viejas costumbres, y hacer recuento de un año ya se convierte en tradición. Se va el mejor año de la Historia y no quiero despedirme...
El escritor
Me gustaba 2010 por ser un año tan par, tan redondo, por el cero, porque me daba buena espina.
            A los días de comenzar el año me dijeron la que ha sido la noticia de mi vida: me publicaban mi primera novela. Con 22 años.
           Así, no podía comenzar 2010 de mejor modo. Los nervios, las entrevistas, los e-mails a la editorial, a los medios, a los colegas escritores. Pero no me conformé con ello. Seguían llamándome para colaborar en según qué foro, según qué mesa redonda, según qué antología. Por mi parte, procuraba lanzar junto a algunos amigos (excelentes escritores, mejores autores que yo) una revista cultural para jóvenes, La cuerva. Hoy es 31 de diciembre y, pese a todo, no ha nacido aún. Lo hará pronto, estamos convencidos, y habrá certámenes y colaboraciones especiales y monográficos sobre el arte español, sobre el suicidio, sobre la mujer, los niños, sobre mil cosas. En enero, con suerte, romperá nuestra pájara el cascarón.
Además, entré a formar parte en Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror. Amplié mi colaboración en Cinempatía (más escueta, desde luego) con los chicos de Gazeta20 en cine y literatura. Cubrí varios festivales de cine más.
He escrito en 2010 un nuevo poemario que me llevó más o menos tiempo del previsto, aún no lo sé. Por si fuera poco, me llamaron hace unas semanas de una editorial de Madrid para decirme que están interesados en publicar mi primer poemario. Asimismo, he ido colocando poemas por ahí este año para tratar de hacerme un nombre:
        -Revista The Scrambler 1 y 2 
        -Antología Y para qué + poetas
Pero lo mejor de todo es que en narrativa no me quedé atrás y supe aprovechar el empujón de Nocte para entrar en varias antologías de lo más terroríficas (y las que están por venir. Os recomiendo encarecidamente ésta de fantasmas con mi relato "El después" o ésta, tan navideña y terrorífica, desasosegante ella (y GRATIS).
Aprovecho este límite, este ni hoy ni mañana para anunciar a bombo y platillo nuevo proyecto para 2011: la novela Queridos niños. Que aproveche.
Bueno, todo eso y El último mono, edición limitadísima a disposición de todo el mundo.

Cosas güenas
Como todos los años, éste ha dejado cosas buenas en materia de cine, televisión y literatura. Me he leído varios libros, mejores y peores, Saramago, Stephen King, algunas joyas que me han dejado loco desde entonces, como Matar un ruiseñor. Se trata de una novela sobresaliente, preciosa, perfecta. Cortita, necesaria y útil. También he procurado leer algo de poesía, y estoy la mar de contento con mis progresos en esta materia. Uno de mis libros preferidos es el primer poemario de un amigo: Turismo de interior de Cristian Alcaraz es un libro fresco, atrevido, nocivo, trascendente, intrascendente... es como Skins hecha poesía. También conozco a Mario Cuenca Sandoval, autor de El libro de los hundidos, maravilloso en un plano diametralmente opuesto. Porque demuestra que es posible hacer poesía de la tragedia. En este caso, sería como Treme convertida en poesía.
         Y es que parece que la ficción televisiva no decae ningún año. Éste ha sido el año de 30 Rock, de vérmela entera y enamorarme de su humor absurdo y personajes idiotizados. Descacharrante. Cómo no, el año de Skins y Misfits, que si bien han tenido unas últimas temporadas algo deslucidas, se mantienen por encima de la media televisiva. Russell T. Davies nos demostró que en sus manos Doctor Who tiene vida para rato, y la quinta temporada fue tan mágica como las anteriores. Y Amy Pond es un dulce de personaje, y el primer capítulo de la temporada nos hizo enamorarnos de los dos nuevos protagonistas. Reccuerdo con especial cariño los episodios con Vincent Van Gogh y la música de la serie: una maravilla. El resto de excelencias, cómo no, de HBO: Treme (para mí, el estreno del año con diferencia), Boardwalk no la vi porque el género no va conmigo y no me enganchó su piloto, y la tercera de In treatment, que ha estado a la altura de las dos originales y ha sabido ponerle el broche de platino a la historia de Paul Weston. Qué pena que haya acabado... Bueno, otro de los descubrimientos que me hizo desconfiar al principio fue The Big C, aunque el tramo final de temporada la redimió y nos enamoró del personaje de Laura Linney.
       En otro orden de cosas, sin ser perfectas me han gustado bastante HIMYM (tras las temporadas tan flojas que traía) y TBBT gracias principalmente a Blossom Amy Farrah Fowler, que es capaz de hacerle sombra al mismísimo Sheldon Cooper. Las demás comedias ni fu ni fa excepto Las chicas Gilmore, serie que he descubierto a estas alturas y se merece mi SOBRESALIENTE. Dexter, en drama, nunca ha sido tan grande como nos han hecho creer, pero el regalo de Lumen bien se merecía toda la temporada. A grandes rasgos, creo que el año no me ha aportado mucho más televisivamente hablando salvo mi enganche a Top Chef, un reality estadounidense de cocina. Altamente recomendable y adictivo.
Cine, cine, cine. Siempre veo muchas películas, unas mejores que otras. La mejor película de 2010 es, con diferencia, Toy Story 3. Es sencillamente PERFECTA. Sus héroes, sus villanos, sus lecturas, su cinematografía, su todo. También por ser el final a los muñecos y juguetes que nos acompañan desde que éramos mocosos. Mi cita anual con Sam Mendes (lo reconozco: soy un mitómano) nos dejó una comedia de bajo presupuesto y contenido muy intenso sobre la paternidad, el sentido de la vida en pareja y la formación de una familia. Sin duda, Away we go demuestra que Mendes da en el clavo con todas sus propuestas; una película que deja un poso muy escondido en el pecho de lenta digestión. Y Rubber, por lo rara que es. También Inception, que vi en Bristol, aunque de Nolan siempre me quedaré con Memento. Y esa maravilla de Polanski que es El escritor (fantasma), y Haneke, Ciudad de Vida y Muerte, Balada Triste de Trompeta y el resto de carne de festival. Incluso Enterrado o Pájaros de papel en cine español. Hay mucho cine y bueno si se sabe buscar. Y documentales; miles de documentales, cienes de documentales imprescindibles:
-La leyenda del tiempo
-The cove
-Young at heart
-Exit through the gift shop
-Man on wire
-Océanos
-I'm still here
-El sol del membrillo
Para acabar, me gustaría señalar que también me he atrevido por primera vez "en serio" con el mundo del cómic. He disfrutado como un crío con las desventuras de Buffy y su gang en la octava temporada de la serie escrita por Joss Whedon y sus colaboradores en una línea que no convencerá a todos, pero también permite muchas más posibilidades narrativas que el medio televisivo. Este cómic me llevó a otro de Joss Whedon, concretamente a Astonishing X-Men, donde el autor trataba de relanzar la franquicia de la Pandilla Mutante por excelencia. De ahí me lancé a algo diametralmente distinto como es Predicador, del que todos hablaban tan bien y que, cierto, está muy bien. Inmerso en el universo peterpanesco me dejé caer por la aventuras erótico-festivas de Lost girls, donde un joven Frank Miller se atrevía a sexualizar cuentos clásicos como Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan. Cuanto menos, curioso.
Los que quedan
Hablamos cuando acaba el año de los que se van, pero ¿y los que se quedan? ¿Y los que nos quedamos? ¿Cómo suplimos sus huecos, sus adioses, su nunca jamás? Porque ya se fue Salinger y no habrá Salinger y Holden Caulfield estará huérfano por mucho que todos nos empeñemos en adoptarlo. Y ya nadie le cantará a la Alhambra ni la soñará como Morente ni le hará justicia a Lorca... Y nadie nos abrirá los ojos al mundo como lo hacía Saramago. Y Berlanga. Y Alexandre. Y Delibes, Labordeta, el humor blanco de Nielsen... Y mi tía. Mi tía Carmen. Mi tía Carmen querida. Mi tía Carmen que, hace un año, dijo en el brindis de Nochevieja que era su último año, no sé si medio en broma o en serio, pero lo dijo y desde entonces no he logrado olvidarlo. No digáis esas cosas nunca, por favor, o los que se queden las recordarán de por vida y ningún año la vida volverá a saber igual ni a mí me apetecerá comerme las uvas. Mi tía Carmen. Me encargaron a mí escribir su epitafio: No soy madre y os dejo huérfanos. No soy Dios y os dejo perdidos. Yo seré la lluvia que empape vuestros días. Sigue la lluvia y sigue ella empapando los días y las noches y cada pequeña batalla ganada o perdida. Y así seguirá siempre.

Música de todos los colores y formas
He ido a muchos conciertos este año. O no a muchos, pero sí importantes. Por ejemplo, al de Ismael Serrano en Granada. Tuve la opción de conocerlo después y cruzar unas palabras: de mayor, quiero ser como él. Muy muy majo. También fue estupendo volver a ver a Carlos Siles en concierto; aún más, compartir noche con él. De lujo, esperamos grandes cosas de él. Y el concierto del año, que será sin duda el de Muse en el Vicente Calderón, donde coincidí al fin en carne y hueso con Mun (más maja que na) y lo pasamos bomba. Fue, si mal no recuerdo, un viaje suicida a Madrid, pero valió la pena.
Cómo no, los dos de Tulsa, el primero algo apagado como teloneros de Magic Band y el segundo grande, grande, con Miren Iza al 100% en el papel. Valió mucho la pena, tanto como el directazo de Lori Meyers que pude disfrutar junto a David, casi sin preparar nada. Y los múltiples y gratuitos conciertos al aire libre en Bristol, y Micah P. Hinson hace unas semanas en PlantaBaja, y todos los conciertos en la Tertu (BBC, Elena Bugedo, Fede, Bruno...). Música de muchos colores y formas. Sólo falta apuntarme de una vez a un festival con alguien. ¿Os animáis?
Por no obviar mis obsesiones con Nina Simone, Bebe, Amy Winehouse y Miren Iza, que han ocupado el 80% de mi año. Nina. Ay, gran Nina Simone...


Viajas a tierras profanas y haces nuevas familias, y nuevas paces y nuevas perspectivas
En pocas palabras, 2010 ha sido un año para resumir con muchas palabras. Donde siempre estarán La traición de Wendy, Muse, Ismael Serrano, Córdoba, Sevilla, Huelva, Jaén, Madrid, Bristol, Londres, Swansea, los amigos: mi piña en rodajas, David, Mj, Ruth, Eleanor, Silvia, Aarón, Iñaki, María... La cuerva. También fue el año en que Raquel me pidió que me olvidara de ella, que ya no fuéramos más amigos, que bueno, que el 1 de enero es su cumpleaños y ya hace un año que no hablamos, y hoy mismo he borrado su número del móvil (también el de Swansea) y me he empezado a olvidar para siempre de ella. Punto final.
Como veis, un año de altibajos donde priman las cosas buenas, un año donde cumplí gran parte de los propósitos de año nuevo (si es que sirve de algo eso). Un año de viajes, de gente interesante, de amigos nuevos y eternos, de recuerdos memorables y olvidos ejemplares. El año del koala y de las esperanzas puestas en el futuro. Un año que ojalá no acabara, pero también un año de cambios que tenía que suceder y dejarme con la incertidumbre de este 2011 que me huele a desconfianza. Pronto, propósitos para 2011...

El año del rapado y de Silvia en todas las esquinas de mi vida. Gracias

martes, 23 de noviembre de 2010

Rubber

Más allá del límite


Es Rubber una travesura de sus creadores. No tendrá carrera comercial, eso lo sabemos desde los primeros diez minutos de metraje y, sin embargo, se ha convertido en cinta de culto desde su exhibición en todos los festivales por los que ha pasado, donde la acogida ha sido inusualmente positiva.
            Todo el mundo hace hincapié en la falta de lógica de toda la propuesta, pero señores, hay lógica; dentro del género, la tiene. Además, por si fuera poco hay un maravilloso y divertido prólogo en el que hacen partícipe al espectador en ese juego que va a suponer el espectáculo de la ruedecita de marras: nada más comenzar, se cargan la cuarta pared. Luego hay un neumático semienterrado que comienza a moverse. Cobra vida y empieza a rodar por carreteras y más carreteras, y como tiene poderes telequinéticos (ya estamos: ¿puede moverse solo pero no puede reventar cosas?) fulmina cuanto se cruza con él. Como ven, tiene lógica. Es la historia de un neumático asesino. Como la Novia de Tarantino, pero en neumático. Y en comedia.
            El mayor acierto de Rubber es que, en la mejor tradición de la serie Z, no se toma en serio a sí misma en ningún momento. Son frecuentes las alusiones de los personajes al espectador en este juego continuo de metaficción donde se traspasan las barreras y los distintos niveles de narración de un modo inteligentísimo. Es sin duda ésta la cualidad más admirable de la película. Como su representación de la idiosincrasia clásica estadounidense: recurre al western, a los moteles y carreteras desiertas, estaciones de servicio, comida basura, presencia de agentes federales…
            Pero no cesan ahí los aciertos. El cóctel de humor, road movie y western, entre otros géneros, hacen de Rubber una cinta peculiar que vale la pena ver por el sencillo hecho de que se trata de una experiencia única y diametralmente distinta a lo que estamos acostumbrados. Y si no, siempre quedará la excusa de Stephen Spinella, que borda el papel de un sheriff tan pasado de rosca como el resto de la propuesta.
            Podría, en fin, quedar Rubber como una anécdota, un pasatiempo olvidable, una travesura del galo Quentin Dupieux, y no obstante se trata de una película, más allá del mensaje que quiera transmitir (hay quien quiere ver una “evidente” crítica a la industria hollywoodiense), profundamente bella en la forma. Su banda sonora y su fotografía son de primera, con ese toque tan artesanal, sobre todo con los “primeros pasos” del neumático, que pueden recordar al escenario creado por Spike Jonze en Donde viven los monstruos o al cine de producción artesanal propio de los 70 y 80. Más adelante, en la parte violenta, cuando arranca la trama, el principal referente parece un joven Spielberg.
            En definitiva, Rubber es lo más absurdo que ha dado el cine en mucho tiempo cuando quiere ponerse absurda; también lo más divertido cuando quiere ponerse divertida. Y el reflejo de una industria en la que imperan las historias estúpidas a cualquier coste. Habrá que esperar con la mirada en el horizonte el próximo trabajo de Quentin Dupieux. Esperemos.



lunes, 25 de octubre de 2010

4x4



Nos propone Dani de Freak's City un meme televisivo donde escoger nuestros ases del drama y la comedia. Aquí están los míos, creo que no tan evidentes como podría parecer:


Dramas
Caprica
La serie hija (aunque narrativamente madre) de Battlestar Galactica tiene tramas adultas y duras sobre terrorismo, las consecuencias de la tecnología, la religión y el poder. Las tramas concernientes a los adolescentes son sencillamente deliciosas, y la carrera de Amanda Greystone por salvar su vida y descubrir la verdad tras la muerte de su madre, soberbia.
Treme
Me duele la boca de decirlo. Mejor que Breaking Bad, Mad Men, Dexter y demás obviedades. Una serie donde la música (música negra, de raíces) es la principal protagonista. Reconstruir Nueva Orleans tras la catástrofe del Katrina parece imposible, y que sus habitantes retomen sus vidas, toda una odisea que vale la pena estudiar y seguir todas las semanas. 
The good wife
Un drama sólido como una piedra sobre la esposa de un político que ha sido pillado in fraganti con prostitutas y otras lindezas. Narra, más allá de lo evidente, la desestructuración de la familia, que es el gran bloque protagonista de todo así como los distintos casos a los que tiene que enfrentarse el personaje de Julianna Margulies en el bufete en el que trabaja.
The Big C
Podía haberla incluido en la comedia, pero creo que conforme avanza la temporada la serie se va revelando como uno de los dramas más potentes y desgarradores de toda la parrilla. Porque progresivamente vemos cómo el mundo y la vida de Cathy se van al garete.


Comedias
30 Rock
Tras el magnífico episodio en directo de hace dos semanas y el maratón de esto verano para ponerme al día con ella, el reverso cómico de Studio 60 me tiene completamente enamorado de todo.
HIMYM
Ya la sigo por inercia. Si por primera vez me he visto obligado a dejar una de las supuestas series buenas con Glee, HIMYM ha vuelto con fuerza tras su temporada más floja. Además, da la sensación de que la madre está cada vez más cerca, y por mucho mcguffin que sea, queremos saber.
Glee
No llegará a la mala leche que supuraba Popular, el otro trabajo de Murphy, y es una lástima que esto es lo que se entiende en EEUU por subversión cuando en Inglaterra, por ejemplo, se están haciendo productos tan arriesgados como Skins y Misfits. A pesar de ello, me río bastante con ella, me gustan casi todos los números musicales y creo que vale la pena que un producto a su modo tan arriesgado vaya ya por la segunda temporada.
Futurama
Para mí se trata de la mejor serie de animación de la historia. Desde luego, es la más inteligente e interesante con sus paradojas temporales y tramas imposibles. Descacharrante la mordacidad de sus guiones, nada que ver con los condescendientes hombrecitos amarillos de Springfield.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Series y series y series y un verano que se acaba (II)

Pero no ha sido eso lo único que he visto este verano. Con tanto estreno y tanta búsqueda y tan poca vergüenza, me acabé enganchando a otras ficciones que iré desgranando a continuación.
           Tenía guardada en una carpeta la última temporada de una de mis series predilectas: Nip/Tuck, que siempre nos ha aportado tramas culebronescas muy desfasadas (en cuanto a cualquier tipo de mesura), personajes extraordinarios u ordinarios, a secas, y cantidades ingentes de sexo y quirófanos. Toda una revolución, si bien es cierto que esta temporada última ha sido bastante descafeinada, y el final decepcionante. No es de extrañar, ya que el tipo que ha pergeñado todo esto, Ryan Murphy, ha estado liadísimo con Come, reza, ama y la primera temporada de la exitosísima Glee.
           Más me ha gustado lo que he podido ver de Caprica, que toma lo mejor de su serie madre, BG (recordemos que Caprica no es más que la precuela menos precuela de la historia). Si en Galactica había golpes de estado, huidas interestelares y profecías místicas, en su hija hay atentados terroristas, luchas de poder, filosofía, vicio... Como veis, una serie tan madura como mamá. Es más, creo que se perfilará como otra de las grandes olvidadas por los premios televisivos, ya que a pesar de su material humano y filosófico tan intenso, su principal baza, la considerarán una serie de ciencia-ficción, de robots, maquinitas y naves espaciales, y por ende algo estúpido. Gracias por los prejuicios.



            A la que sí me he enganchado es a The Big C, y es que a pesar de las reticencias de las que hablé, considero que su discurso liberal y optimista bien le valen mi atención. Tiene demasiados puntos negativos, cierto, como al insoportable hermano de la protagonista y la actitud estúpida de Laura Linney. Además, le está costando encontrar su tono, aunque el episodio 4 me gustó; ahí lo hilaron. Y como punto gordo de la serie, la dinámica entre Cathy y su alumna obesa (¡gran Gabourne Sibide!). Si siguen por ahí, pueden lograr algo bueno, aunque me da la sensación de que Showtime me cuenta una y otra vez lo mismo :S
          Ahora, una confesión: me engancho a reality shows, es inevitable, pero nunca había tenido que descargar ninguno americano. El culpable en concreto no es otro que Top Chef, un programa en el que alrededor de diez cocineros compiten semanalmente por permanecer en el concurso sacando adelante platos exquisitos en circunstancias imprevisibles. Les hacen cocinar en pleno desierto con una lata de chapa como sartén o con aperitivos de la marca Cheetos un plato de nouvelle cuisine. Como veis, una tontada digna del tonto más grande, pero una tontada que engancha, diablos... Además, si os gusta medianamente la cocina, ya está todo hecho. Como me pasó a mí. Una temporada en dos o tres días. Fantabuloso.

           Una de las series más extrañas y desconocidas (porque ha pasado desapercibida) del año, Gravity, también me enganchó. Por su punto de partida. Por su humor negro. Por su extrañeza, su excentricidad. Podría estar perfectamente tras ella la cabeza de Bryan Fuller: un grupo de suicidas que han fallado en su intento de morir tienen que ir a reuniones para rehabilitarse y reincorporarse en la sociedad. La protagonista tiene una belleza frágil, sobrecogedora, llamativa... y vale la pena por su única temporada, aunque no es ninguna maravilla.
           Y para cerrar, lo dejaremos con una OBRA MAESTRA: Treme. Nueva Orleans postKatrina, David Simon, David Mills, música negra, John Goodman, una ciudad destruida y la reconstrucción de ese escenario caótico. Es tan realista que podría pasar por un docushow gracias a las interpretaciones de su elenco y a las localizaciones. Y HBO. ¿Qué más se le puede pedir? Que la gente le dé una oportunidad. En este momento, es lo mejor que está pariendo la televisión por encima de Madmenes y Breakingdades... Pero claro, el jamón 5 J sabe raro si uno sólo come mortadela. Quiero creer que todos acabaremos paladeándolo y congratulándonos por esta magia y esta oportunidad de viajar al centro del huracán desde el sofá de casa...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Series y series y series y un verano que se acaba (I)

Jessica... se le saltan los colmillos sin querer xD
Ùltimamente no he visto demasiadas series. El verano me ha tenido más atareado de lo previsto, y en cualquier caso los días en Bristol me alteraron todos los planes. A pesar de ello, he logrado ver la tercera de True Blood, que como siempre nos ha regalado momentos únicos. Creo que a estas alturas todos sabemos que no es una buena serie, o al menos no una buena serie tal y como concebimos el concepto de "buena serie". Los efectos son exagerados, las actuaciones pasadas de rosca; sus personajes, pintorescos y las tramas, alucinantes y alucinadas. Una serie imposible, y creo que por ese motivo se nos ha convertido en imprescindible a muchos. Además, para qué negarlo, su reparto tiene un morbazo irrefrenable, desde el nórdico Eric a la pelirroja y eternamente "virgen" Jessica. Todos sus episodios son entretenidos y muy imprevisibles. A ver cómo sigue la cosa en la próxima temporada, que si bien no hemos tenido un gran cliffhanger en plan temporada 1, la situación para casi todos los protagonistas ha cambiado mucho.


Cast de 30 Rock
              Eso por un lado. Ahora, la serie de la que más enamorado estoy: 30 Rock. Reconozco que es una serie a la que cuesta pillarle el punto, tiene un sentido del humor muy particular (bastante inteligente, pero no en plan snob) y sus personajes son bastante arquetípicos. Me río muchísimo, pero muchísimo, a mandíbula batiente con dos de ellos: la grandísima Jane Krakowski y el inenarrabe Jack McBrayer. En serio, no entiendo por qué todo el mundo pone por los aires a Liz Lemon (que es grande, lo sabemos, pero no es para tanto) o, mucho menos, a Alec Baldwin. A quien echo muchísimo de menos es a la amiga y compañera en SNL de Tina Fey, Rachel Dratch, que en la primera temporada aparecía de vez en cuando para hacer de borracha, prostituta eslava o cualquier otro personaje pintoresco. Una lástima que ya no cuenten más con ella. Lo dicho, igual porque la serie tiene lugar en el estudio de una cadena de televisión me tiene maravillado (me pasó lo mismo con Studio 60, que era mucho mejor aunque no era una comedia). Estoy a punto de ventilarme la cuarta temporada, pero no quiero por miedo a quedarme sin comedia fácil de ver y efectiva, que es difícil de encontrar. Entiendo la adulación  por parte de la crítica y los expertos: 30 Rock encaja muy, muy bien en todos sus aspectos, aunque técnicamente no sea más que otra serie de tres al cuarto.
             En  mi búsqueda de la comedia definitiva me he cruzado con nada más y nada menos que Cheers. Me estoy viendo la primera temporada. No sé, una sitcom muy tradicional, sin grandes gags ni bromas desternillantes que basa su valor en la construcción de sus personajes y la relación entre estos. Me ha sorprendido muchísimo lo guapo que era Ted Danson, principalmente porque, aunque no haya envejecido mal, en Damages y Bored to Death tiene el pelo blanquísimo y se le notan los años, por mucho que siga con espíritu de joven arrebatador. Creo que seguiré con la serie porque es una de las míticas, dio lugar a varios spinoffs y bueno, creo que vale la pena, porque ni Friends brillaba en su primera temporada...
             Dexter. Esta serie me puede. Recuerdo que de la primera temporada  llegué sólo a la mitad porque ME ABURRÍA. Todos alababan la composición de Michael C. Hall, pero quienes lo habíamos visto en A dos metros bajo tierra sabíamos que era capaz de mucho más. He seguido la pista al asesino de asesinos por medio de blogs y webs especializadas hasta esta cuarta temporada, donde me obligué a verlo de nuevo para que me sorprendiera y maravillara como al resto de los mortales. ME VOLVÍ A ABURRIR y lo retomé hace un par de meses por ver el grandilocuente final. Sin duda, lo mejor de la cuarta temporada ha sido John Lithgow, a quien conocíamos gracias a esa maravilla que era 3rd Rock from the Sun (¬¬ Cosas de marcianos), y que da vida a un personaje mucho más complejo que el propio Dexter Morgan. Total, la historia de amor de Laguerta me la pelaba mucho, mucho. Es decir, de las tres o cuatro tramas de la temporada sólo me importaba la inquietante relación entre Dexter y Trinity, de modo que me sobraba todo el resto. Me ha sorprendido encontrar a una Julie Benz tan aburrida, con el juego que daba en el Buffyverso (lo siento, los fanes siempre seremos así...) y en definitiva, aunque la cuarta ha sido mejor que la primera, ni Dexter es tan grande ni mucho menos me ha enganchado hasta sus últimos cuatro episodios, y eso es algo inadmisible hoy en día.

sábado, 10 de julio de 2010

3, 2, 1...

Nuestro propio cielo (2007) from Roberto Pérez Toledo on Vimeo.


Hoy os dejo este corto, que no tiene nada que ver con lo que quería contar, pero lo reservo desde hace un tiempo y hoy es tan buen día como cualquier otro para mostrároslo.
Hoy venía a hablar de otras cosas. ¿Habéis visto la serie de televisión Gravity? Rarísima, pero rara, rara. Va de un grupo de suicidas que, por suerte o por desgracia, fallaron en su intento de morir y ahora tienen que reunirse con un psicólogo en una de esas terapias tan de moda en Estados Unidos a lo "Suicidas Anónimos". Progresivamente vamos conociendo los casos de todos los implicados, cómo sus vidas se entrelazan y se hacen necesarias para los demás. Aún no la he acabado, pero me está encantando.


Total, suicidio. La Iglesia lo repudia (y van...). Lo repudia, supongo, porque supone la destrucción de una criatura de Dios, y magna tarea sólo le corresponde al Creador. Pero Dios crea y se desentiende. No nos deja escoger, y vale, no es cuestión de que todos nos tiremos por un puente, pero a veces la vida nos supera. En esas ocasiones, las personas más débiles y valientes pueden sucumbir y dar el paso, abrazar la muerte al dulce sueño eterno en la tradición de los románticos. Yo sería incapaz: me falta el valor y las agallas, las tripas y la sangre fría. Y en cualquier caso, si alguna vez decidiera dar el paso, supongo que no podría desangrarme en una bañera por eso de que autoinfligirme daño. No puedo ni pincharme la heparina, ¿cómo cojones sería capaz de cortarme la piel hasta llegar a las venas, rasgarlas y dejar que la sangre (con su manto caliente) fluyera hacia fuera?


¿Y vosotros? ¿Sois de los débiles, de los valientes, de los cobardes? ¿Valoráis tanto la vida que el acto del suicidio os parece una atrocidad? Yo, como en todo, considero que la última palabra la tiene en definitiva cada uno. Y no hablemos ya de eutanasia y temas más polémicos, pero si alguien está inconforme con su vida y opina que no quiere seguir luchando, quién soy yo para decirle: NO, de ningún modo.
Y os lo dice uno que lleva dos años luchando =)

domingo, 4 de julio de 2010

La puntita nada más


Ya ha vuelto la polla más televisiva, el hombre mejor dotado de la pequeña pantalla. Hung nos sorprendió el verano pasada con la historia de un padre de familia que se ve obligado a ejercer la prostitución. El oportunismo de esta creación en plena crisis económica mundial, el detallado proceso de creación de sus personajes y un buen casting de actores eficientes tal vez no son suficientes para esta serie. Flaquea en un punto muy importante: es demasiado amable, demasiado blanca para pertenecer a HBO. Una serie que gira en torno a un gigoló debería ofrecer, cuanto menos, su buena dosis de sexo. No pido un Tell me you love me o un True Blood, pero no basta con enseñarnos la cara orgásmica de una mujer desesperada. Además, la historia de persona normal con doble vida de dudosa moralidad ya está muy vista (Weeds, Breaking Bad, Dexter...) en televisión. Tal vez el motivo por el cual la serie es tan blandita es que HBO sólo buscaba en su momento cubrir un hueco en la programación antes de encontrar una nueva serie bandera (véanse Treme o, para bien o para mal, True Blood). Además, no entiendo cómo no aprovechan el sex appeal de Thomas Jane, su actor principal, que se limita a pasearse por la pantalla con cara de cervatillo y a hacerles el amor a señoras ricas con toda la ternura del mundo. No olvidemos que el público quiere caña, queremos que el prota sea un poco cabrón y más guarro en la cama, que se acueste por fin con su ex mujer y que se aproveche de su "chulo"... Y es que la serie tiene entre sus mejores bazas pequeños detalles que la hacen digna de seguir aunque no sea una grande en una cadena tan especial como es HBO:
-la "chula" medio poeta, medio psicóloga con tan poca autoestima
-los hijos adolescentes mellizos y emos del prota
-¡vive en una tienda de campaña!
-aprovecha su pollón para salir de la crisis y lo ha encajado con toda la naturalidad del mundo
-su ex mujer es la rubísima Anne Heche

De todos modos, aún sólo hemos visto el primer episodio de la segunda temporada, y yo seguiré las desventuras de Ray, su peculiar chulo y su familia disfuncional (característica elevada a su vigésima potencia en la estupenda United States of Tara).

jueves, 1 de julio de 2010

De monos y hombres y obras maestras


Soy lo que escribo.

________Dejo mi alma, mis tripas en las palabras.

________Me secuestran a menudo y me dejo llevar por ellas. Y soy muy caprichoso. Pero esto es más simple o más complejo de lo que parece. Más simple, porque yo quería titular un libro El último mono; más complejo, porque se me ha ido de las manos y se ha convertido en un proyecto vital fascinante, egocéntrico e ingente en todos los sentidos. Voy a jugar a ser Borges, a ser Bolaño, a ser Joyce. Esto va a ser difícil, Jose. Muy difícil. Porque el juego consiste en una mentira y en una aspiración. El último mono debía tratarse de un recopilatorio de relatos. Luego leí un libro, Crónicas de motel, donde el autor mezclaba ficción narrada con poesía y textos de cualquier otra naturaleza. Ese libro inspiró una película de carácter generacional, París, Texas. Y cambió mi forma de plantear el libro. También Borges y Bolaño mezclaban ficción y realidad, aunque ellos lo hacían con la maestría del genio. No es mi intención compararme con ellos. Me faltan muchos palos aún.

________ Mi intención es realizar un proyecto a larguísimo plazo. Pretendo escribir un libro que sirva como legado vital y literario. Un libro por década. Una edición exclusiva ideada e ilustrada por mí. Editada por mí. Curiosamente, El último mono ha de ser el primero de una serie de primates. Aquí quedarán plasmadas mis fotografías, mis circunstancias hasta los 22, mi poesía, mis referentes, en definitiva, mi vida. Dentro de diez años prometo parir la segunda parte de la colección, que como mucho llegará a los siete u ocho volúmenes. Ésta es mi magnum opus.

Al menos sé que tengo claras mis prioridades, por mucho que la vida empiece ahora.


pd: la fototgrafía servirá de contraportada

miércoles, 9 de junio de 2010

Fronteras (interludio)

Un señor que directamente merece no estar vivo, y el típico señorito que adiestra a niños. ¿Todo esto para qué? Para ampliar la franja que supone nuestras fronteras.



El chiste fascista de Bertín Osborne: Intereconomía educando a niños en la homofobia from Oscar Bilbao on Vimeo.

domingo, 23 de mayo de 2010

De cuando Lost acabó con el franquismo


Este señor horrible llamado Franco tenía sueños de grandeza de una utopía que, para qué negarlo, logró llevar a la realidad. Durante la República (y en los círculos intelectuales durante el franquismo) hablar y comprender el francés y el inglés era algo muy bien visto. No obstante, esto entraba en detrimento de los sueños del "gran dictador". Por una nación, un país, un territorio deben tener UNA lengua, y en nuestro caso ésta no era ni más ni menos que el español. Así pues, ni gallego, ni vasco ni catalán, ni mucho menos inglés o francés: aquí se hablaba español, hostias ya. Además, como el Estado controlaba casi todo lo que entraba, los traductores vivieron tiempos de bonanza: no tanto los libros como las películas se traducían y doblaban por completo. De este modo encontrábamos que el pueblo, las grandes masas, sólo podían ver películas de a)Joselito y Marisol; b)películas dobladas y a veces censuradas; c)más tarde, pelis de tetas y landismo. Y pensar que había quien les reía las gracias a todos esos. Había quien lograba saltarse la censura con ingenio: por ejemplo, el subtexto de las cintas de Saura era muy rico, muy valiente.
Total, el pueblo español se deja absorber por la comodidad de lo que viene hecho, la ley del mínimo esfuerzo, y como no era preciso aprender otro idioma para ir a las películas, se fue dejando. Pasó que la sociedad lo asumió como un orden natural y basaban su argumento en: si yo soy español, ¿por qué tengo que aprender inglés para ver una película? Pero amigo, no lo tienes que aprender, basta con que leas los subtítulos. Cuando lleves cinco películas así, te acostumbrarás. Aquí tenemos el mensaje: el doblaje es un síntoma, una secuela del franquismo. En Portugal (y en menor medida en Francia), que están al lado, los cines y la televisión son en VO con subtítulos. Acabó la dictadura, murió Franco-lo-dejaré-todo-atado-y-bien-atado y las secuelas de ese tiempo de ese tiempo de sometimiento. Nadie podría proponer acabar con el doblaje de un día para otro. Los intelectuales (otra vez ellos) pasaban por puros nerds si sugerían ver las películas en versión original "para apreciar las interpretaciones, los matices de las voces"... Pero es que...si estoy leyendo me pierdo lo que pasa en pantalla y las actuaciones. ¡Pero amigo! Tú es que no distinguirías una actuación buena aunque te escupiera en la cara!

Y llegó LOST.

Recuerdo que fue el año de dos grandes descubrimientos televisivos más allá de la manida televisión por cable: Mujeres desesperadas en comedia y Lost en drama. También es verdad que ambas series han tenido suertes distintas, si bien ambas tuvieron una primera temporada que aportó un rayo de luz al aburrido panorama televisivo. Y el misterio de Perdidos, su continuo intento de dejarnos desarmados, su acumulación de interrogantes vencieron a la pereza derivada del franquismo. La gente empezó a tirar de Emule (hasta entonces reservado para la música) para bajarla rápido (recordemos que empezó a emitirse de manera ridícula e irregular por La Primera), ya que nos llegaba con meses de retraso, doblada y cuando ya sabíamos lo que sucedía dos temporadas más adelante. Descubrimos una escotilla. Humo negro. Rugidos, susurros. Gente que vive en el bosque. Conejos blancos. Y ya estábamos enganchados.


Pero no sólo a LOST. Descubrimos que una vez has probado el original, las series dobladas, el cine doblado no tienen ninguna gracia. Y probamos comedias nuevas, series de culto, volvimos a los orígenes del movimiento fan, nos hicimos miembros de webs especializadas. Lost era un producto tan adictivo que no había barrera insalvable entre las personas. Gente de derechas y de izquierdas en el mismo foro, en el mismo sofá tratando de discernir por qué Locke puede andar y Rose ya no tiene cáncer, o qué es ese pie de cuatro dedos... Por fin España parecía un país, sólo uno en el que podíamos disfrutar en inglés y olvidarnos del doblaje. Y descubrimos que igual estaban en Francia (con lo especialitos que son los franceses), Italia o Suecia. Y la gente descargaba Urgencias, A dos metros bajo tierra, The Big Bang Theory... y películas y series inglesas (esas grandes desconocidas). Proliferaron los blogs sobre series, las páginas especializadas, las series de televisión tomaron periódicos y revistas, la gente hablaba y habla por la calle de temporadas, spoilers, cliffhangers... Yo, como la mayoría, empecé a descargar gracias a Lost. La proliferación de páginas de streaming, el descubrimiento de páginas y alternativas de descarga, los torrents, megauploads y su puta madre nos hicieron adictos a Internet. Cada vez se consume más cultura y, paradójicamente, se lee menos. O más, quién sabe si con el libro electrónico y la piratería cultural la gente leerá a Sartre en el metro. Quién sabe...

Lo único que queda claro es que Lost nos unió para siempre, y ya se sabe: lo que ha unido Lost, que no lo separe nadie. Y si Lost ha sido capaz de derrotar una barrera, un lastre tan sucio como el del doblaje, es normal que esta noche millones de personas permanezcan en vilo para saber si al final Jack vivirá, si todos dejarán la isla o no. Está clarísimo que Juliet será la madre del hijo de Jack, porque todos queremos a la rubia. Y también que Desmond y Penny acabarán juntos, que para algo la suya es una historia de amor de esas que tanto les gustan a los yankies bigger than life. Y me la pela que nunca lleguemos a saber a qué vienen los numeritos de marras, ni quién era la madre loca de Jacob y MIB, ni de dónde han salido los poderes de la isla, ni quién se hará cargo de Ji Yeon. Sólo sé que yo también he llorado con la llamada de Desmond a Penny o la muerte de Charlie, que nunca me parecerá una locura que alguien se etiquete "Not Penny's boat" en la espalda o que nunca me brillará tanto el pelo como a Kate en un aeropuerto de noche. Y siempre, siempre querré a Desmond, a Faraday, Claire y Juliet. El camino ha sido largo, pero ha sido el mejor viaje de mi vida y no me ha hecho falta Biodramina (aunque en según qué momentos, casi...), y he hecho amigos y me he enamorado y he reído y llorado, y que eso lo haya logrado una serie de televisión creo que viene a explicar bastante bien cómo las consideraciones sobre éstas han cambiado bastante. Así que sólo nos queda esperar, ver y disfrutar... lo de juzgar lo dejaremos para los aguafiestas de siempre, ya que ahora está tan de moda decir que LOST no es para tanto. El país que ve Perdidos unido, permanece unido. QUE EMITEN UNA SERIE ESTADOUNIDENSE EN 'TIEMPO REAL'. Esto va a ser con toda probabilidad el mayor acontecimiento de la historia de la televisión.

Sin doblaje. Jódete, Franco. No, si el final de Lost es que readmitan a Garzón en el sistema judicial español. O algo parecido.
Mañana el mundo será un poco más gris. Os dejo con las muertes. In memoriam...

domingo, 2 de mayo de 2010

Vales menos de lo que pagamos por ti

Hoy toca hablar de series sobrevaloradas, tal y como han hecho otros blogueros en sus bitácoras. Naturalmente, ésta no es más que una opinión, y es que hay series que veo a pesar de que no son geniales, y otras a las que simplemente no les encuentro el punto:

LOST. La veo, pero no es LA SERIE. No tiene un guión cojonudo (véase Los Soprano, A dos metros bajo tierra...). Además, las dos primeras temporadas en su momento fueron una revolución pero a estas alturas cargan con demasiados lastres. Si bien es cierto que la cuarta era estupenda y la quinta mejor, si cabe, la última temporada está resultando por lo general bastante decepcionante. Y a pocos episodios del adiós definitivo, Lost no va a hacer un movimiento que nos deje tan con el culo torcío como sucedía con sus temporadas 4 y 5. Lo siento, pero no eres perfecta. Y no soporto a Jack, Kate y Sawyer 'sobreactúo para ganarme lo que me pagan'.


DEXTER. Iba a ser el no va más de la ficción de cable, pero lo de la doble vida ya lo conocíamos (teníamos, en la misma cadena sin ir más lejos, a la camello Nancy Botwin), y su apuesta por el drama puro no le hizo el favor que creía ahora que la gallina de los huevos de oro se encontraba en la dramedia (one more time, Weeds, Mujeres desesperadas, incluso Buffy o Los hombres de Paco [por deformación, pero lo es]). Cuenta Dexter con un actor como un castillo, pero ni su personaje es tan fascinante como la creación previa de Michael C. Hall, ni su ambigüedad moral tan original (¿he oído Faith o Spike? ¿Asesinos atormentados?). Además, los capítulos taaaaaaan largos sólo se aguantan con las obras maestras (The Wire, Sopranos y Six Feet Under). Nada, Dexter, que no logré acabarme ni la primera temporada :O Además, se trata de una adaptación de un libro, y el hecho de no ser material original me toca mucho los huevos la moral.


CSI. En serio, ¿tengo que argumentarlo? No entiendo NADA de lo que le guste tanto a la gente. Personajes-robot, historias autoconclusivas que no pueden sorprender por estrambóticos que sean los casos: SIEMPRE averiguan lo que sucedió en el lugar del crimen y HAN HECHO UNA FRANQUICIA. En definitiva, una serie sosa, sosa, sosa.


HOUSE. ¡Guau! Un médico con mala leche... un pasote de no conocer a Weaver o Romano. Eso es ser HIJO DE PUTA. Y por rarunos que sean los casos y cínico que sea vuestro médico, si prolongáis su vida más de dos temporadas corréis el riesgo de que Gregory House se convierta en una caricatura de sí mismo. NADA, que no me engañas (y todo esto a pesar de que yo soy el que cuando Cuatroº la compró la ponía por los aires, pero como conjunto House pierde mucho...).


Battlestar Galactica. Su primera temporada es un puñetazo en el estómago, un soplo de aire fresco en la ciencia-ficción de navecitas. Sus giros de guión y cliffhangers son magistrales, de acuerdo, pero no alcanza la profundidad filosófica/religiosa/moral de las obras maestras, y lo cierto es que su desenlace no contentó a todos sus seguidores. Eso sí, es una serie para disfrutar sin sentirse avergonzado. Una serie buena, pero no óptima.



Cómo conocí a vuestra madre. Que si la nueva Friends, que si tiene al mejor personaje de las comedias, que blablabla... Un grupete de amigos jóvenes que se reúnen en un bar, que comparten piso, que pillan mucho cacho, que cada día tienen una pareja distinta... Pero no. Vale que ha logrado incluir el juego de los saltos temporales a la sitcom tradicional, que sus personajes son majos (salvo el protagonista e hilo conductor, de una sosez alarmante), pero le falta el ritmo frenético que poseía la inverosímil y blanca (en todos los sentidos) Friends. Vamos, que es una buena comedia pero no hace reír con la frecuencia con la que estábamos acostumbrados (supongo que los 30 guionistas por episodios de la citada "Amigos" tenía mucho que ver). Nota a los guionistas: si centráis tanto la atención en Barney, corréis el riesgo de que se haga tan odioso como House.

domingo, 4 de abril de 2010

Pero vamos, que también leo (from time to time)

Como escritor este año me estoy obligando a leer. A principio de año me puse como meta al menos 20 libros en 2010, y creo que de momento voy cumpliendo. Alguno como el de Peter Pan ya lo había leído, pero lo he releído porque tengo una memoria horrorosa y porque, como sabéis, a veces una relectura nos aporta nuevos detalles interesantes. Siguiendo las reseñas del proyecto de escritora Elena y de mi admirado Alex (aquí tenéis sus reseñas literarias), paso a hablar brevemente de mis lecturas de 2010. ¿Cómo hago para escoger los libros que leo? Suelen ser recomendaciones de buenos escritores de quienes me fío, aunque a veces derrapo un poco, pero más allá del mero ocio busco formarme inconscientemente con buenas lecturas. Allá voy:

Matar un ruiseñor
Se trata de la única novela publicada por su autora, Harper Lee (quien además era la mejor amiga de Truman Capote); con ella ganó el premio Pulitzer. Novela preciosa en forma y fondo, todo un manifiesto por la igualdad y una oda a la inocencia. Harper Lee nos cuenta la historia de un pueblo, de una familia y de los sucesos que se desencadenan ahí. Por si fuera poco, todo está narrado desde el punto de vista de una niña. Destaco cómo a medida que transcurren las páginas la historia se vuelve más adulta y oscura, y no por ello cambia el tono desprejuiciado de la narración. Igual de recomendable es la película que se estrenó al año siguiente de la publicación de la novela.

El curioso incidente del perro a medianoche
Bien es sabido que en la actualidad pocos buenos libros despiertan movimiento entre el público (y no, Crapúsculo no es buena literatura por muchas hormonas que remueva), básicamente porque los clásicos cubren todos los géneros y edades. También es cierto que los adolescentes son las primeras víctimas de las modas literarias (buenas, como Harry Potter, o malas) aunque al final van cayendo todos en esa maravilla que es El guardián entre el centeno, un himno generacional que sigue vigente por la fuerza de su protagonista. No obstante, todas las generaciones venideras han buscado su particular Holden Caulfield. Ya se habló de su reencarnación en Las vírgenes suicidas (Jeffrey Eugenides, 1993), y no son pocos los que le otorgan este lugar heroico a la novela de Mark Haddon. Christopher tiene 15 años y sufre el síndrome de Asperger (un tipo de autismo), y como un ejercicio del colegio se propone escribir un libro. Debido a su condición tiene una fijación única por los detalles y las descripciones, sin permitirse el empleo de metáforas y figuras retóricas. En su barrio aparece una noche un perro asesinado y él, que apenas ha salido de su jardín, emprende una investigación que lo llevará a descubrimientos increíbles. Tierna, muy original y sorprendente. Y sí, yo pienso que Christopher está a la altura de Caulfield.

Peter Pan de rojo escarlata
Cuando James M. Barrie escribió Peter Pan y Wendy, destinó las ganancias a un orfanato londinense y ató los derechos de autor para que, cuando transcurrieran los cien años correspondientes, saliera su obra a concurso y se escogiera una continuación. La afortunada fue Geraldine McCaughrean, que en 2006 presentó su propuesta. Europa tiembla en plena I Guerra Mundial, Londres inclusive, y parece que este mal ha afectado a Nunca Jamás. Quienes fueran niños perdidos y los hermanos Darling han crecido y tienen hijos, pero las pesadillas les dan a entender que en Nunca Jamás las cosas están mal. Así pues, deben ingeniarselas para volver a un lugar destinado a los niños y procurar que todo vuelva a la normalidad. Se trata de una cocntinuación original, fiel a la obra de Barrie, aunque para mi gusto demasiado blanca para hablar del conflicto que trata, aunque se notan las buenas maneras de la autora, conocida en la liteatura anglosajona por su obra en literatura infantil.

Desayuno en Tiffany's
Capote es conocido por dos grandes novelas. Si bien A sangre fría me dejó algo indiferente en su momento, Desayuno en Tiffany's me ha encantado. Holly Golightly es probablemente el mejor personaje femenino que se ha creado jamás. Las descripciones de Capote, las palabras que pone en su boca, su ambigüedad moral y su continuo grito a la vida hacen de Holly un caramelo que le valió la posición de icono a Audrey Hepburn, cosa que no es de extrañar. Sin embargo, la preciosa película desleía la fuerza de este personaje y su trama, sus idas y venidas, los problemas en que se metía y las relaciones que mantiene con cuantos la rodean. Una novelita de diez, desde luego, gracias a un personaje universal que sueña con diamantes mientras se entrega a hombres por dinero para mantener su nivel de vida.

La fábrica creátor
Patricia García-Rojo ganó en el año 2007 el Certamen de Narrativa del IAJ con esta novela que publicó Berenice en 2008. Veréis, al tratarse del certamen y editorial con la que me van a publicar, lo he leído gustoso para ver qué tal. Patricia no esconde en ningún momento la idea de escribir literatura infantil, de modo que la novela tiene que entenderse como literatura infantil. Probablemente ni siquiera se dio cuenta de lo contaminados que estamos los escritores con los referentes de literatura infantil, ya que su novela recuerda muchísimo a la saga creada por J. K. Rowling. La idea de la autora es buena, un universo dominado por la imaginación donde Carlos, ajeno a todo esto antes, se ve obligado con gusto a aprender a usar su imaginación para que el mundo no acabe, ya que de Éldonon, dicho universo, proceden criaturas como sirenas, vampiros, dragones, la inspiración de los artistas, los inventos... todo. En principio la novela es la primera parte de una tetralogía, y aunque la novela tiene ritmo y está muy bien ideada, los personajes a veces flaquean y se transforman en estereotipos; además, la resolución no sorprende ni la mitad de lo que hacían los giros en las tramas de Potter y compañía. Y es que aunque tenga bastante ritmo y esté bien escrita, no veo en los personajes evolución, ese viaje iniciático que debe acompañar al personaje/héroe y lo transforme. Con todo, espero la segunda parte con ganas (y con el deseo de que la edición no contenga tantas erratas) :S

Bonus track: La cenicienta que no quería comer perdices
Es sólo un cuento, pero un cuento que se carga los estereotipos y los tópicos, un canto por la libertad de la mujer, un adiós al estigma de princesa que necesita que la salven. Un cuento moderno para adultos con dibujos divertidos y un argumento de simpleza pasmosa (como son al fin y al cabo todos los cuentos). Vale la pena mucho leerlo, complarlo, regalarlo y conocer la historia de sus autoras.

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King