And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.
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lunes, 3 de enero de 2011

Despropósitos


Si recordáis bien, el año pasado, nada más comenzar el año, me propuse varios objetivos a cumplir. Naturalmente (y esto era bastante evidente desde ese momento) no he cumplido todos. No obstante, sí los más importantes:
-Acabar la carrera.
-Publicar un libro.
-Pasar una semana entre Swansea y Londres: exactamente no fue así, pero estuve tres semanas en Bristol, durante las cuales visité Swansea y Londres.
-Raparme: lo hice. Mucho.
-Ir a Sevilla de sorpresa: sorpresa para mi familia, que no sabía nada. Varias escapadas.
-Subir una vez al mes al Mirador de San Nicolás: incluso a las dos de la mañana.
-Viajar, viajar, viajar: se trata 2010 del año en que más he viajado.
-Proyectar mi futuro como escritor: también ha sido el año en que más he desarrollado esta faceta.
-Hacer diez buenos amigos: no sé, mi familia de Bristol, Janelle, erasmusitos a porrillo... además de toda la gente interesantísima que he conocido, en su mayoría escritores.
Vale que no he hecho nada de ejercicio, ni he encontrado trabajo, ni he dicho la verdad a la gente que quiero siempre (aunque he dicho que los quiero con bastante frecuencia), ni he leído veinte libros propiamente dichos (muchos trozos de, muchos empezados y abandonados, aunque... puede que éste sí), ni he ahorrado... pero creo que he sabido mantenerme fiel a mis principios, que los tengo, y he crecido como persona y ahora tengo más motivos para sonreír.
        Así pues, este año vuelvo a proponerme nuevos propósitos (o algunos repetidos) para saber si soy capaz de seguir creciendo a este ritmo. Veamos:

...publicar algún libro de poesía
...escribir Queridos niños
...ir a un festival de música
...irme a vivir un tiempo al extranjero
...cambiar este blog, finiquitarlo y parir una web en condiciones
...ir a Barcelona
...hacerme un tatuaje
...leer otros viente libros (ya estoy con El viejo y el mar)
...rodar un corto
...subir a San Nicolás una vez al mes mientras siga en Granada
...graffitear ciudades; arte urbano; Banksy
...aprender una nueva receta estrella (como mi pollo en escabeche o mis pechugas al Roquefort)
...enamorarme (esta vez, sí)

viernes, 31 de diciembre de 2010

El año que lo cambió todo

Ahora que se acaba el fin del blog y de este ciclo, qué menos que aferrarse a las viejas costumbres, y hacer recuento de un año ya se convierte en tradición. Se va el mejor año de la Historia y no quiero despedirme...
El escritor
Me gustaba 2010 por ser un año tan par, tan redondo, por el cero, porque me daba buena espina.
            A los días de comenzar el año me dijeron la que ha sido la noticia de mi vida: me publicaban mi primera novela. Con 22 años.
           Así, no podía comenzar 2010 de mejor modo. Los nervios, las entrevistas, los e-mails a la editorial, a los medios, a los colegas escritores. Pero no me conformé con ello. Seguían llamándome para colaborar en según qué foro, según qué mesa redonda, según qué antología. Por mi parte, procuraba lanzar junto a algunos amigos (excelentes escritores, mejores autores que yo) una revista cultural para jóvenes, La cuerva. Hoy es 31 de diciembre y, pese a todo, no ha nacido aún. Lo hará pronto, estamos convencidos, y habrá certámenes y colaboraciones especiales y monográficos sobre el arte español, sobre el suicidio, sobre la mujer, los niños, sobre mil cosas. En enero, con suerte, romperá nuestra pájara el cascarón.
Además, entré a formar parte en Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror. Amplié mi colaboración en Cinempatía (más escueta, desde luego) con los chicos de Gazeta20 en cine y literatura. Cubrí varios festivales de cine más.
He escrito en 2010 un nuevo poemario que me llevó más o menos tiempo del previsto, aún no lo sé. Por si fuera poco, me llamaron hace unas semanas de una editorial de Madrid para decirme que están interesados en publicar mi primer poemario. Asimismo, he ido colocando poemas por ahí este año para tratar de hacerme un nombre:
        -Revista The Scrambler 1 y 2 
        -Antología Y para qué + poetas
Pero lo mejor de todo es que en narrativa no me quedé atrás y supe aprovechar el empujón de Nocte para entrar en varias antologías de lo más terroríficas (y las que están por venir. Os recomiendo encarecidamente ésta de fantasmas con mi relato "El después" o ésta, tan navideña y terrorífica, desasosegante ella (y GRATIS).
Aprovecho este límite, este ni hoy ni mañana para anunciar a bombo y platillo nuevo proyecto para 2011: la novela Queridos niños. Que aproveche.
Bueno, todo eso y El último mono, edición limitadísima a disposición de todo el mundo.

Cosas güenas
Como todos los años, éste ha dejado cosas buenas en materia de cine, televisión y literatura. Me he leído varios libros, mejores y peores, Saramago, Stephen King, algunas joyas que me han dejado loco desde entonces, como Matar un ruiseñor. Se trata de una novela sobresaliente, preciosa, perfecta. Cortita, necesaria y útil. También he procurado leer algo de poesía, y estoy la mar de contento con mis progresos en esta materia. Uno de mis libros preferidos es el primer poemario de un amigo: Turismo de interior de Cristian Alcaraz es un libro fresco, atrevido, nocivo, trascendente, intrascendente... es como Skins hecha poesía. También conozco a Mario Cuenca Sandoval, autor de El libro de los hundidos, maravilloso en un plano diametralmente opuesto. Porque demuestra que es posible hacer poesía de la tragedia. En este caso, sería como Treme convertida en poesía.
         Y es que parece que la ficción televisiva no decae ningún año. Éste ha sido el año de 30 Rock, de vérmela entera y enamorarme de su humor absurdo y personajes idiotizados. Descacharrante. Cómo no, el año de Skins y Misfits, que si bien han tenido unas últimas temporadas algo deslucidas, se mantienen por encima de la media televisiva. Russell T. Davies nos demostró que en sus manos Doctor Who tiene vida para rato, y la quinta temporada fue tan mágica como las anteriores. Y Amy Pond es un dulce de personaje, y el primer capítulo de la temporada nos hizo enamorarnos de los dos nuevos protagonistas. Reccuerdo con especial cariño los episodios con Vincent Van Gogh y la música de la serie: una maravilla. El resto de excelencias, cómo no, de HBO: Treme (para mí, el estreno del año con diferencia), Boardwalk no la vi porque el género no va conmigo y no me enganchó su piloto, y la tercera de In treatment, que ha estado a la altura de las dos originales y ha sabido ponerle el broche de platino a la historia de Paul Weston. Qué pena que haya acabado... Bueno, otro de los descubrimientos que me hizo desconfiar al principio fue The Big C, aunque el tramo final de temporada la redimió y nos enamoró del personaje de Laura Linney.
       En otro orden de cosas, sin ser perfectas me han gustado bastante HIMYM (tras las temporadas tan flojas que traía) y TBBT gracias principalmente a Blossom Amy Farrah Fowler, que es capaz de hacerle sombra al mismísimo Sheldon Cooper. Las demás comedias ni fu ni fa excepto Las chicas Gilmore, serie que he descubierto a estas alturas y se merece mi SOBRESALIENTE. Dexter, en drama, nunca ha sido tan grande como nos han hecho creer, pero el regalo de Lumen bien se merecía toda la temporada. A grandes rasgos, creo que el año no me ha aportado mucho más televisivamente hablando salvo mi enganche a Top Chef, un reality estadounidense de cocina. Altamente recomendable y adictivo.
Cine, cine, cine. Siempre veo muchas películas, unas mejores que otras. La mejor película de 2010 es, con diferencia, Toy Story 3. Es sencillamente PERFECTA. Sus héroes, sus villanos, sus lecturas, su cinematografía, su todo. También por ser el final a los muñecos y juguetes que nos acompañan desde que éramos mocosos. Mi cita anual con Sam Mendes (lo reconozco: soy un mitómano) nos dejó una comedia de bajo presupuesto y contenido muy intenso sobre la paternidad, el sentido de la vida en pareja y la formación de una familia. Sin duda, Away we go demuestra que Mendes da en el clavo con todas sus propuestas; una película que deja un poso muy escondido en el pecho de lenta digestión. Y Rubber, por lo rara que es. También Inception, que vi en Bristol, aunque de Nolan siempre me quedaré con Memento. Y esa maravilla de Polanski que es El escritor (fantasma), y Haneke, Ciudad de Vida y Muerte, Balada Triste de Trompeta y el resto de carne de festival. Incluso Enterrado o Pájaros de papel en cine español. Hay mucho cine y bueno si se sabe buscar. Y documentales; miles de documentales, cienes de documentales imprescindibles:
-La leyenda del tiempo
-The cove
-Young at heart
-Exit through the gift shop
-Man on wire
-Océanos
-I'm still here
-El sol del membrillo
Para acabar, me gustaría señalar que también me he atrevido por primera vez "en serio" con el mundo del cómic. He disfrutado como un crío con las desventuras de Buffy y su gang en la octava temporada de la serie escrita por Joss Whedon y sus colaboradores en una línea que no convencerá a todos, pero también permite muchas más posibilidades narrativas que el medio televisivo. Este cómic me llevó a otro de Joss Whedon, concretamente a Astonishing X-Men, donde el autor trataba de relanzar la franquicia de la Pandilla Mutante por excelencia. De ahí me lancé a algo diametralmente distinto como es Predicador, del que todos hablaban tan bien y que, cierto, está muy bien. Inmerso en el universo peterpanesco me dejé caer por la aventuras erótico-festivas de Lost girls, donde un joven Frank Miller se atrevía a sexualizar cuentos clásicos como Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan. Cuanto menos, curioso.
Los que quedan
Hablamos cuando acaba el año de los que se van, pero ¿y los que se quedan? ¿Y los que nos quedamos? ¿Cómo suplimos sus huecos, sus adioses, su nunca jamás? Porque ya se fue Salinger y no habrá Salinger y Holden Caulfield estará huérfano por mucho que todos nos empeñemos en adoptarlo. Y ya nadie le cantará a la Alhambra ni la soñará como Morente ni le hará justicia a Lorca... Y nadie nos abrirá los ojos al mundo como lo hacía Saramago. Y Berlanga. Y Alexandre. Y Delibes, Labordeta, el humor blanco de Nielsen... Y mi tía. Mi tía Carmen. Mi tía Carmen querida. Mi tía Carmen que, hace un año, dijo en el brindis de Nochevieja que era su último año, no sé si medio en broma o en serio, pero lo dijo y desde entonces no he logrado olvidarlo. No digáis esas cosas nunca, por favor, o los que se queden las recordarán de por vida y ningún año la vida volverá a saber igual ni a mí me apetecerá comerme las uvas. Mi tía Carmen. Me encargaron a mí escribir su epitafio: No soy madre y os dejo huérfanos. No soy Dios y os dejo perdidos. Yo seré la lluvia que empape vuestros días. Sigue la lluvia y sigue ella empapando los días y las noches y cada pequeña batalla ganada o perdida. Y así seguirá siempre.

Música de todos los colores y formas
He ido a muchos conciertos este año. O no a muchos, pero sí importantes. Por ejemplo, al de Ismael Serrano en Granada. Tuve la opción de conocerlo después y cruzar unas palabras: de mayor, quiero ser como él. Muy muy majo. También fue estupendo volver a ver a Carlos Siles en concierto; aún más, compartir noche con él. De lujo, esperamos grandes cosas de él. Y el concierto del año, que será sin duda el de Muse en el Vicente Calderón, donde coincidí al fin en carne y hueso con Mun (más maja que na) y lo pasamos bomba. Fue, si mal no recuerdo, un viaje suicida a Madrid, pero valió la pena.
Cómo no, los dos de Tulsa, el primero algo apagado como teloneros de Magic Band y el segundo grande, grande, con Miren Iza al 100% en el papel. Valió mucho la pena, tanto como el directazo de Lori Meyers que pude disfrutar junto a David, casi sin preparar nada. Y los múltiples y gratuitos conciertos al aire libre en Bristol, y Micah P. Hinson hace unas semanas en PlantaBaja, y todos los conciertos en la Tertu (BBC, Elena Bugedo, Fede, Bruno...). Música de muchos colores y formas. Sólo falta apuntarme de una vez a un festival con alguien. ¿Os animáis?
Por no obviar mis obsesiones con Nina Simone, Bebe, Amy Winehouse y Miren Iza, que han ocupado el 80% de mi año. Nina. Ay, gran Nina Simone...


Viajas a tierras profanas y haces nuevas familias, y nuevas paces y nuevas perspectivas
En pocas palabras, 2010 ha sido un año para resumir con muchas palabras. Donde siempre estarán La traición de Wendy, Muse, Ismael Serrano, Córdoba, Sevilla, Huelva, Jaén, Madrid, Bristol, Londres, Swansea, los amigos: mi piña en rodajas, David, Mj, Ruth, Eleanor, Silvia, Aarón, Iñaki, María... La cuerva. También fue el año en que Raquel me pidió que me olvidara de ella, que ya no fuéramos más amigos, que bueno, que el 1 de enero es su cumpleaños y ya hace un año que no hablamos, y hoy mismo he borrado su número del móvil (también el de Swansea) y me he empezado a olvidar para siempre de ella. Punto final.
Como veis, un año de altibajos donde priman las cosas buenas, un año donde cumplí gran parte de los propósitos de año nuevo (si es que sirve de algo eso). Un año de viajes, de gente interesante, de amigos nuevos y eternos, de recuerdos memorables y olvidos ejemplares. El año del koala y de las esperanzas puestas en el futuro. Un año que ojalá no acabara, pero también un año de cambios que tenía que suceder y dejarme con la incertidumbre de este 2011 que me huele a desconfianza. Pronto, propósitos para 2011...

El año del rapado y de Silvia en todas las esquinas de mi vida. Gracias

miércoles, 15 de diciembre de 2010

En terapia


¿Saben? Necesito escribir. Insisto en necesito. Sin escribir, me ahogo, me hundo, me cuesta respirar… cuando escribo, me olvido del resto.
            Quien me conoce sabe de mi tendencia a convertirme en una montaña rusa emocional, y es bastante evidente en este blog, después de todo mi contenedor de ascos. Todo lo que no me cabe o me quema en la cabeza, lo vomito aquí. Y me siento como nuevo. A veces cuento cosas buenas; otras, malas. Hay veces que incluso terribles. Pero hoy no. Hoy vengo a reivindicar la escritura. Hace dos días tuve una jornada emocionalmente agotadora por la marea de emociones que se sucedieron de repronto. Venía de un fin de semana en el que había estado inexplicablemente enfermo, y me levanté para estudiar. Ayer tuve examen; mañana tengo otro. Total, estaba yo estudiando cuando levanto la vista y veo en la tele a Morente, Enrique. Miro y leo muerte cerebral y se me encoge el pecho. No. No puede ser. Enrique es joven, Enrique es fuerte, Enrique es el legado del genio granaíno. Efectivamente, se nos fue. Iba a comer sin ganas cuando recibí una llamada que me cambiaría el día: un editor de Madrid está interesado en publicar mi primer poemario. Uf. Poesía al fin. Porque con la poesía tengo miedo, aún no me siento poeta, aún no he dejado los restos en un libro de poesía. En narrativa lo he hecho en varias ocasiones, sí, pero no en poesía. Por eso fue un subidón que me tuvo todo el día hasta arriba. Luego me di cuenta de que seguía algo enfermo, no estaba curado del fin de semana, pero quise olvidarlo con el notición. Me fui a clase, y entonces me topé con un nido de cucarachas que creía extinto (lo siento, no se me ocurre un símil más apropiado) y que me provocó náuseas. No por la impresión, qué va, ni mucho menos. Náuseas de asco. Estuve en clase con ganas de vomitar, pensando en el examen del día siguiente, en las cucarachas (hay al menos dos, tal vez tres) y en lo mal que me sentía (te tenías que haber quedado en casa, Jose, aún no te has curado. Ya, pero no puedes faltar a clase o te suspenden la asignatura. Pero estás malo, joder. Venga, no pasa nada, mañana estarás mejor). Luego pensé, me acordé de lo del libro y me llevé la mano al bolsillo y noté el tacto del papel del bueno. Miré la entrada, pensé en el poemario de nuevo (irónicamente, se titula Cuánta pupa) y salí de clase antes de tiempo. Me fui al concierto de Micah P. Hinson y durante una hora y pico se me olvidó el mundo. Así de maravillosa es Granada, el mismo día en que muere Morente puedes ver a Hinson en cocierto. La cuestión es que se me olvidó todo lo malo y, al llegar a casa, sin Internet ni nada, me puse a estudiar y organizar los apuntes y a terminar de releer el último de Harry Potter en inglés. Luego pensé en el poemario, en la posibilidad real de una publicación y me dormí como un bebé.
            Ayer el día fue de nuevo agridulce. Caminando por Granada tenía ganas de llorar por Morente. Lo escuchaba homenajeando a Lorca. No sabéis qué sensación escuchar a Morente por Lorca en las callejuelas del centro de Granada. No lo sabéis. La aurora de Nueva York de su disco Omega. Por eso me duele tanto lo de Enrique, supongo. Por Lorca, que es como si con él volviera a morir un poquito. Yo es que nunca he escuchado flamenco (ni música en general), y a Morente llegué a través de Lorca. Me volvieron a arrastrar hacia él Los Planetas. Granada puede ser y es maravillosa. Luego hice el examen, digo, ni bien ni mal, uno más. Fuera. Ya sólo me quedaba el de mañana. Con eso me fui a casa (eran las 3 de la tarde cuando salí del examen; ya, menuda hora de poner un examen…), pero antes me pasé por Traducción [duele no llamarla mi facultad] para revisar el correo y comprar pan de camino. Miré el correo y encontré algo bueno de nuevo, un anónimo firmado. En realidad, encontré varias cosas buenas: qué tontada, una cosa tan estúpida como el correo electrónico, una sucesión de ceros y unos, te puede alegrar el día. La semana que viene o estas vacaciones os hablaré tranquilamente de los bonitos anónimos. Son algo maravilloso, desde luego. Ya me explicaré: para que tengáis una pista, os diré que me persiguen desde hace algo así como tres años, sí. Algo así, tres años, quizás cuatro.
            Dejé el correo con la pequeña alegría, pero entre que no salí del examen con una sensación maravillosa, me acordé de las cucarachas otra vez y pensé en el examen de mañana, pues me sentí de nuevo por los suelos. Y Morente por todas partes, y “La aurora de Nueva York tiene/cuatro columnas de cieno…”, y un poco de todo. Tenía trabajos que hacer y bastante que estudiar, pero me puse a escribir. Porque era escribir o morir. Y bueno, lo cierto es que estoy contento. Puede decirse que ayer, un día después de la muerte, de la despedida de Enrique, concluí mi segundo poemario. No voy a contar por quincuagésima vez cómo también escribí casi toda La traición de Wendy en una situación de desesperanza y desesperación total, pero os recordaré que necesito escribir. Que cuando las cosas se me ponen feas, yo acabo otro libro y lo celebro por lo grande. Mañana, además, después del examen y la clase tengo un concierto más, en este caso un casi acústico de Zahara, que podré disfrutar como hace prácticamente un año cuando vino por aquí. A ver si mañana consigo la foto con ella (o algo así), que al fin soy libre desde hace mucho tiempo. (Ja, libertad, dice. Ya, todo el trabajo que me echo a las espaldas lo hago desinteresadamente). Pues nada, tendrán que seguir viniendo malas rachas, y cucarachas, y muertes y suspensos para que mi vida prospere. O no. Sólo sé que me lo estoy currando como una bestia, y El abrazo del koala ya está de camino a algún certamen de poesía.
Deseadme suerte.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Taberna espectral

Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas de NOCTE en 23 Escalones


Es maravilloso cómo todo avanza este año. Ahora mismo, por ejemplo, mientras contesto a una entrevista para la revista Leer, ultimo algún relato o fragmento o texto para que me publiquen en condiciones en libros de verdad. Hoy, sin ir más lejos, me han publicado dos poemas míos (traducidos también al inglés por mí) en la revista estadounidense The Scrambler. Para leerlos, clicad en los nombres:


Y la primera publicación en formato físico, ya mismito, en unos días, Taberna espectral.
Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas
    Muy pronto saldrá a la venta, tanto en formato electrónico como en papel,Taberna espectral, la antología de relatos de fantasmas que hemos preparado para estas Navidades gracias a la colaboración de los escritores de NOCTE y a Juan de Dios Garduño Cuenca, novelista cordobés autor de Y pese a todo (Dolmen Editorial).
   Juntos nos hemos atrevido a compilar quince historias verdaderamente sobrecogedoras creadas por quince de los mejores narradores españoles del género de terror. No puedes perdértela.

No sé si soy unos de los mejores narradores, pero tengo la suerte de ser uno de los quince autores incluidos con mi relato "El después"... historias de fantasmas supongo que de todo tipo: fantasmas con sábanas, con cadenas, con ouijas, sin todo esto, fantasmas que poseen, que asustan, que reprochan... Muertos que andan entre nosotros. Pronto en las librerías. ¡Menuda locura para despedir el año entre escalofríos!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Series y series y series y un verano que se acaba (I)

Jessica... se le saltan los colmillos sin querer xD
Ùltimamente no he visto demasiadas series. El verano me ha tenido más atareado de lo previsto, y en cualquier caso los días en Bristol me alteraron todos los planes. A pesar de ello, he logrado ver la tercera de True Blood, que como siempre nos ha regalado momentos únicos. Creo que a estas alturas todos sabemos que no es una buena serie, o al menos no una buena serie tal y como concebimos el concepto de "buena serie". Los efectos son exagerados, las actuaciones pasadas de rosca; sus personajes, pintorescos y las tramas, alucinantes y alucinadas. Una serie imposible, y creo que por ese motivo se nos ha convertido en imprescindible a muchos. Además, para qué negarlo, su reparto tiene un morbazo irrefrenable, desde el nórdico Eric a la pelirroja y eternamente "virgen" Jessica. Todos sus episodios son entretenidos y muy imprevisibles. A ver cómo sigue la cosa en la próxima temporada, que si bien no hemos tenido un gran cliffhanger en plan temporada 1, la situación para casi todos los protagonistas ha cambiado mucho.


Cast de 30 Rock
              Eso por un lado. Ahora, la serie de la que más enamorado estoy: 30 Rock. Reconozco que es una serie a la que cuesta pillarle el punto, tiene un sentido del humor muy particular (bastante inteligente, pero no en plan snob) y sus personajes son bastante arquetípicos. Me río muchísimo, pero muchísimo, a mandíbula batiente con dos de ellos: la grandísima Jane Krakowski y el inenarrabe Jack McBrayer. En serio, no entiendo por qué todo el mundo pone por los aires a Liz Lemon (que es grande, lo sabemos, pero no es para tanto) o, mucho menos, a Alec Baldwin. A quien echo muchísimo de menos es a la amiga y compañera en SNL de Tina Fey, Rachel Dratch, que en la primera temporada aparecía de vez en cuando para hacer de borracha, prostituta eslava o cualquier otro personaje pintoresco. Una lástima que ya no cuenten más con ella. Lo dicho, igual porque la serie tiene lugar en el estudio de una cadena de televisión me tiene maravillado (me pasó lo mismo con Studio 60, que era mucho mejor aunque no era una comedia). Estoy a punto de ventilarme la cuarta temporada, pero no quiero por miedo a quedarme sin comedia fácil de ver y efectiva, que es difícil de encontrar. Entiendo la adulación  por parte de la crítica y los expertos: 30 Rock encaja muy, muy bien en todos sus aspectos, aunque técnicamente no sea más que otra serie de tres al cuarto.
             En  mi búsqueda de la comedia definitiva me he cruzado con nada más y nada menos que Cheers. Me estoy viendo la primera temporada. No sé, una sitcom muy tradicional, sin grandes gags ni bromas desternillantes que basa su valor en la construcción de sus personajes y la relación entre estos. Me ha sorprendido muchísimo lo guapo que era Ted Danson, principalmente porque, aunque no haya envejecido mal, en Damages y Bored to Death tiene el pelo blanquísimo y se le notan los años, por mucho que siga con espíritu de joven arrebatador. Creo que seguiré con la serie porque es una de las míticas, dio lugar a varios spinoffs y bueno, creo que vale la pena, porque ni Friends brillaba en su primera temporada...
             Dexter. Esta serie me puede. Recuerdo que de la primera temporada  llegué sólo a la mitad porque ME ABURRÍA. Todos alababan la composición de Michael C. Hall, pero quienes lo habíamos visto en A dos metros bajo tierra sabíamos que era capaz de mucho más. He seguido la pista al asesino de asesinos por medio de blogs y webs especializadas hasta esta cuarta temporada, donde me obligué a verlo de nuevo para que me sorprendiera y maravillara como al resto de los mortales. ME VOLVÍ A ABURRIR y lo retomé hace un par de meses por ver el grandilocuente final. Sin duda, lo mejor de la cuarta temporada ha sido John Lithgow, a quien conocíamos gracias a esa maravilla que era 3rd Rock from the Sun (¬¬ Cosas de marcianos), y que da vida a un personaje mucho más complejo que el propio Dexter Morgan. Total, la historia de amor de Laguerta me la pelaba mucho, mucho. Es decir, de las tres o cuatro tramas de la temporada sólo me importaba la inquietante relación entre Dexter y Trinity, de modo que me sobraba todo el resto. Me ha sorprendido encontrar a una Julie Benz tan aburrida, con el juego que daba en el Buffyverso (lo siento, los fanes siempre seremos así...) y en definitiva, aunque la cuarta ha sido mejor que la primera, ni Dexter es tan grande ni mucho menos me ha enganchado hasta sus últimos cuatro episodios, y eso es algo inadmisible hoy en día.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La gran C

Ya está bien. Por favor, dejen de engañarnos.

            No se crean las paridas de Isabel Coixet o Laura Linney. No es bonito, no es poético, no es nada positivo. Tienes que tener muy en cuenta algo: no podrás hacer mil cosas, no podrás tener hijos si no los tienes ya, no podrás recorrer el mundo por mucho planning que te hagas, porque en cuanto empieces con el tratamiento (ya sea quimio o radioterapia, cirugía...) tu calidad de vida se irá a la porra y estarás débil y no querrás mirarte al espejo, y por mucho que toda tu familia y amigos te cuenten chistes o su día a día o bromeen contigo tú sólo  podrás pensar una cosa: me voy a morir, es cuestión de tiempo que esto me pase. Ya he perdido a dos personas por el cáncer. Tres, si contamos a un abuelo al que no llegué a conocer por un cáncer de pulmón. Hace algo menos de tres años, cuando estaba de Erasmus, murió mi tío, también de cáncer. Recuerdo perfectamente la impresión que me dio porque ese día, como tantos otros, nos íbamos de fiesta y me quedé un rato en casa pensando que mi tío ya se había muerto y no tendría la opción de volver a verlo y estaba a miles de kilómetros y no podía siquiera despedirme. Y dar el pésame, y ese mensaje de mi hermano: "Igual tenías que llamar a papá". Muy duro, sí, muy duro despedir a un hermano, a un familiar por una enfermedad tan jodida, tan inevitable.

          Hace cuatro días murió mi tía, también de cáncer. Un año al menos lleva con él, cinco meses desde que se lo dijeron. Cinco meses en los que yo he intentado por todos los medios que el tiempo que le quedaba aquí, entre los suyos, fuera lo más especial posible. Especial como yo entiendo el concepto "especial": viendo películas indispensables, llevándose pequeñas alegrías cotidianas, gracias a música inmortal, con mi poesía, con mis intentos de crear magia... Qué mala suerte ha tenido, es cuanto me cabe decir. No un cáncer de mama que, pillado en según qué estadio, es tratable. De esófago y estómago: de los más letales, los más inhumanos porque acaban con la voluntad a base de mal. Te privan de la alimentación. Para alguien a quien le gusta comer bien, disfrutar de exquisitas chucherías y marranadas gastronómicas, que te priven de ese placer tan básico es un abrazo, un comienzo del descenso a los infiernos.
           Pero esto pretendía ser una reflexión sobre la actitud de los enfermos y su entorno más que de la enfermedad en sí: cómo la gente no se atreve a pronunciar la palabra, ese tabú que supone el cáncer. Como si conllevara algo de culpa desarrollar esta enfermedad... Como si la Muerte acompañara al enfermo desde ese momento y quisiéramos rehuirlo. Por eso creo que lo de The Big C, esa C grande, la C mayúscula, la C de cenizas, de cieno, de corrupción, la C de cáncer, es un gran acierto. Y a pesar de que yo no he sido el enfermo ni espero serlo, espero de veras que dejéis de enseñar a la gente cómo afrontar una enfermedad tan dura. Igual hay quien no quiere viajar a medio mundo, aprender un idioma, grabar cintas para sus familiares en un futuro_sinfuturo, hacer puenting, buscar un amor furtivo, alguien más a quien dejar roto... Hay quien tan sólo querrá decir adiós al mundo en silencio, soportando su enfermedad y el tratamiento, consumiéndose poco a poco sin querer que lo tachen de héroe. Porque, si bien es cierto que el cáncer es jodido, muy jodido, al fin y al cabo sólo es una enfermedad, y quien enferma no es como quien decide por sí mismo rescatar gatitos de árboles altísimos. No es tampoco un reproche, sabemos que en muchas ocasiones las personas valoran erróneamente o dan por hecho la muerte antes de que ésta llegue. También hay personas que la niegan incluso después de presenciarla. Nosotros sabíamos que a mi tía le quedaba poco, sí, pero de todos modos nos pilló de sorpresa su muerte (siempre pilla de sorpresa). No obstante, me queda la certeza de que ha luchado como una jabata y ha tenido mucha más fuerza de la que creía. Os lo cuento aquí, en casa, pero cuando me enteré del cáncer de mi tía os prometo que pensé: a ella no, por favor, a mí tal vez. Yo puedo asumir la muerte mejor, yo puedo sacarle partido al tiempo que me quede. Quiero hacerlo. Pero mi tía no tendrá la energía, la fuerza de voluntad, la resistencia... Y la tuvo. Cinco meses horribles, y hasta el último día decía cosas del estilo de: "cuando me ponga bien tengo que hacer tal o cual", porque ella tenía más ganas de vivir que yo.
            Ahora nos queda el duelo: asumirlo, incorporar los golpes, aguantar el embate del adiós. Siempre tendré la imagen fuerte y sonriente de una mujer que se mantuvo joven hasta el último instante, que vivió alrededor de los suyos llenando las vidas de los demás de pequeñas bien hechuras. A mí me quedan muchas cosas: me queda el remordimiento de no habérmela llevado a Swansea o no haberle enseñado ciertas cosas u otras, pero también me queda haberle descubierto música y películas indispensables (Cinema Paradiso, Revolutionary Road, Donde viven los monstruos), haberla arrastrado al Mirador de San Nicolás conmigo y hacerla la primera persona en comprar mi libro. Es un alivio. Antes del funeral, antes de que cerraran la maldita caja para siempre, antes de que se interpusieran la madera y el tiempo, logré colarle un poema entre sus manos. Uno escrito por ella y para ella. Porque, como digo en ese poema que se llama "Hacer testamento": Cedo estas páginas una a una/ al río,/ para llegar al Cielo acompañado de mis poemas, mis pequeños escoltas. Al menos sé que no ha llegado sola donde quiera que haya llegado... Espero que no os haya resultado demasiado este post, pero ya sabéis que la muerte es un tema que me fascina, y mi tía, en cualquier caso, se merece todos mis respetos y homenajes. Todo.
Por siempre.
Su vida sin ella
pd: Coixet, Laura Linney, vuestro esfuerzo es loable, pero me hacen falta verdades, no utopías. A ver quién le echa huevos...

domingo, 22 de agosto de 2010

Pregón Fiestas 2010


Buenas noches vecinos, amigos y familia.
Hace un año yo no estaría dando este pregón. Es más, hace un año yo estaba sentado allí, al otro lado, cuando empecé a escribir un poema que aparece en el programa de las Fiestas de este año, dememoria. Habla de las raíces, de cómo aunque nos neguemos a reconocerlo, el lugar donde nacemos, el lugar que nos ve crecer conforma nuestra personalidad. Pero hace unas semanas nuestro alcalde, Pedro, me dijo: tú vas a dar el pregón este año, y como yo tengo el problema de que no he aprendido a decir no, aquí estoy. Desde luego es un orgullo que reconozcan tu trabajo o méritos, así que me gustaría darle las gracias tanto a él como a la comisión de Fiestas desde aquí por el apoyo que me han brindado.

Hablaba del tiempo. Cuántas cosas pueden pasar en un año: hace un año no había centro de día, este año tenemos un colegio nuevo, grandísimo (ahora que no quedan niños); este año ha llovido más que en todos los anteriores y han aflorado corrientes que parecían secas; este año el equipo de fútbol-sala de Bélmez de la Moraleda son los campeones provinciales. Más cosas… pronto tendremos una biblioteca nueva, supongo que más grande, y el famoso Centro de Interpretación de las Caras. Todo esto en un año.

Veréis, yo creo que los pueblos son como los padres. Salimos de ellos, nos lanzan al mundo, nos crían, nos malcrían, nos alimentan y esperan lo mejor de nosotros: generan una expectativa con respecto a nosotros que nos supera en muchos casos. Los pueblos quieren que de ellos salgan personalidades que difundan el nombre del pueblo, que lo lleven por todas partes, esas cosas. Los padres quieren arquitectos, notarios, ingenieros, gente de bien con carrera para que tengan futuro. Pero un hijo está en todo su derecho a desentonar, a no querer parecerse al padre a según qué edades. Tienes 15 o 20 años, te quieres comer el mundo, y dices: ¿pero qué les pasa a mis padres, qué le pasa a mi pueblo? Qué aburrimiento, no cambia, no hay música, no hay cine, no hay nada nuevo. En casa sólo vemos películas de vaqueros y fútbol… Porque seamos sinceros, Bélmez es un lugar para gente de más de 30 años, de aquellos que miran con nostalgia las tardes de juegos en el parque, en las calles persiguiendo perros o jugando a las chapas. Que Bélmez, como todos los pueblos, se mira el ombligo mucho y se olvida del resto del cuerpo. Mira hacia atrás, cuando era un gran pueblo, nadie lo duda. Había trabajo, ambiente, hasta fábricas y cine, pero eso fue hace treinta años.

Ahora hay gente de todo tipo: en Bélmez de la Moraleda hay pintores, abogados, ingenieros, guitarristas, melómanos, amantes, tenderos, soñadores, padres, madres… Hay de todo. Existe también la tendencia, como digo, a decir: qué bonito era el pueblo, y venía gente de toda la comarca y qué rica su comida y sus gentes, y hasta había artistas. Ahí está Antonio Guzmán Merino, que fue guionista de cine y poeta. Un visionario. Fue quien escribió también la Aparición y rescate del Señor de la Vida.
Pero vale la pena echar la vista más atrás y descubrir que Bélmez ha sido pueblo moro y cristiano, cordobés, granaíno o jiennense por igual. Que la identidad belmoralense como tal queda difusa, como si Bélmez fuera una vena y la abriéramos en una bañera. Un punto físico no significa nada. ¿Esto es Bélmez?

Bélmez de la Moraleda no sólo es este momento ni este lugar, porque si las personas somos el “yo y mi circunstancia”, que decía Ortega y Gasset, un pueblo es todo eso y más. Aunque no quede rastro de toda una generación: en 1232, en un Bélmez moro, se organizó una matanza donde se acabó con todo el mundo: hombres, mujeres y niños. Pero el Castillo de Belmez siguió siendo moro. Luego pasamos a formar parte del reino de Granada. Mágina era una coraza mora ante el avance cristiano, y Bélmez fue cristiana. Los moros recuperarían más adelante el pueblo. La Historia nos la sabemos, al final los cristianos llegaron, vieron, vencieron.
Granada se partió entre sus varios reinos y Bélmez pasó a formar parte de Jaén hace poco menos que tres siglos. Eso es lo que nos dice la Historia.

Pero yo quería hablar un poco de literatura, muy poco, lo prometo. Don Antonio Guzmán Merino estrenó su obra de teatro Los Gonzalones por toda Andalucía, y con el tiempo se tuvo que trasladar a Barcelona. Todo esto consta en la hemeroteca del ABC. Viene esto a decir que a veces no nos queda más que dejar el nido, la casa de mamá y papá, y emprender el vuelo. Yo he tenido la inmensa suerte de vivir en las cunas de dos poetas tremendos: Federico García Lorca, el granaíno al que mataron por maricón. El mejor poeta de nuestra historia, fíjense qué suerte. El otro, Dylan Thomas, un poeta inmenso de Swansea, Gales. Swansea es una ciudad feísima, muy fea, donde yo he sido más feliz que en cualquier otra parte. Es tan fea que su ciudadano ejemplar escribió de ella un verso: “Swansea, esa ciudad fea y encantadora”. Y ese verso se puede leer en el suelo nada más llegar a la estación de tren. Espléndido.

Aunque Bélmez de la Moraleda cuenta con que no es un pueblo feo, a lo sumo aburrido, o que vemos cómo se apaga poco a poco…Yo os animo desde aquí a hacer de Bélmez un lugar que crezca, que no se olvide, que no nos empape la lluvia amarilla. La lluvia amarilla cuenta la historia del último habitante de Ainielle, un pueblo del Pirineo aragonés. Un pueblo fantasma. Es precioso esto, ¿no? Un pueblo vacío donde sólo se cuelan el viento y el frío. Este pueblo existe, tuvo menos suerte que Bélmez y ahora mismo sólo hay casas cerradas, semiderruidas, y una novela que le honra. Que los fantasmas siempre rondarán nuestras cabezas. Cuando yo pienso en Bélmez pienso en mi abuelo, en los paseos junto a él después de misa, pienso en las migas y las gachas, cómo no en la aceituna y el taller de mis padres, el maravilloso olor a tela. Y en el lugar al que huir, porque el pueblo, como los padres, siempre estarán ahí: por eso huyo a Bélmez, no de Bélmez. Pero ante todo pienso en mi abuelo. Fantasmas…

Hoy es agosto, venimos de ver el Castillo. No estamos todos los que somos, pero somos todos los que estamos. Hay que ser felices, hay que aprovechar estos días para reconciliarnos con los demás, para acordarnos de los que faltan, para retomar amistades y tratar de evitar la lluvia amarilla, por bonita que sea. ¡Que empiece la verbena! Felices Fiestas, vecinos. De verdad.

domingo, 9 de mayo de 2010

Miedo



Miedo, que cantaría Pedro Guerra. Cuando tenemos miedo actuamos de manera estúpida. Y no me refiero al miedo evidente, no. Que de ese ya sabemos mucho. Hablo del miedo ilógico. Como el de esa noche... lo lógico, de encontrar hoy un cachorro en la puerta de mi piso, sería meterlo en casa, cuidarlo, darle de comer, arroparlo y mimarlo. ¿A cuento de qué lo metes en un ascensor? A cuento de una noche extrañísima en la que estaba solo. No obstante, uno también ha tenido momentos heroicos que relatará otro día... Si bien es cierto que nuestro concepto del miedo puede cambiar con el paso del tiempo, en esencia sigue siendo el mismo. Hace unos años, por ejemplo, si me preguntaban repetía con esa elocuencia que da una respuesta tan claro como "sólo me da miedo la soledad", y para alguien proclive a pasar el tiempo a solas es bastante significativo. Probablemente porque en esa época estaba más arropado que nunca, temía a la soledad. Ahora temo a la enfermedad más que a nada. Luego vienen de la mano la incapacidad de acabar la carrera, o de tener planes para el año que viene, o... Pero son cosas secundarias.
Lo que no me gusta es percibir que el miedo se convierte en uno de mis temas reiterativos, no me gusta.
Puede, y esto es verdad, puede que mañana os hable tal vez de historias de perros o de fronteras, de visitas que llegan a mi blog, de Doctor Who, de proyectos literarios futuros o qué sé yo, de mi estancia en la Feria del Libro de Jaén y Sevilla. Otro día. Hoy estoy asustado ;)

jueves, 11 de marzo de 2010

En terapia con los chicos de 'Skins'


C'est à dire, últimamente no sabemos casi nada de la confirmada tercera temporada de In treatment. El drama de Gabriel Byrne se ha confirmado como uno de los más crudos e interesantes desnudos del alma humana en mucho tiempo. Animales heridos que desfilan entre sillas y sofás (¡ningún diván!¿dónde quedaron los tópicos?). Hace poco Nahum hablaba de ellos con la excelencia que le caracteriza. No es sólo la vida de Paul y cómo los problemas de sus pacientes influyen de manera tan negativa en su día a día. Además, esta serie nos descubrió a la inmensísima Mia Wasikowska, ahora en el ojo del huracán por encarnar a la Alicia del (me abuuuuurro) obvio Tim Burton.

Luego están los chicos de Skins, inmersos en una irregular cuarta temporada. Han dejado atrás la fiesta y se han sumergido en el drama. El plano secuencia que abría la temporada supone toda una declaración de principios. Complejidad, historias entrelazadas y, más allá, la muerte. El problema de Skins es que sus personajes pueden apasionarnos o aburrirnos. Me ha encantado la trama que envuelve a Cook, las idas y venidas de Naomi y Emily, así como la historia de Katie. En cuanto a Effy, es que sale en pantalla y provoca un efecto imán. La chica que todo hombre desea: autodestructiva, peligrosa, impredecible, misteriosa, sexy y muy inteligente. El capítulo junto a Freddie fue de los más oscuros de la serie. Luego, Freddie me cae mal, y aunque adoro a JJ su episodio me pareció una mierda, y la historia de Thomas me parece quemadísima. A ver si dan esta noche un enorme giro a todos los acontecimientos y se van de farra. ¡Ah, y queremos más Pandora en pantalla!



Todo esto no es gratuito. He aprendido últimamente que dar información gratuita es una pérdida de tiempo para mí y para vosotros. Así pues, llevo unas semanas con ganas de hablar de una nueva serie española MUY BUENA. Sí, es cierto. No, no estoy delirando... Si cogemos a un psicólogo y un puñado de adolescentes con problemas existenciales tendremos la nueva propuesta de (y lo diré sólo una vez) Telecinco: La pecera de eva. Hay una joven, la psicóloga de un instituto, que acaba de llegar y se encarga de todos los jóvenes problemáticos o con problemas del lugar. La psicóloga es Alexandra Jiménez, el alma de la serie. Eva es fresca, cínica, divertida y muy natural. ¿En qué consiste la novedad? ¿Por qué es tan buena la serie, Jose? Explícanos... Veréis, en primer lugar es una adaptación parcial del modelo seguido en In treatment, es decir, Eva recibe a muchos pacientes distintos y su trabajo influye en su vida. No obstante, cada episodio no se corresponde tan sólo a la sesión con un paciente. Por otra parte, la acción se aleja del despacho de Eva a través de flashbacks y momentos en la vida de los protagonistas. Los jóvenes chavales no son caricaturas de los verdaderos adolescentes y los interpretan actores poco conocidos y muy jóvenes, hecho que aporta credibilidad al invento. La serie no está encorsetada por un guión escrito frase por frase; hay guionistas, claro que sí, que escriben las escenas o problemas de cada "paciente" a grandes rasgos, y entonces dejan que los actores improvisen a partir de esas pequeñas instrucciones. ¿Qué sucede? Los diálogos son rápidos, las reacciones reales, los personajes viven cada punto porque sus intérpretes no se lo ven venir... Vamos, que yo al menos me lo creo. La serie cuenta con otro acierto, y es que conjuga a la perfección drama y comedia. Ese equilibrio es muy difícil de conseguir, sí, y de momento han logrado evitar los tópicos de siempre. ¡Aún no ha salido ningún joven gay que no sabe si salir del armario o no! ¿Algo más, Jose? ACTORES. Insisto, los actores son excelentes. Encabezados por una inmensa y carismatiquísima Alexandra Jiménez en un rol que no tiene nada que ver con su papel en Los Serrano, todos los actores y actrices dan vida a personajes interesantes, con aficiones normales, problemas normales y las dudas propias de la edad. ¡Y algo a lo que las series españolas siempre se han mostrado reacias! Todos los episodios llevan música de verdad que subraya las emociones de cada escena. No era tan difícil apostar, tal y como han hecho, por grupos algo conocidos pero que no mueven masas para ponerle banda sonora, un hecho que eleva a La pecera de Eva al Olimpo de nuestras series: la Musicalité, Giulia y los Tellarini... En definitiva, una serie joven para los jóvenes y no tan jóvenes que os dejará con un estupendo sabor de boca. Ah, y olvidaba un último acierto que señalar. Todos recordamos cómo en Un paso adelante, cuando los alumnos estaban a punto de acabar en la escuela, repitió todo el curso para renovar una temporada la serie; también conocemos cómo se desinfló Dawson Crece cuando los chicarrones se fueron a la uni... sólo Buffy sobrevivió a este salto de tiburón. Skins, y así volvemos a lo de antes, nos enseñó que se puede cambiar el elenco por completo y la serie puede perfectamente seguir siendo la misma y aquí no hay pasado na. La pecera de Eva también ha sido muy inteligente al respecto, ya que el reparto irá cambiando constantemente ya que el hecho de que la consulta pertenezca a un instituto hace que no sea necesaria otra explicación.

domingo, 7 de marzo de 2010

¿Pero qué se puede hacer?


Tengo 22 años. Acabo este año mi carrera. Hablo inglés, francés y chapurreo alemán. Sé traducir. Voy a publicar una novela, he estado coordinando una revista cultural que se presenta en abril. Tengo 22 años, insisto. Procuro colaborar con asiduidad con una revista de cine online. He cubierto festivales de cine con pase de prensa. Con 20 años pasé medio curso en Gales sumergiéndome en la cultura británica. En otro festival de cine he colaborado como voluntario para organizarlo. He trabajado en el campo y en un taller de confección. En verano suelo pasar una semana en una Escuela de Escritores Noveles. Mi nota media en el expediente es un 7, notable. Eso es todo. Con eso hoy en día, amigos y amigas, no se va a ninguna parte. Necesito algún máster. Y título de escuelas de idiomas: que si el Advanced, el Proficency, el TOEFL... A poder ser, una doble licenciatura o algo de posgrado, quién sabe si un doctorado... Chicha, chicha, hay que inflar el currículum... que ésa es otra: uno en español, otro en inglés, en francés... y cartas de motivación en mil idiomas y con mil variantes.

Y esto viene a algo, no crean que es completamente gratuito. Mañana solicito una plaza como auxiliar de conversación en Guirilandia (Australia, Nueva Zelanda, EEUU, Reino Unido) y tengo la certeza de que no la voy a conseguir porque me faltan méritos. Somos la generación más preparada y, a la vez, la más insegura. Hace diez años nos comeríamos el mundo, pero hoy el mundo nos devora... Necesitamos una inyección de ánimo o un giro de 180 grados.

domingo, 24 de enero de 2010

El mundo se ha movido


No sé si el sistema en el que vivo es heliocéntrico, egocéntrico o de qué se trata. Hace dos semanas (cómo corre el tiempo) una de las zonas más pobres del mundo sufrió el azote del Destino. Yo escribí en mi Facebook: "Ayuda para Haití YA". Qué bonito, qué guay soy. En medio de un planeta conmocionado me fui a Sevilla leyendo Matar un ruiseñor. El libro me hizo llorar. Aún queda esperanza. En medio de un mundo sumido en el caos una columna luminosa se me clavó en la nuca. Se cumplió mi sueño. A miles de kilómetros de distancia, a muchas horas de vuelo, moría gente aplastada por cimientos, cascotes, enfermedad o fuego. El fuego es terrible. Esa columna venía a decir: "Jose, has ganado el Certamen Andalucía Joven de narrativa, vamos a publicar tu novela". La traición de Wendy, la traición que han sufrido todos los hombres. Ya había logrado transformar ese mensaje superfluamente machista en una oda feminista. Yo, que tengo sólo 22 años, voy a ver mi libro publicado cuando la esperanza estaba casi perdida. Soy muy despistado; pierdo la esperanza constantemente hasta que la vuelvo a encontrar. Volví de Sevilla eufórico y encontré que un obispo comparaba la desolación haitiana con la crisis de fe que se respira en España. Ese día lo hubiera matado a hostias; a él y a unos cuantos más... En cualquier caso, es curioso cómo cuando el mundo se mueve, y se ha movido, salen perdiendo los mismos de siempre. Y cómo yo, protegido en este oasis de plácida incredulidad, de suerte tontuna, he sentido temblar los cimientos de mi mundo. A veces me gustaría tener menos matices.

viernes, 22 de enero de 2010

Un año después

Qué miedo da el paso del tiempo. Llevo, con este, tres años escribiendo el mismo post. Hace un año lo escribí ya en Granada; hace dos, desde Swansea recordando Granada. Si el mundo fuera justo conmigo o con alguien, ahora mismo escribiría esto desde una residencia fría, fría de la industrial Katowice (Polandia) mientras viviera mi segunda erasmus. Pero a veces el ser humano tiene unas prioridades difícilmente conciliables con la felicidad individual y nos tenemos que acoger a ellas (menuda frase: después de todo, son necesidades). Como yo tenía mis prioridades aquí sigo en Granada, con más gloria que pena (ya se sabe, a la tercera va la vencida: hoy toca ser optimista). Si el año pasado estaba cansadísimo con la medicación y con dolores de cabeza, problemas para coger sueño, éste he reducido a lo imprescindible la medicación que tomo, salgo a menudo con mis amigos.

Es éste, además, un año que apunta maneras. Si el pasado os hablaba de cosas interesantes como un proyecto con mis amigos los escritores noveles, ha llegado la hora de poner toda la carne en el asador. Yo pienso ponerla hasta la última gota de sangre, y el primer paso es cumplir propósitos de año nuevo que me he propuesto por primera vez: voy a publicar un libro, ya llevo leído un libro y medio, tengo ya tres cuadernos en blanco (¡gracias, Mj!)y un pilot negro. Voy a cubrir por segunda vez el festival de cine clásico de Granada, Retroback, tengo una estabilidad emocional y física donde hace un año todo eran zig-zags y curvas cerradas :)

No sé si vale la pena hacer vaticinios este año. Viendo lo visto, y como no acierto ni una, dentro de un año no sé dónde estaré, qué haré ni cómo habré llegado hasta ese punto. Sólo espero que el camino esté lleno de regalitos y, a poder ser, que me encuentre lejos, muy lejos y feliz escribiendo desde la espaciosa habitación con vistas a la playa cómo será mi 2012 (el año en que acabará el mundo, dicho sea de paso). Lo de la rubia de piernas interminables lo dejaremos para la ficción, pero ¿qué tal una chica de cabello castaño y rastas interminables que me muerde la oreja mientras trato de acabar el maldito post).

Por una vez, y sin que sirva de precedente, os dejo un disco maravilloso: http://open.spotify.com/album/0irF3UMNdb5u2R2lxcgL68


...entonces me compraría una casa con porche y te secuestraría hasta que te pudiera el síndrome de Estocolmo...

martes, 19 de enero de 2010

Los misterios de Jose


Hoy me ha pasado una curiosidad de las que sólo ocurren en los libros. Es tan intrigante como el misterio de la dramática que nunca llegué a resolver. Veréis, /ladramatica me dejó varios comnetarios en mi otrora prolífico y envidiable fotolog. No desveló su identidad por poético que me puse, no creo que a estas alturas lo haga. Y eso que le di un ultimátum.


Lo que hoy me ha pasado tiene mucho de misterio y de femenino, también. Una carta en mi buzón. Sin remitente. La leo, la releo y sólo logro discernir que se trata de una chica que lee mi blog, me llama Brian, tiene mi dirección y parece que no se quiere dar a conocer, aunque hace que mi vida tenga algo más de luz. No le voy a pedir que me revele su identidad ya; tampoco le voy a pedir que me escriba todos los meses, confío en que lo hará.

Creo que sólo me queda preguntar: ¿quién eres, /ladramatica?

martes, 22 de diciembre de 2009

Mi 2009 en Facebook

Profundamente pesimista :(

martes, 27 de octubre de 2009

Realidad encarnizada

Cuando todo parecía acabado, cuando ya estábamos convirtiéndonos en un manto en el que no podíamos arrojar las lágrimas, cuando a Merceditas se le habían olvidado las ocurrencias, cuando a Vasile se le venía el mundo encima porque sus programas pútridos habían dejado de funcionar, cuando la pública mandó la publicidad al carajo y dos nuevas abrieron un boyante panorama televisivo, entonces llegó la realidad.
¿Harto de saber si Mercedes Milá se vestirá de nabo o de pepino en la próxima publicidad? ¿Ya te has olvidado de La casa de tu vida? ¿En OT sólo entran chonis y gallitos? ¿Está el futuro de la telerrealidad en la cuerda floja?

Pues nO! No, porque hay dos programas que han removido los cimientos del formato. Pasemos a hablar de cada uno de ellos:


PEKÍN EXPRESS. Ya estamos de lleno en la segunda temporada del reality bandera de Cuatroº (con el permiso de Fama, ¿talent show? ¿en serio?) y no entiendo varias cosas. Que el título sea éste cuando la meta es la India: han intentado remedar el problema con el subtítulo “La ruta del Himalaya”. Tenía sentido cuando tenían que llegar a Pekín, pero bueno… como ahora salen de ahí les daremos un pase. Lo que nos gusta, ahora que se prodigan tanto los españoles por el mundo, andaluces/ gallegos/ castellanoleoneses por el mundo, callejeros viajeros, estudiantes en el extranjero… es descubrir nuevos países y culturas para descubrir lo hijos de puta que somos, y es que los concursantes son insoportables (más que los acomodados canis de Gran Hermano) y nos han dejado alguna frase antológica (“a mí me llega un chino a mi casa y me dice que si se puede quedar a dormir y le digo: te vas a comer un mojón”) y algún momento que ya no podremos olvidar. Con sus parejas imposibles: jubilados deportistas, amigos rurales, los chérifs de Coslada, pareja urbana, los Juanes (feos!!! pero feos, feos), los gays streapers, los hippies que duraron un asalto… Pero yo, al igual que toda la audiencia, me quedo con las malas malísimas y odiosas madre e hija vascas, Meritxell y Alazne (aka la Ratita y su puta madre). Y es que si hay alguien insoportable, es esa cría estúpida (todo un portento de casting). Nada que ver con las víboras que han ido pasando por Telecirco: es maleducada, caprichosa, competitiva como la que más, estúpida… vamos, un caso. No sé quién ganará ni me importa, sólo sé que por ver el guantazo que se llevó el otro día Alazne ha valido la pena seguir el reality. Además, hizo máximo en la noche dominical de Cuatroº (no, no petó la audiencia, pero esto no es algo nuevo…). Si en la anterior temporada tuvimos a una enferma de cáncer, en esta tenemos a un cáncer de persona. Mucho mejor, dónde va a parar. El movimiento ha llegado en oleadas a Internet, donde es fácil encontrar montajes con el bofetón de la pija Silvia a Alazne, grupos en Facebook con la consigna de “Yo también odio a Alazne de Pekín Express”. Espectáculo puro y duro.




EL INTERCURSO DEL 63. ¿Qué podría mejorar el degradante espectáculo que es Gran Hermano? Un Gran Hermano con niños… pero no, los niños no se pueden utilizar para estas cosas. Pues algo intermedio, adolescentes hormonados canis. Sí, es perfecto! Pero no, porque no difiere de la casa que todo lo vigila. ¿Y si los metemos a estudiar puteados? Anda, pa puteado como me tenían a mí los curas… Pero eso sería en los sesenta. Pues ahí lo tenéis, nos llevamos a los canis hormonados a un internado en los 60, y puesto que aún no sabemos viajar en el tiempo no nos queda más que recrearlo. En eso consiste Curso del 63, la revelación de la temporada en Antena 3, que tras sus numerosos fracasos con los realities (El Bus, El castillo de las mentes prodigiosas, Supervivientes, La granja…) ha dado con la clave gracias a este programa donde actores hacen de profesores severos y estirados y se dedican a hacerles la vida imposible a los niñatos. Hacerles la vida imposible= civilizarlos. Total, que el programa está arrasando entre los jóvenes y los que no lo son tanto. Lo intentaron vender (tal y como hicieron con GH) como un experimento sociológico que pudiera dar lugar a un debate acerca de la educación in Spain (is different), y debates están dándolos, muchísimos y muy divertidos. Yo voy a muerte con Alex, el rubito que es un gay de nueva hornada, de estos modernos que pertenece a una tribu urbana. Me río mucho con una a la que en casa llamamos la Cletus porque habla como Cletus de los Simpson, y con Ana Julia, que se define como “una cabra loca”. Y tonta, y tonta, y tonta! Qué gran espectáculo éste. Las críticas han surgido desde todos los ámbitos: los profesores son actores, y no demasiado solventes (sobre todo en las primeras emisiones), no hacen ni mención a la Iglesia ni a Franco cuando en los colegios de los 60 eran el pan de cada día, se trata de un centro mixto (ja! lo que os decía, hormonas). Sus padres, los mismos que los han malcriado, comentan lo bien que les viene la disciplina. Lo que no entiendo yo es cómo una tía con 16 años se pilla una rabieta porque le cortan las extensiones o le dan unos pantalones para vestir en el guateque o le quitan un peluche O_o El programa ha funcionado por una suma de circunstancias que Antena 3 no logrará repetir en muchos años, pero se aferrará a esto como Cuatroº a sus bailarines.

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King