Últimamente estoy cinéfilo (también ausente, he de reconocerlo). Paso mucho tiempo tumbado en el sofá viendo videos y videos que tengo guardados en la memoria del ordenador. No me importa que sean repetidos, a veces cuando ves las cosas por segunda o tercera vez las vuelves a descubrir, y siempre es grato averiguar que no importa cuántas veces veas ciertas excepciones, porque nunca dejarán de emocionarte como lo han hecho hasta ahora. Dicho sea el ejemplo de American beauty; la vería 10 veces seguidas y seguiría descubriendo matices, degustando las notas de su banda sonora simple e intimista, pero profunda, desgarrándome con planos que supuran tacto visual. Angela Undress, tan sólo una pieza de esa BSO. Y un final que cierra un ciclo de vida y muerte conocido desde el principio.
Brillo eterno de la mente inmaculada es el título original de una película que se tradujo al español como ¡Olvídate de mí! Es una indie, claro, y es también una reflexión sobre lo acertado del olvido, de cómo ciertas persnas marcan nuestras vidas y cómo intentamos borrarlas (en el sentido más estricto de la palabra) de nuestras mentes. Sería bonito probar para darnos cuenta de hasta qué punto somos dueños de nuestras vidas, de hasta qué punto no somos más que objetos del Destino. Sería bonito...Como buena película independiente (y tan buena, se llevó incluso un Oscar, la antítesis del cine no-comercial) tiene un guión muy abstracto y desordenado, pero a la vez absorbente. Y sí, Charlie Kauffman se ha convertido ya en uno de mis héroes personales como guionista de otras películas tan enrevesadas como Cómo ser John Malkovich o El ladrón de orquídeas (Adaptation). Ésta última me la recomendó un amigo, Jesús, hace unos de meses, y de hecho hablé de ella en el espacio. Ayer la volví a ver más o menos a esta hora y volví a quedarme pillado con el entresijo de ser creador de historias, de hacer que la gente sienta cosas que de otro modo no lograrían entender.
Y el finde pasado fue como el cúlmen de todo esto, ya que el viernes pusieron Los amantes del círculo polar en Canal 2 Andalucía (sí, mientras tanto los niños súper graciosos de Juan y Medio levantaban la audiencia de Canal Sur ¬¬U). Lo bueno de tener dos autonómicos dependiente la una de la otra es que los bodrios se limitan a una, y la segunda (al estilo de La 2) es la cadena intelectual, de reportajes, entrevistas, programas de cine y películas europeas, españolas y andaluzas (éstas las menos, gracias a dios [y es un decir]). Viendo la peli me acordé mucho de Mollina y la escuela de escritores, que fue la primera película que vimos allí con María apretando mi brazo cada vez que le contaba una de mis hipótesis sobre lo que les pasaría a los protagonistas. Sí, iba un poco de cabrón pero acerté. Después pude ver de nuevo Volver, nuestra representante en los Oscar, que cada vez que la veo me parece mejor, pero la primera impresión de Salvador Puig Antich fue más acertada, más de grandeza o más de humanidad que la peli de Almodóvar. Y vi también otra de las grandes, Abre los ojos, junto a mis hermanos, que no la había visto, para volver a ver al día siguiente por la noche la obra maestra de Amenábar: Mar adentro. Y lo bueno del buen cine es que nunca empacha por mucho que lo veas y lo vuelvas a ver.
Por si calidad y cantidad no pudieran ir unidad, Woody Allen me demostró lo contrario por doble vertiente: 1) tras tantas pelis vistas ese mismo finde alguna mala había de caer, pero no; 2) con una producción tan prolífica sería fácil pensar que el director neoyorquino descuida sus productos, pero mantiene una media tan elevada que ya casi nos pasa desapercibida, algo así como lo que le sucede a la serie Urgencias (ER), múltiplemente premiada en sus inicios y colmada de oropeles que devinieron en oro, y que actualmente es injustamente olvidada en ese reparto de premios que no determinan nada (al fin y al cabo, la que manda es la audiencia) pero que dejan un buen sabor de boca.
Todo esto venía a cuento de Scoop. Drástico cambio de registro de Allen en su nueva película en muchos aspectos. Cambia el drama por la comedia, duplica su trabajo ya que ahora es director y actor, y cambia el papel de su nueva musa Scarlett Johansson en un giro sorprendente con el que nos demuestra su versatilidad como actriz y los motivos por los que encabeza los principales futuros estrenos. Scoop es una película de guay, de esas que vas a ver para reírte sin esperar grandes cosas, pero cuando sales sabes que el tipo que ha hecho todo eso es un genio porque la risa no es algo que surja forzado, es una acción espontánea por los diálogos frescos, inteligentes, absurdos (o ambas cosas a la vez) dentro de situaciones totalmente surrealistas. No tiene pérdida, sorprende de principio a fin.
Hay muchas películas de las que podría hablar ahora mismo, ya he pillado carrerilla, pero prefiero reservarlo para otra ocasión en la que tenga más tiempo y menos sueño.
Espero que os haya interesado.
A mí, sí... y no, esta entrada no era un pretexto para meter los extras de American beauty xD
And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?
Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.
Ahora en JOSE ALBERTO ARIAS
sábado, 18 de noviembre de 2006
Brillo eterno de la mente inmaculada
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