A veces tengo la sensación de que no soy sincero conmigo mismo y que vivo en mi mundo idealizado. No quiero ver más allá de mis cuatro paredes, o al menos no me atrevo a dejar de lado ese punto de vista protector, esa burbuja en la que me escondo y permanezco a salvo de la realidad y la certeza de que las cosas no son tan buenas, ni tan interesantes, ni tan idealizadas. Y también tengo la sensación de que en ocasiones puedo llegar a ser cargante por permanecer tras dicha capa, y de que si yo me conociera a mí mismo me habría mandado a la mierda hace mucho tiempo. Pero todos necesitamos paciencia o verdades como puños a la cara, nunca silencios. Tampoco verdades a la espalda o medias verdades, pero NUNCA silencios. Y si me digo esto yo sé a lo que me refiero. Y nadie debería dar pena.
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Belén, gracias por llamarme y hablar conmigo. Pena que los abrazos no superen la distancia…
Belén, gracias por llamarme y hablar conmigo. Pena que los abrazos no superen la distancia…