El año pasado me propuse hacer balance del año que acababa, aunque al final todo se quedó en una promesa. Recuerdo que el nuevo año me daba muy mala espina con ese número tan impar que resultaba insultante: 2007. Sí, una simple impresión que valía para darme a entender que las cosas se podían torcer.
________Pocas veces he estado tan equivocado. Puede que éste haya sido uno de los mejores años de mi vida, el que dio la bienvenida a los 20 y trajo consigo considerables alegrías. No es fácil resumirlo en pocas palabras, pero algunas de ellas están tan marcadas a fuego que afloran por sí mismas. 2007 fue el año en que empecé a flirtear con la poesía, y no olvidemos que a nivel narrativo tiene bastante que destacar. De hecho, de todo lo que tengo guardado en ficheros y carpetas en código binario, lo mejor surgió este año.
________Es mi año Erasmus. Gales, país bastante desconocido hasta entonces, y Swansea, una ciudad pequeña. Y un año de algunos premios, de muchos amigos, de recuerdos inolvidables, de despedidas en el andén, de escritores que me envuelven en todas las dimensiones...
________Nunca me dio tanta rabia despedir un año. Hagamos el 2008 más grande, si cabe.