Meme: mi chica del Doctor favorita

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My name is Noble, Donna Noble

Hace un tiempo, cuando yo aún no había visto la reinvención de Doctor Who, corría por la blogosfera un juego peculiar: escoger a la mejor compañera del doctor y esgrimir las razones que nos llevan a esta decisión.

A Billie Piper no la conocía, aunque sabía que era una cantante pop británica. Sería como… como si en Usamérica cogieran a Jonathan Rhys Meyer para interpretar al Docta y le pusieran de compañera a Britney Spears O_o ¡No, no estoy comparando a Billie Piper con la Brítni, Dios me libre! Pero para que os hagáis una idea. Su personaje, Rose Tyler, sería el primer contacto que mantuvimos los televidentes con el Doctor y, por si fuera poco, duró dos temporadas y su despedida fue tan dramática que todos lo sufrimos demasiado. La hemos vuelto a ver, sí, y no queda descartado que vuelva a pasar. Para muchos siempre será la mejor por un argumento tan simple como es que es Rose, un argumento imposible de explicar.

Luego vino Freema Agyeman, a la que conocíamos menos aún. Tenía poca experiencia en televisión y su personaje, desde mi punto de vista, servía tan solo para llenar el vacío de Rose y el cupo de corrección política al incorporar a una coprotagonista negra, Martha Jones. Sus historias no fueron las mejores, ni siquiera aparecía mucho en “Blink”. Y fue un error enamorarla del Doctor desde el primer minuto y que ese sentimiento se mantuviera a lo largo de toda la temporada. Su despedida fue muy discreta, tanto que daba pena. La compañera más inteligente y atenta, cierto, pero probablemente la más prescindible.

Después llegó, durante una temporada también, Donna Noble. A su intérprete, Catherine Tate, ya la conocíamos porque es una cómica descacharrante con su propio programa en televisión donde hace cosas como ésta:

Es más, el hecho de que sea una actriz cómica la convierte en la compañera mejor más versátil del Doctor, tan burra, tan temperamental, tan graciosa cuando quiere y tan efectiva en el drama cuando quiere, también (hecho que ya apuntaba aquí: los actores de comedia interpretan el drama mejor; ahora pon tú a Lidia Bosch a protagonizar una sitcom). Donna es irreverente, una chica normal con la autoestima de un pimiento morrón, tiene genio y no le permite al Doctor que se pase de listo con ella. El hecho de que sea la colega, no la novia o enamorada de este personaje, la hace aún más interesante; y eso que la pobre Donna se bebe los vientos por el capitán Jack Harness. Recordemos que esta chica vulgar fue al Doctor lo que él busca en un compañero, un amigo, alguien para no estar solo. Y que ella se mezcló literalmente con él y llegó donde ningún otro acompañante ha llegado. Se conocen en la boda de ella, ella queda con el corazón roto y al cabo de un año o dos se vuelven a cruzar porque así estaba dispuesto. Se separarán, de acuerdo. Y peor aún, Donna Noble nunca lo recordará…

Os dejo, así pues, con su imposible reencuentro y, para los más curiosos, un link muy especial y divertido.



Un lugar donde quedarse

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LA ¿COMEDIA? DE SAM MENDES


Sam Mendes ha demostrado su versatilidad con cuatro películas: American beauty supuso una deslumbrante opera prima donde se conjugaban drama y humor negrísimo con una denuncia social sin miramientos contra la acomodada cultura estadounidense de los noventa; en Camino a la perdición Mendes nos ofreció un negrísimo retrato sobre la mafia eternamente olvidada, la irlandesa, con un reparto de aúpa; Jarhead fue su aproximación al género bélico más antibelicista; Revolutionary Road nos destrozó hace un año con el drama puro encarnado en el tour de force interpretativo de su pareja protagonista. Ahora vuelve, un año después, con un proyecto que no se parece en nada a lo que ha hecho hasta la fecha… relativamente.


Hablemos de la trilogía sobre las parejas o, abramos horizontes, las relaciones humanas. American beauty, Revolutionary Road y ahora Un lugar donde quedarse. Si las primeras apostaban todas sus bazas en el drama, en ésta encontramos un equilibrio tragicómico que, para qué negárselo, funciona muy bien. Empecemos por el reparto, elemento tan importante en la filmografía del otrora director de teatro: dos cómicos como protagonistas casi dramáticos de esta búsqueda de la felicidad. John Krasinski (The office) y Maya Rudolph (Saturday Night) se rodean de secundarios de lujo para trazar todos los matices que posibilita la historia.


La historia, pues. Burt y Verona van a tener una niña, tienen treinta y tantos y muy poca idea de qué hacer con sus vidas. Deciden emprender el viaje de sus vidas, ella embarazadísima, en busca de un lugar donde quedarse a vivir una vez que el bebé llegue. De este modo llegan a distintos rincones de Estados Unidos donde visitan a amigos y familiares que ya tienen hijos y familias formadas. Cada experiencia los llevará a reflexionar sobre lo que quieren para ellos y su futuro como pareja.


Como ya he dicho, cada familia en esta peculiar road movie nos presenta perspectivas completamente distintas sobre las posibilidades de vivir con hijos. Hay personajes cómicos, como Maggie Gyllenhaal, Catherine O’ Hara o la divertidísima Allison Janney (nuestra querida CJ en El ala oeste de la Casa Blanca), pasada de rosca con sus hijos y marido. El punto dramático lo ponen otras familias (principalmente las de la segunda mitad de la película) con alguno pasaje completamente estremecedor, como el del baile, y no digo más.


Mendes es un buen director, ya lo sabíamos; hemos aprendido que, si lo dejamos sin un elevado presupuesto, su buen hacer, la elección de un buen reparto y banda sonora pueden suplir cualquier medio técnico. Nos entrega, así pues, el tío Sam una cinta indie profunda, a ratos transgresora, disfrazada de comedia independiente. ¿Hay algo destacable? Veamos… en un tiempo en el que nos nutren con secuelas, precuelas, remakes, adaptaciones… el hecho de que un prestigioso realizador apueste por una historia original ya es digno de aplaudir. Escoger a dos rostros tan “normales”, fuera de los cánones de belleza hollywoodiense, incrementa la credibilidad de la historia. La fotografía cálida, el juego con la luz, la complicidad de los protagonistas (química desde un más que prometedor comienzo), las canciones de Alexi Murdoch… son motivos de más por los que ver esta película.


En definitiva, aunque no llega al nivel de excelencia de Revolutionary Road o la cinta debut de Sam Mendes, Un lugar donde quedarse es una película interesante, probablemente de transición en la filmografía de un director que nunca da palos de ciego. Que teniendo en cuenta su historial a lo mejor se le pueda exigir más, vale, pero no podemos estar insatisfechos en vista de la cartelera de este mes.



Nota: 8

¿Que si estoy bien?

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¿Que si estoy bien?, preguntas a estas alturas. Estoy de puta madre, como nunca he estado. Claro... cómo no. Jose lo puede todo, Jose sólo tenía un poco de cuento y muchos achaques que no eran para tanto. En fin, ahora mismo, tal y como están las cosas, estoy genial. Es miércoles, mitad de semana, y en vez de estar en Granada estoy en mi pueblo, en casa, porque no aguantaba más. ¿Qué no aguantabas más, bonico?, preguntas, y te digo que no lo sé. Esas ganas de que todo pare, de llorar, de parar el tiempo, de huir lejos, de que se pare el tiempo, de desaparecer, ¿he dicho parar el tiempo? Ahora mismo debería estar mejor que nunca. Estoy en mi último curso de universidad, tengo poquísimas clases, poco trabajo y... pocas ganas, ganas de nada. No hay un motivo certero, sólo que a veces te juro que no aguantaría un segundo más. Por eso huí a casa; sí, huir, porque es en definitiva lo que he hecho. Si ahora mismo estuviera en primero, con este mismo horario y tal, sería todo risas. Pero no, estoy en "cuarto". Qué mal hemos envejecido, me queda decir... Así que no creo que ésta vaya a ser la única semana sabática que me pille este curso, se repetirá frecuentemente (para bien más que para mal). No pretendo nada con este post, sólo seguir con lo que es mi bitácora, contar mi vida, desahogarme antes que ahogarme, hablar de esta impotencia y de la maldita DESMOTIVACIÓN. ¿Será pasajera? Probablemente, pero ahora mismo es como un tornado en el centro de mi ombligo. He dicho. Adiós.

Soy fans de la tele

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Llega un momento en la vida de un blogger en el que no tiene más remedio que despejar, dar a conocer, confesar, llámalo como quieras sus debilidades en la blogosfera. Así pues, hoy toca hacer publicidad de los mejores blogs que he encontrado sobre televisión. Vale, yo hablo de muchos temas, sí, pero ya sabéis que la ficción televisiva me pierde... Os presento minuciosamente los 5 blogs que más leo sobre el tema y os invito a que los sigáis con ganas. Altamente recomendables y adictivos:


My Lost World. Es este mundo perdido es más bien un lugar donde perderse, tan bueno que provoca vértigo. Llegué aquí y me quedé porque a su autor le gustan series que para mí son imprescindibles e inolvidables: A dos metros bajo tierra, Urgencias, Los Soprano, Nip/Tuck... (¡sí, alguien seguía viéndola religiosamente!). Después tuve que dejarme porque de vez en cuando hablaba de música, mi último vicio, o cine. Le auguro mucho tiempo de contenido interesantísimo (esos diálogos memorables, por ejemplo).

El diario de Mr McGuffin. McGuffin habla de series que me gustan mucho, de películas que adoro y de cualquier información que vale la pena. Lo hace, además, de una manera didáctica y entretenida, algo de lo cual deberían aprender muchos bloggers. Nos muestra muchas curiosidades y detalles sobre cómo funciona la televisión desde dentro, cosa que es de agradecer. Nos aproxima muchas veces a la cultura estadounidense a través de impresiones sobre ficción televisiva, y si le gusta una serie española, lo dice sin ruborizarse (véase el caso Desaparecida). También muy recomendable.

Day Zero. Se trata de uno de los primeros blogs de televisión que sigo. Aparte de que tiene un diseño espectacular, su contenido no se queda atrás. ALX no se limita tampoco al mundo de la televisión; de vez en cuando nos deleita con opiniones cinematográficas y literarias. Esa variedad hace que el blog resulte rico. Por lo demás, está muy bien escrito, es muy ecléctico en cuanto al material que podemos encontrar (es decir, no se limita a ver televisión de cable y ya está; hace bien sus deberes) y algo muy importante: con el paso del tiempo la ilusión se mantiene con aplomo, no decae el entusiasmo con el que su escritor habla de sus aficiones. Corre y ve a leerlo ya, hombre!

Podría hablar de muchísimos más, pero he preferido limitarme porque podría salirme un post enormérrimo y no es cuestión. En cualquier caso, creo que la selección es digna cualitativamente.

25 razones para ver '500 días juntos'

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1. Porque no es indie, pero tiene todos los elementos de una peli indie.
2. Porque no es una película de amor, pero tiene todos los elementos para serlo.
3. Porque Joseph Gordon-Levitt es monísimo y un gran actor que de aquí a unos años lo va a petar.
4. Por los ojos de Zooey Deschanel.
5. Porque no es ñoña.
6. Por su magnífica banda sonora.
7. Por la cita en el IKEA.
8. Por el Puma xD
9. Por el momento karaoke.
10. Por citar El graduado.
11. Porque podría ser la segunda parte de Garden State. Y podría formar una trilogía sobre el amor imposible junto a Olvídate de mí.
12. Por el momento chorra del cine en blanco y negro.
13. Porque Summer está loca, y por eso nos encanta.
14. Porque Please, please, please let me, let me, let me get what I want.
15. Porque muchos se equivocarán creyendo que van a ver una comedia romántica del montón y se tendrán que tragar una cinta alternativa.
16. Por los sueños frustrados.
17. Por (¡qué carajo!) Ringo Starr.
18. Por ese final entre demoledor y agridulce.
19. Porque transcurre en Los Angeles, no en Boston ni NY.
20. Por su particular juego con el tiempo y la narración (expectativas versus realidad).
21. Porque ¡al fin el narrador! no chirría.
22. Porque no es una obra maestra, pero sí es una película notable.
23. Porque es mona por los cuatro costados, cojones.
24. Porque parece imposible, pero es más real que la mayoría de películas que circulan por la cartelera.
25. Por el momento de incertidumbre en la fotocopiadora.
ACTUALIZACIÓN
-Por el momento musical de la mañana siguiente, impagable.
-Por su honestidad, cito: "Las películas y el pop sólo potencian corazones rotos"
-Por ese "sólo porque le guste la misma basura friki que a ti no significa que vaya a funcionar"
-Por el juego: ¡pene! ¡Pene!
-Por esto, un extra de la peli:

-La produjo ¡Natalie Portman!
-Por los hoyuelos de Joseph Gordon-Levitt

La inspiración es un mito

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No sirve de nada esperar a que las musas nos toquen el arpa. De esto me he dado cuenta con el paso del tiempo, conforme me he ido planteando si quería ser escritor, porque con el paso del tiempo las historias se acaban, o el tiempo o qué sé yo. Total, que pasan los días, las semanas y los meses y de repente se te ocurre una novela que vale la pena, no una historia corriente. Entonces quieres que todo salga redondo. Por eso te documentas. He hablado con varios escritores sobre el tema. Marina Mayoral, por ejemplo, nos contó que el protagonista de una de sus novelas era boxeador y ella, lega en la materia, tuvo que visitar gimnasios durante tiempo aunque, tratándose como se trata de un mundo tan marcadamente masculino, lo tuvo que hacer como periodista que supuestamente preparaba un reportaje sobre el tema para un periódico o revista. El caso de Juan Cobos Wilkins no es menos pintoresco; en su novela El mar invisible aparecía de manera casi tangencial un hombre que había tenido contacto con la cetrería, y como Juan no tenía ni idea del tema dio la casualidad de que uno de los chavales a los que impartía unas clases de verano (yo estaba ahí) tiene un águila y le gusta la caza, ergo sabe algo del tema. El poeta cetrero, qué cosas, ¿verdad? Total, pidió consejo a este amigo mío y lo utilizó en su novela de manera muy sutil, tan sutil que yo hubiera dicho que bastaba con una búsqueda en internet.

Cuando escribí mi primera novela, La Dama de Oriente, no sabía mucho del tema de la documentación. No obstante, empecé a leer pasajes de la Biblia y decenas de fuentes que encontraba en internet. El resultado no fue bueno, cierto, pero no era culpa de una mala documentación. Es más, le echo la culpa a la poca experiencia literaria, no a mi mal uso de las fuentes. Además, como era en gran parte "fantasía", tenía un paso.

Cuando escribí Si llueve... se trataba de un relato ficticio, pero eché mano de mis conocimientos generales sobre muchas fuentes que nada tenían que ver entre sí. Había múltiples referencias al universo de Stephen King, a películas y series como Lost, Buffy o Expediente X. Se trataba principalmente de un juego, un aliciente para leer la novelita lumpen.

Ya cambió el juego cuando escribí La traición de Wendy. Me tuve que leer Peter Pan como tal, el clásico, y después hice algunas búsquedas en la web sobre Nunca Jamás. Estoy muy satisfecho con el resultado, dicho sea de paso.

Ahora mismo estoy escribiendo una novela y dos o tres en proyecto. Para la que estoy escribiendo, El Desencantador, me hice con una biografía de Marilyn Monroe, porque la chica aparece en un par de capítulos o tres, sólo eso, pero son decisivos y no quería desperdiciar el caramelo. En cuanto a la novela que estoy proyectando escribir cuando acabe El Desencantador, me la estoy preparando concienzudamente a base de leer las novelas más importantes de Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas y Al otro lado del espejo. No, no son meras fantasías infantiles. Tenéis que saber que Lewis Carroll no era el nombre del autor, sino su pseudónimo, y que este tipo era matemático y juega mucho con la lógica, los juegos de palabra y referencias a la cultura popular de la época. Aunque he de reconocer que tanta cartita y juego con las niñas me da un no sé qué de mal rollo pedófilo. Lo mismo es porque también he empezado a leerme Lolita de Nabokov, aunque no tenga nada que ver con el País de las Maravillas. Creo que mi novela en Wonderland promete bastante. Espero no equivocarme.

La cabina quedó vacía

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Se trata probablemente de una de las cintas más angustiantes y misteriosas que hemos tenido la ocasión de presenciar. Es difícil que una producción de los setenta (salvo por contadas excepciones como Saura o Víctor Erice) siga manteniendo su espíritu e impacto virgen. Cuando José Luis López Vázquez entra en la cabina, nadie sabe lo que pasará a continuación: se desencadena el infierno.

Reímos con los niños, sinvergüenzas de nosotros, con los que intentan derruir ese invento del diablo a base de fuerza o de maña, con los intentos inútiles del cuerpo de bomberos. Pasamos a formar parte de ese público que admira entusiasta el espectáculo macabro que se desarrolla ante sus ojos. No oímos al señor del interior de la cabina (pánfilo, tonto, idiota… ¡mira que quedarse encerrado en una cabina de teléfono! Olvidamos que, desde su perspectiva, este hombre lleva tres o cuatro o cinco horas encerrado en una cabina, una caja de cristal y metal donde el aire cada vez es más pesado y caliente. De todo esto no nos percataríamos a no ser por la magnífica interpretación de López Vázquez, que hace de señor mundano, el vecino que podría tener cualquiera, padre de familia, ciudadano medio. Tan común que resulta difícil encarnarlo, pero antes no había divos. Antes había actores.

Casi había olvidado la poesía de este mediometraje, sobre todo hacia el final, en la huída a lo desconocido. El pasaje del funeral, los payasos y tristes y el niño que corre es demoledor en gran parte gracias a una música de esas que tocan la fibra.


Total, cuando acaba tenemos aún más dudas, todo es más parco, más oscuro, más imposible y supongo que más magnífica (valen todas las redundancias). La historia plantea muchísimas lecturas, muchas, y demasiado evidentes, políticas: corría el año 1972. No obstante, tanto Antonio Mercero como José Luis Garci (algo bueno tenía que haber salido de él) afirmaron en diversas ocasiones que el planteamiento era puramente terrorífico o de ciencia ficción. Ahora nos quedan muchas anécdotas o datos que destacar. Se trata de la única producción española que ha ganado un Emmy. Antonio Mercero dejó el género e hizo cosas más blanditas como Farmacia de guardia, mientras que Garci… bueno, es Garci. A López Vázquez, por su parte, lo hemos podido disfrutar en La prima Angélica (Saura), la trilogía nacional de Berlanga (entablaron una relación profesional muy fructífera), La colmena, la adaptación televisiva del Quijote y otros productos que, como actor, no le hacían mucha justicia; ya sabéis, la España de sainete y pandereta…
Pero después de estos años se cierra la cabina, ésa que nunca lograremos desentrañar porque se fue el rostro que puso nombre al misterio de los señores que colocan centenas de cabinas trucadas a lo largo del país.


Os dejo la parte que os comentaba, la del viaje en grúa, y este enlace al corto. Que aproveche.

In Treatment (Spanish version)

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In Treatment es una osadía a la estupidez que se le presupone a la tv hoy en día. Se trata de la adaptación del formato israelí Be tipul en el que vemos cómo un psicólogo (Paul) trata a un paciente cada día, con los problemas que se derivan en su familia y su estabilidad emocional, hasta el punto de que cada semana él mismo debe acudir a terapia con una antigua colega (Gina). Propongo un casting para la versión española de esta imposible adaptación ahora que se han anunciado las adaptaciones para la televisión portuguesa y francesa. Obviamente, el proyecto sólo podría funcionar en La 1 de TVE; en cualquier otra cadena no llegaría a la mitad de temporada. Allá voy, pues. No me escupan:

Paul: Imanol Arias, Miguel Ángel Solá o Pep Munné
Creo que los tres son actores que han probado sobradamente su buen hacer en drama sin necesidad de aspavientos ni actuaciones excesivas. Además, siendo como es quien lleva el peso de la serie, es importante que este señor tenga carisma de cara al público.

Gina: Carmen Maura, Concha Velasco, Blanca Portillo
Una mujer más madura y curtida en la interpretación. Si bien Blanca Portillo es quizás demasiado joven para este papel, sus buenas dotes interpretativas pueden suplir esa supuesta juventud. En cuanto a Maura y Conchita Velasco, ambas han probado que, cuando se ponen serias, no hay nadie que les alce la voz.

Kate: Adriana Ozores y Alicia Borrachero, Aitana Sánchez Gijón
La esposa de Paul debe tratarse de una buena actriz, ni muy mayor ni muy joven, madura pero aún con cierto punto sexy que pueda hacer sombra a la gran Laura. Adriana Ozores es una de las mejores actrices españolas ever. He dicho.

Sophie: Ivana Baquero o Nerea Camacho
Tras pensar y pensar, en nuestro país carecemos de buenos intérpretes asolescentes (no, los modelos de Física o química/El internado no cuentan), así que no tenemos más que echar mano de las niñas precoces de nuestro cine. Nerea Camacho es muy joven y no ha demostrado aún si lo suyo fue un golpe de suerte, pero Ivana Baquera ya está curtiéndose en el cine americano junto al gran Tim Robbins. Ahí es nada.

Alex: Willy Toledo, Sergio Perís Mencheta o Félix Gómez
Un tipo de cuarenta años, atractivo y vanidoso, fuerte y simpático que pueda reflejar la culpa sin poner siempre el rostro compungido. A quien diga que de Al salir de clase no salió nada bueno habría que preguntarle si todos los días surge una cantera de actores jóvenes que componen una generación al completo.

Amy: Manuela Velasco o Verónica Sánchez
Una mujer de treinta y tantos, no muy exuberante ni discreta. Una mujer normal, eso es cuanto buscamos, con un punto de mala leche. Creo que estas dos jóvenes se merecen una garantía.

Jake: Víctor Clavijo o Félix Gómez
Cierto, siento predilección por estos actores, pero Clavijo se salía en el film 3 días y Félix Gómez, para qué negarlo, es un muy buen actor.


Laura: Lucía Jiménez o Leonor Watling
La verdad es que esa mezcla de sensualidad y peligro son características propias de Lucía Jiménez, que puede parecer a la vez peligrosa e indefensa, frágil. Leonor Watling ya es más mayor, pero se trata de una debilidad personal...

Mia: Nawja Nimri o Leonor Watling
Abogada estirada con mucho que reprochar. Cuarenta años, atractiva y recelosa, insisto en lo de estirada. Después de ver a Nawja en El método no podemos más que decir: esta tía puede.

Oliver: Bárbara Meier
En España no tenemos buenos niños actores, ¡mucho menos niños actores gordos! La única actriz infantil decente que he encontrado se llama Bárbara Meier, ante todo naturalísima, que es cuanto requiere el papel. La vimos en la serie de una temporada Desaparecida como hermana pequeña de la joven eso mismo, desaparecida. Habría que introducir algunos cambios de guión, pero eso es todo.

Walter: Manuel Alexandre/ Alfedo Landa/ Fernando Fernán-Gómez

La elección idónea sería Fernán-Gómez, pena que falleciera hace dos años. Si Alfredo Landa estuviera lúcido podría ocuparse de ello, pero no queremos que se repita el número de los Goya. Así pues, el único (y buen) actor que se me ocurre es Manuel Alexandre.

April: María Valverde o Manuela Vellés
Una veinteañera que las pasa putas debe ser una actriz muy versátil y entregada. Estas dos dan el perfil y, con una buena dirección de actores, harían la trama suya.

Sólo un inciso, y es que metería a Luisa Martín y a Carmen Machi donde fuera porque son dos actrices como dos soles.

Realidad encarnizada

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Cuando todo parecía acabado, cuando ya estábamos convirtiéndonos en un manto en el que no podíamos arrojar las lágrimas, cuando a Merceditas se le habían olvidado las ocurrencias, cuando a Vasile se le venía el mundo encima porque sus programas pútridos habían dejado de funcionar, cuando la pública mandó la publicidad al carajo y dos nuevas abrieron un boyante panorama televisivo, entonces llegó la realidad.
¿Harto de saber si Mercedes Milá se vestirá de nabo o de pepino en la próxima publicidad? ¿Ya te has olvidado de La casa de tu vida? ¿En OT sólo entran chonis y gallitos? ¿Está el futuro de la telerrealidad en la cuerda floja?

Pues nO! No, porque hay dos programas que han removido los cimientos del formato. Pasemos a hablar de cada uno de ellos:


PEKÍN EXPRESS. Ya estamos de lleno en la segunda temporada del reality bandera de Cuatroº (con el permiso de Fama, ¿talent show? ¿en serio?) y no entiendo varias cosas. Que el título sea éste cuando la meta es la India: han intentado remedar el problema con el subtítulo “La ruta del Himalaya”. Tenía sentido cuando tenían que llegar a Pekín, pero bueno… como ahora salen de ahí les daremos un pase. Lo que nos gusta, ahora que se prodigan tanto los españoles por el mundo, andaluces/ gallegos/ castellanoleoneses por el mundo, callejeros viajeros, estudiantes en el extranjero… es descubrir nuevos países y culturas para descubrir lo hijos de puta que somos, y es que los concursantes son insoportables (más que los acomodados canis de Gran Hermano) y nos han dejado alguna frase antológica (“a mí me llega un chino a mi casa y me dice que si se puede quedar a dormir y le digo: te vas a comer un mojón”) y algún momento que ya no podremos olvidar. Con sus parejas imposibles: jubilados deportistas, amigos rurales, los chérifs de Coslada, pareja urbana, los Juanes (feos!!! pero feos, feos), los gays streapers, los hippies que duraron un asalto… Pero yo, al igual que toda la audiencia, me quedo con las malas malísimas y odiosas madre e hija vascas, Meritxell y Alazne (aka la Ratita y su puta madre). Y es que si hay alguien insoportable, es esa cría estúpida (todo un portento de casting). Nada que ver con las víboras que han ido pasando por Telecirco: es maleducada, caprichosa, competitiva como la que más, estúpida… vamos, un caso. No sé quién ganará ni me importa, sólo sé que por ver el guantazo que se llevó el otro día Alazne ha valido la pena seguir el reality. Además, hizo máximo en la noche dominical de Cuatroº (no, no petó la audiencia, pero esto no es algo nuevo…). Si en la anterior temporada tuvimos a una enferma de cáncer, en esta tenemos a un cáncer de persona. Mucho mejor, dónde va a parar. El movimiento ha llegado en oleadas a Internet, donde es fácil encontrar montajes con el bofetón de la pija Silvia a Alazne, grupos en Facebook con la consigna de “Yo también odio a Alazne de Pekín Express”. Espectáculo puro y duro.




EL INTERCURSO DEL 63. ¿Qué podría mejorar el degradante espectáculo que es Gran Hermano? Un Gran Hermano con niños… pero no, los niños no se pueden utilizar para estas cosas. Pues algo intermedio, adolescentes hormonados canis. Sí, es perfecto! Pero no, porque no difiere de la casa que todo lo vigila. ¿Y si los metemos a estudiar puteados? Anda, pa puteado como me tenían a mí los curas… Pero eso sería en los sesenta. Pues ahí lo tenéis, nos llevamos a los canis hormonados a un internado en los 60, y puesto que aún no sabemos viajar en el tiempo no nos queda más que recrearlo. En eso consiste Curso del 63, la revelación de la temporada en Antena 3, que tras sus numerosos fracasos con los realities (El Bus, El castillo de las mentes prodigiosas, Supervivientes, La granja…) ha dado con la clave gracias a este programa donde actores hacen de profesores severos y estirados y se dedican a hacerles la vida imposible a los niñatos. Hacerles la vida imposible= civilizarlos. Total, que el programa está arrasando entre los jóvenes y los que no lo son tanto. Lo intentaron vender (tal y como hicieron con GH) como un experimento sociológico que pudiera dar lugar a un debate acerca de la educación in Spain (is different), y debates están dándolos, muchísimos y muy divertidos. Yo voy a muerte con Alex, el rubito que es un gay de nueva hornada, de estos modernos que pertenece a una tribu urbana. Me río mucho con una a la que en casa llamamos la Cletus porque habla como Cletus de los Simpson, y con Ana Julia, que se define como “una cabra loca”. Y tonta, y tonta, y tonta! Qué gran espectáculo éste. Las críticas han surgido desde todos los ámbitos: los profesores son actores, y no demasiado solventes (sobre todo en las primeras emisiones), no hacen ni mención a la Iglesia ni a Franco cuando en los colegios de los 60 eran el pan de cada día, se trata de un centro mixto (ja! lo que os decía, hormonas). Sus padres, los mismos que los han malcriado, comentan lo bien que les viene la disciplina. Lo que no entiendo yo es cómo una tía con 16 años se pilla una rabieta porque le cortan las extensiones o le dan unos pantalones para vestir en el guateque o le quitan un peluche O_o El programa ha funcionado por una suma de circunstancias que Antena 3 no logrará repetir en muchos años, pero se aferrará a esto como Cuatroº a sus bailarines.

¡Ágora!

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S. IV d. C. Egipto bajo las fuerzas del Imperio Romano. Hombres y mujeres gozan de respeto y relativa igualdad. En Alejandría destaca una mente especialmente brillante, Hipatia: mujer, profesora, matemática, astrónoma, filósofa, científica, mujer. Cierto, Ágora se trata de una película feminista, pero no sólo eso. Es un biopic, un peplum, la Historia de una ciudad donde conviven con sus más y sus menos varias religiones: paganismo romano y egipcio, judaísmo y una que está empezando a crecer, el cristianismo. Alejandría albergaba dos maravillas del pasado occidental: su Faro y su Biblioteca (lugar, además, de culto a dioses paganos).
________Amenábar compone un mosaico complejo por lo ambicioso del proyecto, y es que quiere contar la lucha de religiones (“homo homini lupus”), la historia de una ciudad, y a su vez convertir en heroína a una mujer casi desconocida para el gran público.
________El reparto está a la altura. Rachel Weisz, Max Minguella, pero no destaca un eje de aúpa como sucedía con Bardem en Mar adentro o Nicole Kidman en Los otros. O Ana Torrent o Eduardo Noriega. Pero Rachel Weisz logra que empaticemos rápido con su personaje. Como persona es guapa e inteligente. Como actriz, un monstruo curtido en teatro (El jardinero fiel). Ahora vienen algunos y dicen que es maniqueo el hecho de que Hipatia no envejezca a lo largo del metraje, y yo les diré que esto es un recurso tanto poético como narrativo: esta Hipatia insenescente logra que el espectador no se distraiga con los progresos del látex y maquillaje en detrimento de los acontecimientos narrados; y qué demonios, si yo tengo una actriz de la talla de la Weisz no le lleno la cara de polvos y plástico. La idea de que una mujer estuviera a la altura de los hombres y sirviera de consejera a un prefecto romano nos seduce.
________Nos horroriza la guerra. En una sociedad en la que la religión queda cada vez más en segundo plano, nos horrorizan los asesinatos en nombre de la fe, las guerras santas (bendita ambivalencia) y echamos pestes del fundamentalismo islámico. Así pues, en la película mueren cristianos, paganos y judíos en unas batallas muy físicas, de cuerpo a cuerpo, de metal romo contra el hueso, de muertes por las heridas mal curadas. Pero el malo es el cristiano. Amenábar, agnóstico confeso, parece incómodo con su pasado como cristiano, y se ceba. Se ceba con saña. Para mí está bien, de acuerdo, pero habrá gente a la que le pueda ofender. No obstante, no hay que olvidar que esto es ficción, señores, y la Historia, las biografías de los alumnos de Hipatia respaldan los hechos narrados en la película. El fundamentalismo cristiano existió por mucho que hoy nos quieran hacer ver que esto no fue así. La destrucción de la Biblioteca de Alejandría, banco de conocimientos de todo Occidente y el asesinato de Hipatia (una muerte probablemente menos poética de la que nos muestra el director, enamorado de su personaje) por motivos religiosos son hechos dolorosos.
________En cualquier caso, hay que aplaudir a Alejandro Amenábar por realizar una película entretenida y a su vez didáctica, por conjugar espectáculo clásico con atrevidos ejercicios formales, por medir cada plano, enseñarnos la degeneración de una sociedad ante la inevitabilidad de los fanatismos y por llenar las salas de cine (una vez más). Un pero es tener que haber usado esos tintes folletinescos para dar otra dimensión al personaje de la astrónoma, cuando lo cierto es que murió virgen, ya que, aunque no le faltaron pretendientes, hizo de su “carrera” su vida personal.
________Cierto que Ágora no es la sobresaliente Mar adentro por su complejo juego entre intimista y épica, pero nos da a conocer a una mujer excepcional y nos da una lección de Historia. Hay que ponerse de pie ante el minucioso trabajo de ambientación: al director ¿madrileño? no se le ha ido la pinza a sabiendas de que ésta es la película española más cara de la historia con sus 50 millones de presupuesto. Eso sí, es algo fría. Como he dicho, no es perfecta. Pero tiene dos pasajes que ponen el vello de punta. La destrucción de la Biblioteca (como escritor, me emocionó-dolió profundamente) y el desenlace.

Nota: 8

Dublineses

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O “Los hombres que estremecían a las mujeres”, según los suecos. Voy a hablar de dos cantantes, ambos buenísimos, ambos irlandeses, que comparten no pocos puntos en común. Pero no os voy a hablar de recomendaciones de discos o cosas así. Voy a hablar de cada uno tal y como yo los conocí, que me parece el mejor modo de conocerlos. El primero, por decir uno y seguir mi peculiar cronología, es Damien Rice. Un día, hace tres años, buscaban en un foro de escritores la canción más triste que existe (¡hala, los escritores son unos tristes!) y alguien había propuesto una tal Elephant de un tal Damien Rice. No sabía de qué hablaba, pero la primera vez que la oí me llegó donde llegan pocas cosas. Después descubrí que la canción más triste de este señor es Accidental babies, de su segundo disco de estudio,
9 (2006).


Y que el primero se llamaba 0 (2002) y contenía maravillas como una canción que acaba con una voz soprano (Eskimo) o Cannonball, de la que aprendimos cosas cursis, de acuerdo, pero perfectas en su cursilería: “las piedras me enseñaron a volar, el amor me enseñó a mentir, la vida me enseñó a morir”. Y si este disco inicial contenía duetos, 9 parece un disco ideado para lucimiento de Damien y de la chica que le hacía los coros, Lisa Hannigan. Cuando dos meses después de oír por primera vez Elephant fui al concierto de fin de gira del hombre, no había ni rastro de Lisa. Su relación había acabado y Damien Rice sabe defenderse muy bien por sí mismo en un escenario. Se vuelve roquero, simpático, divertido y de su boca no sale una voz, sale un torrente. Qué portento. Y echadle violoncelos, guitarras, baterías, violines, piano… Mientras esperamos su ya grabado y anunciado tercer disco, podemos consolarnos con los temas que ha sacado a modo de single (imposible no mencionar su Unplayed piano, dedicado a Aung San Suu Kyi, ganadora del Nobel de la Paz, que vive bajo arresto en casa desde 2002 por apoyar a la oposición birmana contra la dictadura), o con otro dublinés de pro: Glen Hansard. Hace dos o tres años, también, el Oscar a la mejor canción lo ganó una modesta producción irlandesa (el musical Once, para más señas) gracias al tema Falling Slowly, un dueto precioso de Glen y su partenaire, la checa Markéta Irglová. Ambos ya habían cantado juntos en la banda irlandesa The Frames (Damien Rice era a su vez vocalista de Juniper), donde se desarrollaron algunas de las canciones del musical. Glen es más feo que guapo, pero en su papel de busker nos enamora con la primera canción que se atreve a cantar con nocturnidad y alevosía, Lies (de nuevo música de chico atormentado, e insisto, para nada impostada esa actitud). Empieza, como Rice, casi todas sus canciones a capella y acaba gritando entre guitarras y pianos desatados. También se atreve a reírse un poco de sí mismo con temas como, y atentos al título, Broken Hearted Hoover Fixer Sucker Guy. Pero si hay alguna canción que valga la pena ésa es Say it now, un grito desesperado para poner fin a una película que no es original, pero tiene números musicales de los que uno no se puede despegar como se quita una calcomanía. En cualquier caso, si os gusta el rollito cantautor, el rollito melancólico, la MÚSICA como tal, no dejéis pasar la banda sonora de esta película. Vale la pena comprarla, como valen los dos discos de Rice (con sus cubiertas en cartón con dibujitos preciosos en los libretos) o, ya que seguimos con los dublineses, vale la pena la mitiquísima Sinéad O’Connor. Si alguien tiene algo que objetar, say it to me now.

¡Asaltemos Woodstock!

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Pongámonos en antecedentes. El mayor festival de la Historia (con rostros como Janis Joplin, Santana, The Who, Joe Cocker, Jimi Hendrix…) quedó perfectamente reflejado en el documental homónimo Woodstock 69 de Michael Wadleigh, con el mismísimo Scorsese de ayudante, que ganó el Oscar en su categoría. Ang Lee vuelve de su dramón – western homosexual, denostado y olvidado por el puritanismo hollywoodiense, Brokeback Mountain (snif snif), y en este caso nos cuenta la historia no oficial del festival del 69 en clave de humor. Por supuesto, las expectativas eran altas, la película fue seleccionada en Venezia y San Sebastián.

¿Funciona Destino:Woodstock? Funciona, sí. Porque aunque uno pueda entrar en el cine con ganas de ver a todos esos rockeros legendarios en plena actuación, no es lo que vamos a ver. De hecho, la historia pasa por lo alto todo el concierto y se centra en las vidas del joven Elliot, sus padres y los vecinos del pueblo donde se celebró el festival. ¿Pero qué hace que funcione? Más allá del protagonista (Demetri Martin), que hace un trabajo irreprochable, aunque él no es el blanco de la parte cómica sino de la revelación, del cambio que impone el espíritu Woodstock, el bicho al que el público observa evolucionar ante lo que se le viene encime. No obstante, se rodea de un enorme elenco de secundarios descojonantes, empezando por una inmensa Imelda Staunton (¿Vera Drake nos hará reír? Os lo aseguro), pasando por Henry Goodman, Eugene Levy, Emile Hirsch, totalmente entregado en su papel de hippy de espíritu, hasta un colgadísimo Paul Dano, que nos entrega una de las partes más entrañables del film. Atentos al número del teatro y a cada aparición de Liev Schreiber como Vilma. Impagable.

Os cuento la historia: Elliot trabaja en el hotel de sus padres; se encuentran hasta las cejas de deudas, pero el espíritu emprendedor y optimista del joven no se amilana ante ningún obstáculo. En otra parte, la ciudad que va a acoger el festival se echa atrás en el último momento, pero da la casualidad de que Elliot y uno de los organizadores del evento estudiaron juntos, así que el joven aprovecha la situación y, tras no pocas desavenencias, logran que Woodstock ’69 sea una realidad en ese pueblecito desconocido al que comienzan a afluir/ peregrinar/ocupar cientos de miles de asistentes, en su mayoría hippies con ganas de dar a conocer su mensaje de paz y amor a la humanidad a través del arte, en este caso la música.


Música que, más allá del festival, inunda la película en los instantes oportunos, donde podemos encontrar las notas lejanas de cualquier participante del concierto hasta un vinilo de Judy Garland. Música que transporta ese mensaje, sí, pero que ante todo cautiva al espectador hasta hacerlo partícipe de uno de los instantes más culturales más determinantes de la Historia: no olvidemos las protestas por Vietnam, la defensa del maoísmo y, en definitiva, la proclamación de que la igualdad, de que la paz es el único camino. Cabe mencionar las múltiples referencias gay que planean sobre toda la cinta, algunas meros matices de actuación, otras toda una declaración de intenciones. En los sesenta y setenta, recordemos, la comunidad hippy predicada el amor libre, cierto, pero ante todo predicaba con el ejemplo.

¿Cuál es el mayor acierto de la película? Sin duda, su planteamiento anacrónico; me explico: vale que la película está ambientada en agosto del 69, pero tiene esa presencia atemporal que hace mucho a su favor, porque no parodia otra época u otros valores; al contrario, los aproxima y los incorpora al servicio de su trama. Porque aquí de lo que se trata no es de documentar el festival, sino de utilizarlo como trasfondo para narrar las peripecias de los que hicieron posible en la sombra que todo aquello triunfara. Acompañaremos a Elliot y a su familia en esa aventura que supuso proporcionar servicios a medio millón de personas (otro millón se perdió el festival debido a las mastodónticas filas de coches, que llegaron a colapsar la autopista por primera vez). Reiremos, maduraremos, aspiraremos a ser algo más, cambiaremos y sobre todo desearemos poder viajar en el tiempo y sumergirnos en el barro entre los hippies, la droga, la música, las furgonetas Volkswagen y los secretos de una familia que pueden ser los secretos de todas las familias.

En pocas palabras, una comedia, sí, pero una comedia con muchas lecturas, donde le director deja su impronta arriesgando a nivel visual, mezclando ese aspecto indie con fragmentos de puro documental de propia cosecha. Y sí, nos hará reír y nos hará emocionarnos cuando deba sin llegar a empalagar. En pocas palabras, yo la considero todo un acierto. Vayan a verla.

Nota: 8

MEME: Series que sigo 2009-2010

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Buff, yo este año me propuse llevar menos series al día, pero al final ha resultado ser el año que más "tiempo libre" tengo, así que me he lanzado al ruedo y me han convencido demasiadas nuevas. Éste es mi calendario:

NUEVAS

-Bored to death (le pega mucho a HBO y ya se echaba de menos un producto medianamente gafapasta e indie)

-The Good Wife (aún no he podido ver el piloto, pero me encanta la actriz prota, las series de abogados y parece que muchos le dan el aprobado)

-Modern family (el punto de partida tiene miga, el piloto me divirtió y, pese a que me esperaba un truño, me ha convencido muy positivamente)

-Glee (sobran los motivos: Ryan Murphy vuelve a un instituto, en este caso con musical incorporado; las tramas que van despuntando prometen, las audiencias son buenas y soy demasiado cómodo como para arriesgar -ya tengo el cupo cubierto con Dollhouse-)

-Flashforward (con ésta hago un inciso, y ya que Cuatroº ha apostado tan fuerte por ella, por dos semanas la sigo en la tele).


LAS DE ANTES

-Dollhouse (porque ahora que ha arrancado con su vena más filosófica creo que al menos intentaré ver cómo le dan una muerte medio digna; total, una temporada más o menos... y los dos capítulos hasta la fecha han elevado el listón).

-Fringe (ya que vi el piloto y los derroteros cienciaficticios por los que se mueve esta temporada, la heredera de Expediente X se merece este pase...)

-How I met your mother (es la única comedia que llevo al día y me siento orgulloso de seguir al menos ésta; además, cada vez falta menos para conocer a la madre y Robin cada vez es más y más mejor)

-Medium (yo, que he tachado de insulsas a las procedimentales mil y una veces debo en esta ocasión cerrar el pico y gritar en voz alta que la familia DUBOIS ES DE LO MEJORCITO DE LA TV, y que Patricia Arquette me encanta, y que tras la season finale de la pasada, como pa no seguir ésta...)

XI. El Desencantador

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Señores y señoras, vuelvo a las andadas con El Desencantador. La primera parte ya acabó, en la segunda nuestro joven (y cinéfilo) protagonista despierta en un lugar desierto y conocido con un extraño como única compañía. Ya va cogiendo forma, amigos, y además varios capítulos de esta segunda parte los soñé este verano. Y prometen. Mucho.



________ —¡Viejo, viejo, ven! Aquí hay cosas, no puedes dejarme solo. ¡Sólo tengo trece años, estúpido! ¡Viejo, te juro que cuando te encuentre te arrancaré las pelotas!
________ Les lanzó una mirada furibunda a las gárgolas y echó a correr entre las criaturas. En el suelo alguien había dibujado con tiza una rayuela con la cabeza de un león en el lugar de la última casilla. Damián siguió adelante entre el hueco reverberante de sus pasos, el vacío de la ciudad. Cuando llegó al portón tiró con ambos brazos y el aire frío de Barcelona lo inundó. Cerró rápido y dejó a las fieras encerradas al menos de momento, ya que la zarpa de una destrozó la puerta a unos centímetros de su cara. La esquirla se quedó a unos segundos de destrozarle la córnea.
________Se apartó con cuidado y observó atentamente la obra finalizada de la catedral tal y como la había imaginado Gaudí. Miró al resto del cielo. Nada de grúas, nada de postes eléctricos, nada de personas… Barcelona había cambiado.



No es que Damián conociera perfectamente la calle Mallorca o la plaza de la Sagrada Familia, pero todo era distinto. Obviamente, como consecuencia del crecimiento del edificio, las calles colindantes eran más estrechas. Frente a la puerta por la que salió Damián había unos bares cerrados y una pastelería que se llamaba “Pan Recienhecho”. En cuanto leyó el letrero se apoyó contra la pared de piedra y se llevó la mano a la cabeza. Estaba seguro de que aquello ya había sucedido, esa pastelería no estaba allí, pero no terminaba de desencajar en el lugar. Un maldito déjà vu, que según tenía entendido se producían por algún tipo de mala conexión entre las memorias a corto y a largo plazo. Tampoco lo había soñado, de eso estaba seguro. Antes de todo esto, Damián leía de vez en cuando sus sueños por pura nostalgia. La cuestión era que no lograba descifrar por qué esas palabras, pan recienhecho, seguían dando vueltas en su cabeza mientras las fieras de la catedral seguían haciendo ruido y no había nadie que pudiera oírle.
________ No, nadie en toda la calle, en pleno centro de la Ciudad Condal. Pleno centro turístico, maldita sea. Iba a echarse a llorar cuando oyó un gruñido grave que procedía de arriba. Porque oh, dios santo, la fachada estaba a rebosar de gárgolas que también habían cobrado vida. Una de ellas, la que gruñía, tenía el morro acabado en un pico afilado de pájaro. Lo miraba. No es que mirara hacia Damián, es que miraba dentro de Damián, como si pudiera colarse en sus ojos. Entonces saltó y desplegó las alas, pero la pared era demasiado vertical como para tomar impulso, de modo se reptó hacia abajo clavando las garras en la piedra del edificio. Varias criaturas más se inquietaron por el movimiento de la primera; las gárgolas se hacían las ausentes, parecía que no reparaban en su presencia, pero oh ésa, ésa con pico de pájaro parecía haberla tomado con él. Damián sintió que se le aceleraba el pulso en las sienes, que la adrenalina llenaba su cuerpo por todas partes, así que cuando la criatura se encontraba a dos metros y arrancó un pedrusco del tamaño de un microondas de un bocado, en ese exacto momento el niño echó a correr por no ponerse a llorar.
________ Corrió hacia el este sin saberlo, sin pensarlo, ajeno a los coches que circulaban silenciosamente sin conductor en su interior. Cuando llevaba dos calles y toda una avenida se volvió en un callejón a mirar si la criatura lo había seguido. Ni rastro de esa fiera ni de sus hermanas, de momento estaba seguro. Cansadísimo, pero seguro. Teniendo en cuenta que todo el ejercicio que había hecho en su vida era natación moderada o deportes asiáticos de nueva moda para tonificación muscular. Y cómo sudaba, le caía el sudor, el sudor le perlaba la frente, diría cualquier cursi, como a Brad Pitt en El club de la lucha, como a Cillian Murphy en Trainspotting, o Brad Pitt en Troya, De Niro en Toro salvaje, Brad Pitt en Se7en… Cuando el urbano pasó delante de él y se detuvo ante una parada a unos metros, Damián se abalanzó tras una nueva carrera en el autobús. No había conductor ni pasajeros salvo él, pero el motor estaba en marcha. Todo el vehículo vibraba de manera sospechosamente silenciosa. Al cabo de varias calles, cuando la ciudad se hizo más sombría, Damián cayó dormido con el murmullo del autobús.

Días de cine

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No voy al cine porque es un vicio demasiado caro. Ésta es la excusa que utiliza mucha gente en España para no llenar las salas de cines que (y esto es una pena) cada vez son más parecidos entre sí. Cierto, en España el cine es carísimo, en los últimos años el precio ha ascendido en un 40% (una barbaridad), mientras que en otros países como Italia o Alemania, aunque ha subido también, lo ha hecho por debajo del 5%. Es que claro, la entrada 5 y pico, 6 + refresco + palomitas grandes= al final se te van casi 15 euros por ir al cine.
Vayamos por partes: hoy en día existen descuentos en cine (entre semana, claro) para los menores de 30 años con carnet joven y para los jubilados con carnet de jubilado. Así pues, nos queda en medio un sector de público potencial de entre 30 y 60 años, más o menos. Como bien sabemos, el público ideal es el comprendido entre los 15 y 30 años: disponen de mucho tiempo libre, van en grupo y consumen. Si estos van, la cosa funciona. En los estados juntitos el precio del cine parece ser que está tirado, la gente va en avalancha y así logra funcionar la industria de los sueños (se retroalimenta)

El negocio del cine
La entrada es lo de menos. Palomitas. ¿Cuánto cuesta el maíz? Una miseria. ¿A cuánto venden las palomitas en el cine? ¿A 4, 5, 6 leuros? Refrescos: el más pequeño, una cocacola de grifo con medio vaso de hielo, no te baja de 2 euros. Si subes de tamaño, los precios se disparan. No se te ocurra mirar los lacasitos o patatas fritas, que doblan o triplican el precio de venta al público en supermercados. La máxima del dueño de una cadena de multicines es: compra y multiplica, pon en la puerta a un tipo con cara de “gorila de discoteca” y así parecerá que están infringiendo la ley por entrar comida al cine, tu cine. Conoce tus derechos: puedes entrar con una lata de cocacola de menos de 40 céntimos, con una cerveza, una bolsa de patatas o cualquier aperitivo. No te pueden decir nada. Hombre, está feo que entres con pipas por dos razones: haces ruido y lo pones todo perdido.

Tipo de cine
Dado el auge de los multicines, cientos, miles de salas de cine han cerrado en todo el país. En Granada, sin ir más lejos, hace dos años yo iba al Aliatar a ver pelis de Jarmusch, vi Match Point, bastante cine independiente. Ahora hay una tienda de ropa y una discoteca (otra). Eran el reducto del buen cine en vista de que los multicines sólo apostaban por el cine palomitero, que a partir de ya conoceremos como
Cine obvio: para borregos, no es que sea de mala calidad. De hecho, puede ser de calidad excelente, pero está tan masticado y procesado que puede llegar a cualquier tipo de público. Aquí entran desde Transformers hasta Revolutionary Road. Se trata del cine por el que los multicines matarían.
PERO luego tenemos el cine para sibaritas, el cine por el que tienes que esperar dos o tres años desde su estreno para que llegue a las salas españolas (si llega), mal distribuido, doblado y en salas contadas en semanas contadas. De estas películas, como decía, se encargaban hasta ahora los cines de barrio, salas únicas o dobles que apostaban (o apuestan, los supervivientes) por el cine denostado: europeo, independiente, español… Este cine tiene un público más reducido, de nivel socio-cultural medio-alto, que está dispuesto a gastar dinero en cine como inversión en cultura, no mero ocio. Y se lo pueden permitir, lo cual es importante. Son los espectadores que van hasta una vez a la semana. Algunos multicines pequeños no tienen más que apostar por este cine, como hace en Granada Multicines Centro, donde no es difícil ver películas que aguantan en pantalla mes tras mes a pesar de que no son muy taquilleras.

Total, creo que el problema del cine en España, más allá del precio abusivo, es que la gente no se lo plantea como cultura sino como simple entretenimiento. No obstante, como he comentado antes, ir al cine no tiene por qué resultar tan caro. Con carnet o acogiéndose a alguna promoción (muchos cines tienen convenios con bancos y páginas web), comprando una tarifa plana mensual (hay cines, pocos, que disponen de este servicio), la entrada puede salir a 4, 4-5 euros. Si llevamos la bebida y las palomitas de casa (fea costumbre ésta de comer en el cine), el cine nos puede salir por poco más de 5, 6 euros. Digo yo que es un precio asequible para ir, al menos, una vez al mes y no dejarnos llevar por el top manta (ni siquiera vale la pena con la calidad de mierda, y además estamos financiando mafias de tráfico humano!!!), o podemos optar, si alguien argumenta que como en casa en ningún sitio, por alquilar la película en un videoclub (un puto euro de mierda y puedes elegir idioma y los extras que quieras ver, pasar escenas aburridas, verla a la hora que quieras…). Si todo el mundo fuera al cine al menos una vez al mes, es decir, 12 veces al año, probablemente la crisis de la industria cinematográfica se iría al garete, los precios se harían más asequibles, la gente iría más al cine… como veis, la pescadilla que se muerde la cola. Ayer estuve viendo [Rec] 2, que recomiendo muy mucho ver en pantalla grande, y mañana veré con toda seguridad Destino: Woodstock. Mis padres no pueden ir al cine porque en mi pueblo no hay, pero creo que yo me he desquitado bien en cuatro o cinco años yendo AL MENOS una vez por semana, arrastrando a amigos y mis hermanos conmigo.

Que salte el listo de turno y diga: pero Jose, tú te descargas muchas películas. Cierto, me descargo muchas que no llegan a España o que llegan irremediablemente dobladas, pero también las compro si tengo la ocasión, voy al videoclub, saco pelis de bibliotecas, voy a la filmoteca de la Universidad de Granada (3 eurillos no está mal, ¿cierto? Lo menos que se puede hacer es perdonarme que descargue películas por valorar las actuaciones. Y vosotros, ¿vais mucho al cine?

Glee, la sorpresa...¡y encima cantan!

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Tuve mi primer encuentro con el mundo del musical una noche de verano en un cine en el que olía a salitre y cañas frescas. Chicago me maravilló y arrasó en los Oscar, me gustó hasta René Zellweger, tan delgadita y graciosa. En cuanto tuve la ocasión, me compré el DVD. He de decir que la tan amadísima por todo el mundo Moulin Rouge me pareció tramposa, más que Chicago (que lo era un rato), y encima las canciones no eran originales (por mucho Tom Waits que apareciera en la banda sonora, no bastaba). La historia romántica, sí, pero de ahí no pasaba. Le faltaba efectismo y la fuerza explosiva de los musicales de toda la vida (esto lo supe después) y le sobraba esa trama folletinesca con final previsible.
________Muchas son las series que han empleado la música como elemento narrativo. Sin ir más lejos, Ally McBeal contaba con otro personaje, Vonda Shepard, como alma del Boston amable (nada que ver con el de El abogado). Otras series fueron más allá y se lanzaron a por todas con episodios musicales. Ahí tenemos a Los Simpson con su episodio parodia de Mary Poppins, el fallido experimento de Scrubs o el alabado “Once more, with feeling" de Buffy Cazavampiros. Eso es un musical, señores.
________ A pesar de que estos episodios suelen llevarse los premios importantes en las candidaturas de Emmy o Globo de Oro (principalmente en comedia), nadie había apostado tan firmemente por un musical televisivo, y os pido que olvidéis por favor el esperpento que supuso Paco y Veva (¿alguien la vio? ¿en serio?). Lo de conjugar institutos americanos y musical lo hizo arrasando en todo el mundo High School Musical, pero esos niños Disney tan buenazos limitan las posibilidades más allá del sueño de triunfar y amores que pretenden ser imposibles. El señor responsable de dos series tan jugosas como Popular, tan desconocida ella, y Nip/Tuck (transgresora, placer culpable, broma pesada o maravilla) ha decidido aportar mala leche a HSM. Lo de la mala leche nos lo mostró estupendamente en la ya citada Popular, y ahora que se enfrenta a la última temporada de las andanzas de los cirujanos plásticos ha decidido embarcarse en un proyecto difícil de vender en el que la cadena ha jugado como mejor baza para la temporada. Antes del verano se “filtró” el piloto y ya dio que hablar: a casi todos los que lo vimos nos gustó el descaro, el patetismo de sus personajes principales, las tramas que brotaban en ese primer episodio y tal y tal. Una negra gorda con gran voz (no puedo resistirme a esos personajes: la mama encarnada por Queen Latifah me pareció lo mejor de Chicago), un chaval en silla de ruedas que se adapta a las coreos como bien puede. Sumémosle jugadores de fútbol, animadoras, profesores irritantes en distintas facetas y la visita de una Kristin Chenoweth pasada de rosca… el invento funciona la mar de bien. Embarazos, celos, amores que pretenden ser imposibles, maniqueas estrategias para tirar abajo el coro (o Glee Club), que a su vez aspira a llegar a las estatales y, por qué no, ganar las nacionales.
________ El comienzo del episodio cuarto con ese remake del videoclip beyonceniano por excelencia no ha tenido precio, como los momentos Cabaret del quinto.

________ Lo difícil de esta serie es que mantenga la audiencia, que las historias de los personajes no se nos antojen inverosímiles por mucho que lo sean, y que la emoción no decaiga con cada número musical nuevo. Le auguro un buen futuro a la serie si la gente deja atrás los prejuicios contra los musicales o las comparaciones con High School Musical (en serio, nada que ver). Y es que si algo nos han enseñado por ahora es que no hay que dejar de creer, porque tal vez éste sea el momento oportuno para que un producto distinto arranque. La recomiendo muy mucho.

Un fin de semana distinto

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Bajo en el ascensor para abrir el buzón. Tras un tiempo sin pasar por casa esperas cartas o postales. Bajo en pijama y chaqueta con la esperanza de que nadie me descubra de esta guisa. Hay dos postales, soy feliz.
Un fin de semana puede ser una locura. El viernes me levanté a las 6 y media para coger el bus a Jaén. En Jaén caminé desde las afueras hasta la estación de tren. Salí a las 10 y llegué a Córdoba a las 11 y media. Qué calor en Córdoba, hostia ya. Menos mal que sólo llevaba en la mochila unos calzoncillos, unos calcetines, un pijama y otra camiseta. Con el tiempo he aprendido eso de austeridad de medios. Reencuentro con los escritores. Qué locura, hasta nos cruzamos (por la cara) con María Rosal en medio de la calle. Muy simpática. La tarde comiendo, andando, hablando, helados, espera, ¿qué esperas? Esperábamos que en Córdoba se celebraba Eutopía 2009, y esa noche misma en el festival concierto con un gran cartel. The Right Ons+We Are Standard+Love of Lesbian+Vetusta Morla. Naturalmente, nosotros íbamos por estos últimos. No he estado en muchos conciertos porque nunca he vivido esa pasión por la música que emanan otros hogares, pero sé reconocer si un concierto es bueno. The Right Ons cumplieron, aunque apremiaban los kebabs y creo que no nos perdimos demasiado. Temíamos lo peor, y contra todo pronóstico Vetusta no fueron los últimos. Love of Lesbian calentaron muy bien el ambiente, había cierta química en el ambiente y sabían involucrar al público (cuánto gafapasta, cuánto modernillo), de modo que entre canción y canción hacían alusiones a los Vetusta Morla para irlos presentando. Y es que, para qué engañarnos, la mayoría de la gente que estábamos ahí por ver al grupo de Pucho. Nosotros aprovechamos la despedida de los Lesbian para abrirnos paso entre la multitud y nos colocamos al final en una cuarta, quinta fila (al menos yo). Cuando llegaron los héroes de la noche, la magia de la música española, ese soplo de aire fresco, las gentes y gentas se abalanzaron desde las gradas y bajaron en masa. Arrancaron con “Autocrítica”, nos enseñaron alguna de sus nuevas perlas, pero la apoteosis llegó con Valiente. “Oh, my, God” Qué locura de cuerpos gritando y botando, berreando las canciones, qué gran verdad: Ser valiente no es sólo cuestión de suerte…, hilaron con un Sharabbey Road donde Pucho se permitió desfasar con el público, que estuvimos coreando estribillos sin letra durante al menos 10 minutos a grito pelado. Se fueron, volvieron (todo buen artista tiene sus bises) y nos dejaron encantados con La cuadratura del círculo retumbando en nuestros oídos.

Ahora sé que me gustan los conciertos, llamar a los amigos en o-canciones especiales y compartir la magia de un directo que desbordaban por los cuatro costados. Qué máquinas, no nos permitieron un respiro. No he sudado más casi que en toda mi vida. En cuanto acabó la gente se dispersó. Total, ya hemos visto a los que queríamos ver y estamos empapados en sudor. We are Standard tocaron con los festivaleros de pro en esa demencia de guitarras, punk, electrónica y más y más locura, y yo sólo los vi un poquito al final.
Cuando volví al piso (las pastillas, no te has tomao las pastillas) a las 3 de la mañana o así, en ese momento, justo en ese momento, en mi pueblo, y os cuento, en mi pueblo alguien mataba a dos gatitos negros y los colocaba el uno frente al otro, con las patitas juntas, como si se debieran mirar a los ojos por siempre jamás. Dos bebés. Al día siguiente la madre, una gata delgadísima, buscaba junto al gatito restante a los hijos perdidos ajena a la crueldad de cualquier gilipollas que no se podía haber quedado en casa haciéndose una paja hasta que le salieran llagas en la mano. A hostias se tenían que resolver esas cosas. En mi pueblo resulta que matan gatitos negros mientras pasan cosas extrañísimas: mi pueblo es Bélmez de la Moraleda, el de las Caras. He encontrado unas cosas tan inquietantes que me han hecho pensar cómo es posible tal y tal.
Total, mientras ese desaprensivo colocaba a un gatito frente al otro en la calle vecina a la casa de las Caras, en ese instante yo, que en la noche del viernes no me sentía colmado de música, escuchaba Radio 3 (¡quiero que actualicen los podcasts ya!) en la cama antes de dormir.
El sábado nos levantamos para comer en un italiano, dar una vuelta por las proximidades de la Mezquita y volver (yo, que Granada esperaba con la boca abierta, no ya los brazos) a casa con la certeza de haber asistido a uno de los mejores directos que existen en toda España y parte del mundo, con la alegría de haber vuelto a ver a mis amigos. Los amigos siempre están ahí.


Lo único que eché en falta fue que cantaran Al respirar, aunque por un amigo de una amiga sé que no la cantaron por cuestión de tiempo, es la canción más larga. ¡Mírame, soy feliz!

Meme: Canción del verano 2

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Este Meme me lo pasa Rebeca desde su estupendísimo blog Como un fénix ¡Gracias por acordarte! Pues nada, aunque no he tenido mucha música en verano algo ha caído... y lo comparto con ustedes.

1. Elegir la que a vuestro juicio ha sido la canción del verano 2009.

Podría decir que, por puro vicio, cualquiera de Vetusta Morla (a los que veré en concierto en dos días!!!!), pero tengo un recuerdo muy claro de una noche hará hace unas semanas. Estaba en una pizzería en Granada y la pasaron en la tele, se me quedó el ritmillo, me la apunté y nada más llegar a casa la descargué. Se trata de una canción de Billie the Vision and the Dancers, que seguro habréis escuchado en muchos garitos este verano:



Aunque si me dieran a elegir una más "personal" este año, por un motivo u otro sería Superfreak ^^ Y me pido comodín con "Merezco" de Zahara; ya la conocía, la vi hace 2 años en concierto y ahora que ha dado el gran salto me alegro mucho, con las ganas que le ha puesto...

2. Destacar la canción que más haya representado o más os evoque de vuestro verano personal.

A lo mejor os puedo dar dos que no tienen nada que ver entre sí salvo que no son típica canción del verano en ningún sentido. Cuando era pequeño no escuchaba música (no ha sido un elemento presente en casa nunca), pero tendría no sé, 8 o 10 años... cómo pasa el tiempo! Total, estaba en una urbanización en Salobreña, ya por la tarde, de esas tardes en las que llegas cubierto de sal pero se está tan a gusto con el último sol que no tienes más remedio que quedarte. Mi prima tenía una amiga algo hippy, eso lo recuerdo claramente, y siempre llevaban un transistor consigo. Esa tarde sonaba "El talismán" de Rosana, mítico, y desde entonces siempre que la escucho me pasa eso de la magdalena de Proust y parece que me transporto a Salobreña, sobre las baldosas rosadas, entre mi prima y la hippy mientras suena "lo dice el talismán o el resto de tu piel...".
Más reciente es la que sigue. La recuerdo tan bien: hace 4 años, cuando yo llevaba discman (¡cágate lorito!) estaba en la escuela de escritores con amigos a los que acababa de conocer. Al alba cantamos Mecano y música popular, pero al volver a casa en mi discman yo escuchaba a Muse, y sobre todo una canción que para mí siempre ha sido significado de amistad veraniega, de grupo, porque como ellos cantan, together we're invincible:



3. Señalar la canción más odiosa de este verano 2009.

Ese remix de Verano Azul no tiene nombre, qué asco reggeatonizar una canción mítica y cursi para dar a ese engendro. En serio, asco me da...

4. Citar de quién recibís el MEME y elegir cinco blogs que, por lazos de amistad o buen gusto musical, os apetezca que lo realicen.

-Mj
-Sebas
-Scry
-Ninivé
-Rigoletto

E=masa·c2 -Gordos, la película

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Sánchez Arévalo cautivó a público y crítica hace tres años con su opera prima AzulOscuroCasiNegro, hermosa historia hecha de pequeñas cosas, todo lo contrario al cine mainstream que hoy en día busca grandes gestas para llevarse a los espectadores de calle. Si a eso le sumamos un reparto fresco (qué bien nos caen Quim Gutiérrez o Marta Etura, que repite aquí), la combinación funcionó la mar de bien. Ahora, con Gordos, viene a confirmar que se trata de uno de nuestros realizadores más prometedores/interesantes/personales. Aunque todo el mundo va a hablar de la sorprendente capacidad de Antonio de la Torre para engordar y adelgazar (tras el Goya ganado por Azul… estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por su amigo y director, y así ha sido). Y no sólo él. Gran parte del reparto de Gordos, y recordemos que se trata de una comedia coral, se ha comprometido a ganar peso y perderlo de forma incluso peligrosa para la salud, pero se agradece. Que sí, que el maquillaje y prótesis hoy en día hacen maravillas, pero parece ser que los nuestros son actores del método y se implican con su personaje sin miedo y sin prejuicios. Porque como bien explica el tráiler hay obesidad, gula, lujuria, comida, culpa, sexo, desnudos: frontales, traseros, parciales… Es difícil que hoy en día una película nos lleve más allá de lo que vemos y nos haga imaginar lo divertido, lo relajado que ha debido ser el rodaje. Y que se ría de sí misma como con el comentario de uno de los personaje: "¿un color? MarrónOscuroCasiMierda xD

Gordos se centra en una sesión de terapia para gente con sobrepeso que, por un motivo u otro, quiere adelgazar. Las historias, cómo no, esconden a distintos personajes (no todos los gordos son simpáticos y amables) cuyas historias se van hilando sutilmente. Cabe destacar, además, que todos los personajes están bastante bien definidos si tenemos en cuenta que en todas las cintas corales sus protagonistas acaban siendo poco más que esbozos de estereotipos manidos (que aquí los hay, oigan). Pero son personajes tiernos, dolidos, apesadumbrados, positivos, transmiten buen rollo y se complementan muy bien. La primera mitad de la cinta se diluye entre la presentación de los personajes y el trazo de tramas que sólo se intuyen. La segunda mitad pierde parte de esa parte cómica (que es donde realmente funciona bien la película), y con el melodrama le pasa lo que a los personajes, y disculpad la obviedad de este símil, la película pierde peso/fuelle con el paso de los minutos. A pesar de ello, no significa que sea una película floja ni que el final sea malo; es más, alguna trama opta por el humor negro, otras por el humor amargo si es que acaso existe, y acaba como deberían acabar todas las películas: a lo grande.

La presentan en Venezia, donde aplauden tras el visionado, opta a representar a España en los Oscar en la categoría de Película de Habla no Inglesa (¿qué hace ahí la de la Coixet, rodada íntegramente en inglés?) y no me extraña que el boca-oreja funcione en una película muy agradable de ver, muy simpática y no por ello vacía. Se tratan temas secundarios como el acoso escolar, la homosexualidad, la amistad, las relaciones de pareja, los remordimientos, la familia (con un plano hacia el final casi calcado a American Beauty)… Y hay que destacar una banda sonora hábil, con ritmo aunque no demasiado reseñable (nada que ver con “Imaginarte”, la hermosa canción de Lantana que le valió el Goya con AzulOscuroCasiNegro). Pero sí llama la atención un reparto tan variado pero igualmente competente: Antonio de la Torre, que compone un personaje tan lleno de matices y simpático que se come la pantalla y hace reír con un gesto, los más que conocidos Teté Delgado o Fernando Albizu, Pilar Castro, los novatos (atentos a la pareja de hermanitos) o incluso una Verónica Sánchez que nos recuerda por qué nos enamoramos de ella en Al sur de Granada.

En definitiva, y aunque no sea perfecta, aunque no sea redonda (volvamos a jugar con las formas), es de agradecer una historia original, escrita por el propio director, en un mundo podrido de remakes, secuelas, precuelas y adaptaciones (obviemos la ansiada y esperada The Road). A ver con qué nos sorprende el director con su tercer trabajo...


Nota: 8

Autobombo

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Éste es mi post número 400 (técnicamente no, ya que he borrado varios en el camino por diversos motivos justificados) y quería que fuera importante. Como no me siento importante [ya se sabe, malos tiempos para la lírica] y estoy suspendiendo los exámenes de septiembre me he comido la cabeza (ja!) para encontrarme en internet, y rogaría que me visitárais, sobre todo en el primer enlace. Se trata de relatos o cosillas que he escrito de un tiempo a esta parte. Sin mayor dilación, os dejo con mis textos y de paso aviso que me pongo al día en crítica cinematográfica, literaria y televisiva en breve ya que mi vida es tan aburrida:

Enlace 1 (de momento, el importante)

De ébano y pino (relato que escribí con 16 o 17 añitos y que, para la edad, considero bastante decente)

El después (relato que escribí a los 17 o 18 donde me ponía más serio que, además, constituye dos de mis primeros posts en el blog hasta que lo encontré en otra parte)

Por otra parte, este verano me cargué la plantilla del blog y no tengo a casi nadie enlazado. Siéntolo mucho, me pondré a actualizarlo en cuanto pueda.