And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡Que me van a dar las uvas!

Se me ha dado siempre bastante mal vaticinar acontecimientos, sobre todo si nos referimos a las fechas. Cuando llegaba 2007 pensé, qué mierda de año, esto tiene que ser un infierno, ya verás, y la cosa fue más bien redonda. Luego, con 2008, me dije, tiene que ser un año cojonudo, tan redondito ese número… Creo que la cosa va de pares o impares, porque a decir verdad 2009 no me gusta como número, pero qué le vamos a hacer. Seguro que es mi año.
Ahora, hoy, el último día de 2008, me toca hacer recuento, pese a que llevo haciendo esto medio año entre el final de la erasmus, mi cumpleaños, mi infarto y demás excusas. Pero hoy es el día: si 2008 se materializara en una persona, le pegaría una patada en los huevos y luego lo abrazaría para echarme a llorar sobre él como en un dramón HBO. Y es que eso de año nuevo, vida nueva va a ser no sólo el dicho redicho y gastado, sino toda una oportunidad para mí de dar un nuevo rumbo a mi existencia, hasta la fecha tan perdida. 2008 será siempre:
• El año en que acabé la erasmus.
• El año bisiesto que se hizo más corto
• El año en que compartí piso con italianos traficantes de marihuana, gato de por medio.
• El año en que Blanquita irrumpió en nuestras vidas.
• El año en que pisé Francia por primera vez.
• El año en que me enamoré un par de veces (al menos)
• El año en que me rompieron el corazón (otra vez)
• El año en que asumí mis limitaciones como persona: sólo puedo abarcar cine y literatura, y eso si puedo
• Mi año de Cinempatía
• Mi año de la OBAMAmanía
• El año en que me sentí especial por un infarto cerebral a los 20 años
• El año en que más lloré y menos reí
• El año de mi cefalea crónica (y seguimos sumando)
• El de la fiebre literaria (para bien)
• El año de verme tres o cuatro películas a la semana con ritmo regular
• El año en que me libré de la aceituna
• El año de Eleanor en Granada
• El año en que mi madre se transformó en mi compañera de piso (tomo nota para sitcom)
Yo no quiero un amor civilizado, yo no quiero sembrar ni compartir, yo no quiero 14 de febrero ni cumpleaños feliz, yo no quiero más dolores de cabeza, yo no quiero resacas de cerveza (que ya las hubo en Swansea), yo no quiero otro año sin rozarnos, yo no quiero llorar en un puto trastero, yo no quiero sentirme obligado, vigilado, controlado o sintronizado, yo no quiero seguir atado, yo no quiero que a nadie le llegue un año como éste, yo no quiero no volver a ser el de siempre, el de la risa por fuera y la pena y los silencios donde las tripas, yo no quiero darte pena ni indiferencia ni ser más listo ni más tonto, que eso no tiene arreglo, yo no quiero pagar el Internet, yo no quiero tener que hacer más listas ni sentirme obligado a rectificar lo que escriba, ni quiero decirte puta a la cara y te odio y mejor que no nos crucemos nunca y todas esas cosas que se dicen. Porque si algo me deja el 2008 es, aparte de hecho polvo, un corazón de granito y hielo.
Ah, y que nadie se atragante con las uvas, que es una muerte demasiado obvia para Podría estar pasando.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Los Reyes Magos son los padres y Papá Noel no existe


Ayer ponían en la tele Bad Santa, la cinta navideña más antinavideña (más que esa patraña que es El Grinch), y no me dejó ninguna señal moralizante que ahora me haga cambiar de opinión. El año pasado y los anteriores odiaba la navidad prácticamente porque la pasaba trabajando en la cosecha de la aceituna, probablemente el trabajo agrario más duro que existe. Éste me he librado por razones evidentes, pero no ha mejorado porque ahora no tengo ni Internet. Escribo los posts en casa y cuando puedo me escapo al todo a 100 del pueblo, conecto el pen y hago cuanto tengo que hacer en Internet. Además, con esto de que escribir todavía me es tarea complicada, las cosas no mejoran. No hay Tuenti, Facebook, Erasmoos, Twitter, Blogger y mucho menos Messenger. En ocasiones como ésta me quiero morir… pero es que además está eso de pasar unas fechas entrañables en familia, hartándote de comer platos que no repetirás hasta dentro de un año, incomunicado del mundo porque en este pozo que es mi pueblo (sí, el de las caras) no hay cine ni videoclub. Me entretengo con lo descargado y me afano mucho en entenderlo todo sin subtítulos porque no los puedo descargar ni hacer nada.

Luego está lo de ir a visitar familia, gastarte un pastizal en regalos y que no te permitan largarte en Nochevieja con los amigos a Granada, no vaya a ser que te dé un infarto (y no, no es broma). En fin, ésta está siendo mi Navidad, ni blanca Navidad ni na. Eso sí, estoy escribiendo lo que no he escrito en meses. He acelerado un par de novelas a las que les empiezo a ver el final y tengo muchas ideas en la cabeza para hacer cosillas, decenas de proyectos que se me acumulan.

Sólo espero que pasen rápido estas vacaciones que para mí no tienen ningún otro significado que un parón, un descanso en la rutina académica/laboral, si es que se logra descansar o desconectar.

viernes, 26 de diciembre de 2008

En resumidas cuentas


La tele que me parió
-Las risas que me he echado con HIMYM (secuelas erasmus) o TheBigBangTheory
-HBO: por In treatment, sencillamente un maravilloso prodigio de guión, propuesta y personajes; y por la extraña, fascinante y alanballiana True Blood (que promete mucho).
-El pack colección completa Six Feet Under que me pillé hace un par de días (irresistible pecado aceptable y debido)
-TODO lo que viene de United Kingdom
-Mi reencuentro-reenamoramiento con Buffy cazavampiros, y la ocasión de estudiarla en la Uni e incluso preparar una exposición sobre “Once more, with feeling”.
-La puta mejor temporada de Lost, que ha vuelto con más fuerza, sorpresas y respuestas que nunca. Y por esa maravillosa y lacrimógena maravilla que es The constant
-The Comeback, que al fin he tenido la ocasión de ver de principio a fin.
-Weeds, que es tan divertida como siempre y más alocada, si es que se podía. ¡Sí, se podía!
-Made in Spain: Desaparecida y El castigo; obviemos el resto…


Lugares comunes
-Port Talbot, una playa entre dos ciudades galesas, Swansea y Cardiff, donde hice las fotos más hermosas de mi vida.
-Redescubrir Granada, incluso con su sabor agridulce por los recuerdos y las promesas incumplidas…
-Mumbles, un poco al este de Swansea, a las afueras, por su playa, sus acantilados, por ser tan british, por la compañía…
-Bain-de-Bretagne, ese pueblo escondido en la Bretaña francesa, que tiene gente estupenda y rincones por descubrir, como todos esos pueblecitos tan bretones y pequeños, con su verdor y su aire cargado de salitre; el lugar donde mi vida viró en unas horas.

Música…
-La tristeza que me sigue aportando Damien Rice, que se convirtió en banda sonora de mi vida
-Ismael Serrano en concierto, como escarpias, cantar con él sus canciones míticas y revolucionarias, con una causa tras cada una de ellas. ¡Y TRAS TANTO PUÑO EN ALTO Y TANTA SANGRE DERRAMADA!
-Micah P. Hinson, menudo descubrimiento
-Tulsa, porque Oviedo siempre me reportará a un viaje en carretera
-Vetusta Morla: se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar…
-Lo nuevo de La sonrisa de Julia, sobre todo “Luces de neón”

Actualización
Dos PELIS:
-Juno
-Expiación
-Down on my knees, de Ayo: una cancionzaca que ayer sonaba en el parking del carrefour xD

viernes, 19 de diciembre de 2008

Resumiendo...


Ya se acerca el fin de año,estoy de vacaciones y de un tiempo a esta parte (era inevitable, mañana tengo concierto de Ismael Serrano) vengo pensando en este año, en lo que esperaba de él y en lo que ha resultado ser. Bien, allá vamos, también tengo muchas cosas pendientes, como lo que he ido descubriendo que considero indispensable para todo el mundo.

Empecemos por los libros
-La lluvia amarilla de Julio Llamazares lo leí que por mayo era por mayo, cuando hace la calor... y aún me acuerdo de él con una sonrisa en la cara por el buen gusto con el que está escrito. La historia del último hombre que queda en un pueblo del pirineo de Huesca.
-Ensayo sobre la ceguera de Saramago. Increíble que hasta ahora no lo había leído, así que una gran alegría, un descubrimiento magnífico, un drama con próxima adaptación al cine con Julianne Moore.
-Últimamente me estoy leyendo La ofensa, de Ricardo Menéndez Salmón, con unos capítulos cortos pero intentísimos, algunos párrafos son preciosos y verdades como puños. No, no es otra histora sobre la II Guerra Mundial.
-Bolaño: 2666 y Los detectives salvajes. Estas dos novelas, las más grandes del más gran narrador que haya dado esta década pasada. RIP. Sencillamente incommensurable.
-Veronika decide morir de Paulo Coelho: qué chula, qué enorme, qué fácil de leer y a la vez qué profunda. Y puede que Sarah Michelle Gellar protagonice la película.

El séptimo arte no harta (qué malo, se aceptan collejas)
-Wall-E: la última maravilla, milagro, llámalo como quieras de Pixar, una historia de amor entre robots con mensaje ecológico de por medio y pura sensibilidad hecha a base de píxeles.
-Once: es del año pasado, de acuerdo, pero esta cinta irlandesa es el musical más emotivo y sencillo que he visto nunca. Y la banda sonora es de 10, sobre todo Falling slowly.
-La boda de Rachel: la cinta indie de Jonathan Demme es una de las películas que más me han gustado, sobre todo gracias a su protagonista, Anne Hathaway.
-Cine español he visto mucho, lo juro, pero al lado de lo que acabo de comentar no se puede lisonjear demasiado. Tal vez Camino, grandilocuente, excesiva pero maravillosa y arriesgada que, sin juzgar, deja que cada uno se forme una opinión, y encima nos descubre a esa belleza que es Nerea Camacho.
-The fall: El sueño de Alexandria. Maravillosa. Un cuento con imágenes reales pero espectacular, una oda a la imaginación, a la inocencia y a los especialistas de cine.
-Lío embarazoso: la vi directamente en DVD, VO, y me descojoné. La factoría de Judd Apatow logra aquí la que quizás sea su mejor película hasta la fecha. Pues nada, ahí lo dejo, a reír un rato.
-El caballero oscuro o, en otras palabras, Heath Ledger. AMAZING


Y mañana más, pero no mejor porque es imposible :)

Actualización 26-diciembre

-(peli) Una palabra tuya, Ángeles González Sinde
-(novela) Una palabra tuya, Elvira Lindo
-La hermandad de la uva, John Fante, que se me olvidó hace unos días este libro

domingo, 14 de diciembre de 2008

La vida es más compleja de lo que parece

...por eso me aferro a lo más simple, a mi gula, a mis divertimentos gastronómicos (aunque no creo que nada de esto tenga algo de gadtronómico xD). Se trata de una pequeña lista con los mejores placeres culpables que tengo como aperitivos y divertimiento para el gusto. Tomad nota y dadme algún ejemplo de los vuestros:
1.
Hay en la provincia de Granada y por esta parte de Andalucía una cadena de supermercados que se llama Dani. Es, probablemente, de los más baratos de toda España sobre todo en cuanto a productos frescos se refiere. Pues la panadería y bollería, además de estar tirada de precio, está exquisita. De aquí me quedo con unas palmeritas de chocolate adictivas: te comes una, y otra, y otra, y no puedes parar, y así sucesivamente como si fueran pipas o pistachos.
2.
Con lo bien que sienta un gofre a cualquier hora, y tras un exhaustivo proceso de comparación, he llegado a la conclusión de que los mejores en esta materia son unos que venden en Mercadona. Tienen el plástico amarillo, los puedes comprar con o sin chocolate (yo recomiendo sin porque les pongo nocilla), los metes en el microondas en su bolsa al máximo, cuentas hasta 20 y los sacas. Luego les pones nocilla et voilà, bon appétit
3.
El Mercadona parece haberse convertido en un lugar sacrosanto, y es que en materia de helados que se mueran los del Haagen Däz o como se diga, porque los mejores son las tarrinas de chocolate con cookies y caramelo Hacendado. He dicho.
4.
Como no sólo de dulce vive el hombre, sino de todo aperitivo dispuesto a entrar en su boca, pasemos a las galletitas saladas. Ya popularizó Harrison Ford las de la marca Ritz en A propósito de Henry, y aunque me traen excelentes recuerdos de mi viaje a Italia, donde las comprábamos en todas las estaciones de servicio, después las conocí rellenas de queso, como las galletas de chocolate pero en versión salada, y este año les he sido plenamente infiel gracias a un nuevo descubrimiento. No me gusta el supermercado Día: todo es cutre, no muy allá y los empleados, en la tienda que sea, siempre son unos ineptos. Pero tienen las mejores galletitas saladas que he probado nunca, las marca día (viva las marcas blandas!!)
5.
Yo, que soy capaz de cambiar de salado a dulce o viceversa, ahora me pongo a pensar en la cadena británica por excelencia, el Tesco. En repostería tienen cosas irresistibles, como los doughnuts o donuts, hablemos en cristiano que venden en bolsas de papel, cubiertos de azúcar, por 60 y tantos pence. I-rre-sis-tibles.
6.
Para ir acabando, pasemos a las bebidas. Ahora que no puedo tomar alcohol y abusar de los refrescos carbonatados, me he pasado al mosto. En mi pueblo el mosto es el vino casero, con alcohol y todo, aunque yo me refieri a mosto sin alcohol, ése dulce y limitado para los diabéticos. El mejor es uno granadino de la marca Castillo de Salobreña, o "la Salobreña" como dice mi amiga Raquel.
7.
Té. Nadie en mi familia toma infusiones, y no es que a mí me hayan chiflado nunca, pero he de reconocer que desde que probé este té soy incapaz de dejarlo. Sólo puedo tomarlo Hornimans, té rojo con toque de anís y ciruela. Con mucha azúcar, por favor.

I want to believe


No he entendido ese ensañamiento contra la segunda película de una de las mejores series de televisión de la historia, Expediente X. The X Files: I want to believe no sólo es entretenida y oscura, sino que retoma lo que más nos gustaba de Mulder y Scully, cuando aún se movían en ambientes fríos y oscuros, donde la nieve era frecuento, donde todo era vaho y chaquetones largos. Tal vez han faltado más linternas de frente, pero Chris Carter ha sabido dar de nuevo un punto más que macabro con esos experimentos con humanos tan característicos de la mitología x-phile. Además, tras un final en el que la pareja protagonista acababa junto, supuestamente feliz, volvemos a toparnos con una historia de quiero y no puedo, de amor imposible, de estamos hechos el uno para el otro pero por algo no acabamos de encajar nunca. Cierto es que no tenemos unas interpretaciones de Oscar, pero sobrepasan a lo que nos tienen acostumbrados por estos lares, y Gillian Anderson vuelve a demostrar que es una actriz como la copa de un pino. Por si fuera poco, tenemos a Amanda Peet (la escena de su muerte es impactantísima e inesperada, en tan poco tiempo nos ha hecho empatizar con su personaje), hay crítica social, temas polémicos como la pederastia dentro de la Iglesia o el empleo de células madre (la presencia-ausencia del hijo de Mulder y Scully, William, y de la hija muerta de ella, Emily). Lograr todo ello en tan pocos minutos demuestra el buen hacer del guionista, pero también la química inexistente entre los ex agentes del FBI. En cualquier caso, creo que esta película se trata de un no os olvidéis de nosotros, porque en 2012 acaba el mundo y, antes del Apocalipsis, vendrán de nuevo Mulder y Scully, tal vez con William o Dogget y Reyes, pero siempre con Skinner. Hasta entonces, disfrutad estos 3 años...

sábado, 13 de diciembre de 2008

Canción de la semana






No hacen falta palabras para explicar por qué esta canción. sólo sentarse junto a la ventana un tarde lluviosa de sábado y ver cómo las gotas en el cristal se convierten en lágrimas. Y sí, bajo Brian Edward Hyde, como un subterfugio, se pueden leer estas líneas... Accidental babies.Damien Rice. En directo. En Francia.

martes, 9 de diciembre de 2008

Drugs

Llevo un puente inútil en el que sólo he escrito sobre Bolaño, he acabado True blood y me he planteado este estado que me rodea. JODER, con lo simple que es. Creo que estoy deprimido. ¿pOR QUÉ? Por 2008, ése es el único motivo. Y porque me gustaría haberme cogido un año sabático para hacer cosas realmente importantes en la vida como escribir, y viajar, observar a la gente, incluso algo de deporte y visitas a amigos que no quiero olvidar. Y lograr encontrar mi media langosta, si es que existe, y tumbarnos juntos en este colchón estrecho bajo las mantas de colores a b r a z a d o s como debería ser. Y pasar de lo que no es esencial, y volver a Swansea a Bain de Bretagne e irme más lejos y ser menos cobarde. Y tomar pastillas para dormir, que son al fin y al cabo lo único válido para ayudarme a dormir escribir.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Cine y condones


Antes de nada, deciros que esto me recuerda a esa canción que se llama Besos y porros, que cantan dos genios de la música española: Ismael Serrano y Joaquín Sabina; además, todo esto me recuerda a esa poesía que escribí hace unos meses, aunque muchas cosas han cambiado desde entonces.
________Pero mejor vuelvo al tema del que quería hablar en un principio principitoso. Hoy ha sido un día estupendo, igual que el de ayer fue una auténtica mierda. Me he levantado a las 2 de la tarde tras una noche estupenda y un sueño que te cagas, uffff,y en cuanto me he levantado han empezado las primeras buenas noticias. Más tarde me entero de que puede que se haga una peli de Buffy, cazavampiros WEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE. Me he afeitado, he hecho una sesión de fotos modo cani on en el cuarto de baño que no verán la luz xDDD. Lo de afeitarme se debe a que después me he pasado por el eestudio fotográfico para echarme la foto de la orla, que hoy era el último día, y que no puedo enseñar porque no tengo escáner. Total, que como todo viernes, me he comprado comprado el diario Público que regala una película,en esta ocasión El secreto de Vera Drake. La película, para el que no lo sepa, cuenta la historia de una mujer que realizaba abortos clandestinos en la Inglaterra de los 50. Me aprece más que apropiado el regalo; lo mejor de esto es que adherido a la carátula venía también un condón. No hay que mencionar lo poco sutil de la unión, sino la valentía de la idea de reforzar una idea ya implícita en el film, el poder de la mujer. La mujer tiene derecho a escoger si quiere tener un hijo o no, y cuanto antes, mejor. Y es que parece que los únicos que aún se niegan a ello son, en su mojigatería, los cristianos. Incluso los musulmanes, aparentemente más retrógados con respecto a dilemas morales. Con esto quiero invitar a la reflexión de si este tema, tan complejo, debe resolverse en un concilio religioso,po HOMBRES, que no mujeres, que se atrevan a opinar sobre un tema que a ellos no les incumbe para nada. ¿Por qué a estas alturas, un 28 de noviembre de 2008, cuando siguen muriendo cientos o miles de personas por el sida, se atreve un idiota viejo, supuestamente casto (que eso es otro tema) a decir que los preservativos son malos porque el único fin del sexo es la reproducción. Y yo me pregunto, volviendo al tema de la donación de semen, ¿acaso también prohíben la masturbación en caso de donación, cuando el fin último es la reproducción? Al fin y al cabo, lo último que queda es una película en mi estantería y un condón en el cajón de mi mesa de estudio, y el recuerdo de ese número de la Fotogramas y la Cinemanía en la que cada revista,ambas de cine, regalaba dos condones.

martes, 25 de noviembre de 2008

Serio lo de las series online

Ya llegó la revolución televisiva, os prometo una entrada sobre las nuevas series de televisión en internet. Mientras tanto, os dejo con el piloto (estupendo) de Malviviendo Y es que la televisión patria ha decidido tomarse un respiro y traer aires nuevos para aquellos creadores que no quieren seguir dependiendo de la presión de cadenas que funcionan como lo que son, grandes empresas,y que tienen ideas nuevas y quieren introducirlas y difundirlas por internet, donde tal vez funcionen sin que nadie las coarte.
Tenemos, por ejemplo, Eva y kolegas, que se trata de un proyecto más que interesante (aunque, al parecer, fallido). Una historia dramática protagonizada por jóvenes veinteañeros en cuya trama prevalece, ante todo la desaparición de una chica llamada Cris. Digo que es interesante por cómo se ha planteado el programa, en tres formatos:
1. Un videoblog protagonizado por la propia Eva que, como si fuera una joven de verdad, graba su día a día, nos presenta a sus amigos y su entorno. Los primeros episodios son una mayoría; todos son muy breves de 5 minutos o menos. Al parecer les han cerrado el chiringuito y Eva se ha despedido hoy mismo, aunque queda el archivo de videos. Os recomiendo muchísimo que los veáis cuando y como sea, son muy entretenidos y están muy bien hechos, ante todo son muy naturales. Pinchad aquí, vamos, y empezad por el número 1.
2. Youtube: un tal 2020ojo sigue a Eva y conoce el paradero de Cris, y de vez en cuando cuelga algún video amenazante en su canal de Youtube.
3.Antena.Neox: para los que tienen TDT, cosa de la que yo no puedo presumir, pueden ver episodios diarios que serían las hsitorias que Eva cuelga en su videoblog+ los videos de 2020ojo, todo en formato episodio normal y más largos,claro. Asimismo, los fines de semana hay unos especiales más largos.
Espero que los disfrutéis y que os subáis al carro de la televisión interactiva. Eva tiene perfil en Twitter y en Facebook,podéis agregarla como amiga. Esperemos que no les hayan ni vayan a cerrar el chringuito, porque son más que entretenidos.

Malviviendo Capitulo Piloto from Javi Lería on Vimeo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Canc1ón d3 la s3mana



Parecería una obviedad poner este "Ojalá" de Silvio Rodríguez como una de las canciones obligadas, pero es tan sugerente, tan preciosa, tan única que se explica por sí misma... Además, seguro que a muchos de vosotros esta canción os trae recuerdos de alguien especial.

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

viernes, 21 de noviembre de 2008

Futuro escritor

Me consta que mi blog sirve de encuentro para escritores que, como yo, se abren camino poco a poco. Los hay de todos los tipos: los que escriben en su mayoría cuentos, los que hacen sus pinitos (y sus saltos mortales con doble tirabuzón) con la poesía e incluso novelas, hasta hay de los peores, críticos. Críticos que escriben sobre el trabajo de los demás, ya sea hablando de cine o televisión, pero críticos al fin y al cabo. Mientras, aquí sigo yo de ancla buscando mi sitio tal y como hacía Raquel, pero ante todo rodeado de estupendos escritores, que no bloggers, y es que, como me comentaba hace unos días un amigo y excelente escritor, qué más da el soporte; se trata de escribir. No, no soy un blogger, soy un proyecto de escritor. El problema se da cuando se acaban los temas sobre los que escribir o se acaba el tiempo. Hoy, por ejemplo, podría haber escrito sobre mi nuevo ordenador o sobre Franco, que se murió hace unos años en el día de ayer, o de lo que he hecho y por qué me he saltado un examen. Pero me compré una chapa hace un par de días con un gallifante y no puedo evitar enseñaros mi primer soneto, que algunos ya habréis leído:

Amor de gallifante

Cuando busco por el mar gallifantes
y al calor de los rayos me retiro
pienso en todo lo que soy, lo que he sido
y naufrago sin querer, como antes.

Elefante y gallina, dos amantes
en el Mundo del Horror sin sentido.
Yo de lado, tú detrás justo al filo
observamos el amor expectantes.

Si me dejo engullir por el mar
desquiciándote los goznes sensibles
no me culpes por nadar con reparo:

manda mis viejos cuadernos quemar
en volutas negras e imperceptibles.
Que me pierda en la luz de tu faro...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Una generación perdida

Hoy ha caído Antes del atardecer: recordad que todos somos polvo de estrella y la suma de los momentos de nuestra vida. Hoy me hago más preguntas: me pregunto si la vida así vale la pena, si no debería dejar todo lo que hago ahora mismo e irme de aquí a un lugar donde poder viajar en paz. Porque no quiero acabar la carrera y mirar de frente al lobo y encontrarme con un vacío existencial a falta de un trabajo y un futuro guiado. Por eso me pregunto si vale la pena hacer lo que hago, encerrarme un fin de semana a traducir cuando hay personas y lugares en el mundo que he de conocer. Escribir mi historia sin dejar que se transforme en histeria. Nada, parece fácil pero ya estoy atrapado, no hay escapatoria a este sistema en el que yo no he escogido nada. Viva el libre albedrío, la libertad y la gente capaz de cortar por lo sano con lo que los ata y vivir por una vez la vida. Porque ¿quién sabe? Quizás nuestra alma gemela esté a kilómetros de distancia y lleva años esperando nuestra llegada para regalarnos momentos inolvidables. Y eso que yo del amor, como de la vida, ando bastante desengañado. Si al final tenía que haberle hecho caso a mi madre y echarme un año sabático. Estúpida conciencia...

sábado, 15 de noviembre de 2008

La generación perdida

Acabo de ver una película a la que le tenía muchas ganas, Antes del amanecer, que me ha encantado y me ha hecho replantearme muchas cosas. Sin embargo, el tema de este post ronda mi cabeza desde hace más tiempo, desde que me siento una parte inútil de este engranaje llamado vida. Supongo que se trata de una crisis existencial, pero no soy el único afectado. Tengo más amigos que no saben qué hacer con sus vidas, que están anclados en un punto en el que nadie les da soluciones. Supongo que es el problema de los veinteañeros de este nuevo siglo, criaturas débiles entrenadas para tener una misión dentro del sistema hasta que llega un punto en el que el sistema no los necesita anymore… ¿Cuál es la solución? Prostituirse con un empleo precario, sin un piso que nunca podremos pagar, sin esperanzas en un futuro que cada vez pinta más negro… no creo que sea la solución. ¿Tal vez viajar? Puede ser un gran comienzo. Recorrer Europa en plan mochilero, vivir la vida por primera vez sin paracaídas. Tampoco es factible para todos esos veinteañeros desprovistos de un futuro. Pertenecemos a una generación que ya podemos dar por perdida, por mucho que nos empeñemos en abrir nuevos frentes recitando poesías o rodando cortos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

lunes, 10 de noviembre de 2008

El personaje se hace a sí mismo


Ayer pegué en mi pared la portada del Público con Obama, aquí lo tengo junto a mi cama. Hoy me han regalado una nariz de payaso, una nariz verde de plástico. He hecho el trayecto facultad-piso con ella puesta, sonriendo a la gente que me miraba. Las chicas son más cortadas con las sonrisas, los tíos se ríen sin tapujos (no, no se ríen: sonríen). Será que Granada es la ciudad de España con mayor buenrrollismo. Resulta que ahora duermo con unos patucos de lana hechos por mi madre, azules y amarillos, para mí. Es que cuando llegaba a casa, antes de parar a comprar guarradas en los chinos, pensaba en los patucos y en su calor. Yo, por la calle con una nariz verde de payaso, mi Moleskine bajo el brazo y pensando en los patucos. Qué tierno. Ya tenéis protagonista para un cuento, os cedo los derechos. Así construyo personajes, así acabo siempre escribiendo sobre mí en esa fiesta onanística llamada escritura. Es ficción, me digo; es ficción. Mientras los personajes transpiren humanidad no me importa. Algunos escritores y escritoras no pasan del mismo tópico-boceto-personaje plano

domingo, 9 de noviembre de 2008

nos vemos donde los sueños



REGLAS Y CONDICIONES DEL PREMIO:


· Hacer constar las reglas.

· Enumerar seis cosas sin importancia que nos hagan felices.

· Elegir seis personas que continúen con el desafío.

· Avisarles con un comentario en su blog.



Son pocas, son 6, pero me hacen tremendamente feliz:
1. El olor de la lluvia, que llueva constantemente...
2. El té rojo Hornimans en mi taza amarilla
3. Recibir cartas en el buzón
4. Descubrir canciones y cantantes nuevos (para mí)
5. Ir al cine
6. Las calles oscuras y poco transitadas

Nomino a Scry, Mj, Silvia, ALX, Jara, David

viernes, 7 de noviembre de 2008

La ética del escritor


Es bastante hipócrita estar en contra de la pena de muerte y acabar matando a todos los protagonistas de mis relatos. Por otra parte, es ficción y el drama siempre es un plus. Esto viene a cuento de mi manera de llevar las cosas e intentar convertirme en alguno de mis personajes, adoptar sus tics (como es el caso de Violeta y David): me hago camisetas con mensajes aparentemente absurdos, bebo té rojo en una taza amarilla, ahora me da por la fotografía... En otras ocasiones extrapolamos actitudes nuestras a los protagonistas, como se puede comprobar con la cinefilia de Damián, el niño-héroe de El Desencantador. Lo que más fatiga da al leer es no creerse a los personajes, toparse con artificios a cada frase. Luego está eso, que para que los personajes sean atractivos deben ser originales, y original la mayoría de los casos quiere decir artificiales, poco realistas. ¿Hasta qué punto es lícito tomar a los personajes y hacerles pasar putadas, decidir macabros destinos para ellos? Al final, ¿a quién pertenece el personaje, al escritor o al lector? ¿Acaso tiene voto el lector? Y otra duda que dejo ahí: ¿no son acaso los personajes trocitos de nosotros mismos? ¿No es cada personaje un poco de nosotros y nosotros, por lo tanto, la suma de nuestros personajes? ¿Inconscientemente matamos partes de nosotros por algún subterfugio de nuestra mente? En ese caso, yo debería estar muerto, aunque a veces tengo la sensación de que escribo una y otra vez sobre el mismo personaje en distintos cuerpos. Vamos, que todavía no he aprendido a ser un escritor, pese a que algunos de los grandes les funcione...
Por cierto, escribo esto mientras me tomo mi té rojo en una taza amarilla, la cámara de fotos a mi derecha. Call me David, then...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Malas temporadas

Está tan triste últimamente… Tantas ganas de llorar.
Y no se lo explica; y Vetusta Morla no ayuda.
Sólo quiere volar, subir a un avión.
La última vez que lo hizo iba en una camilla.
Podría ser un buen personaje para un relato.
Soy yo.
Una amiga escritora me dijo algo así como que el mejor personaje
literario que había era yo.
Reconozco que antes tenía mi aquel.
Pero ahora… sin desmerecer, oye,
Uun nudo en la garganta que no se va con nada
Y siempre una eterna sensación de melancolía.
No me llenan las clases, nada nuevo. Nunca lo hicieron.
Pero ahora estar parado más de diez minutos en un sitio
me parece malgastar el tiempo. Ahora todas las películas se hacen
largas en el cine.
Ya no creo que sea el síndrome posterasmus,
Es algo más grande.
No hay tiempo para nada. Para traducir, para leer, para ver series
o películas, para ser feliz. Ni para patearse Granada cámara en
mano y buscar rincones perdidos.
Qué asco de trauma.
Me gustaría ser más simple. Tal vez un cani más.
No se perdería gran cosa.
Y hoy tengo examen...

viernes, 31 de octubre de 2008

Los años desnudos (calificada S)


Dunia Ayaso y Félix Sabroso tocaron el cielo con un producto para televisión. Se trata de Mujeres, serie producida por El Deseo, la productora de Almodóvar, que sólo constó de una temporada gracias a la “estupenda” gestión del ente público, RTVE. Ahora vuelven con otro producto personal cuenta la historia de todas esas mujeres víctimas de la industria cinematográfica que se desarrolló durante la Transición, donde se tiraba de la carne para llevarse al público de calle. Hay que señalar que el porno aún no estaba permitido en España, y de gran fuerza femenina. Los años desnudosde modo que se inventó la clasificación S, que era como porno light, en el que se encuadra un gran número de películas con argumentos absurdos con el único fin de mostrar los cuerpos desnudos de las actrices que se atrevieron a ello.
Las tres protagonistas del film deben lidiar con una sociedad represora, con el rechazo de sus familias, la propia competividad entre ellas y un puñado de desechos humanos llamados hombres que se aprovechaban de ellas jugando con sus sentimientos. Hay tres actrices que se reparten el pastel de forma desigual. Candela Peña, la más actriz de las tres, brilla con luz propia y construye un personaje lleno de matices. Goya Toledo y Mar Flores salvan la situación sin una interpretación digna de mención, pero suficiente para hacer que la cosa funcione. Además, los cuerpos son un plus.

Y es que en Los años desnudos hay desnudos, y hay una dura crítica, drama y comedia. Cada situación funciona bien en su tono, aunque yo no calificaría la película como una comedia. Hay que reír, sobre todo, ante la naturalidad de Candela Peña. Con un marco histórico bien construido se tocan de manera tangencial otros problemas que se desarrollaron a la par que el destape en una época en la que el país trataba de acercarse al ritmo del resto de Europa: droga, música disco, sida… Lina, Sandra y Eva acaban por confluir en una amistad a pesar de las rencillas sentimentales que las hayan enfrentado, y olvidan sus distintos orígenes para hacer comprender al espectador que, si estas mujeres sobrevivieron, fue gracias a su entereza, valentía y amistad. Importante destacar también el reparto masculino, cuyos personajes sirven como nexo entre las tres actrices, a la vez que como límite en su sueño de ser actrices de verdad, más allá de cuerpos bonitos que se contonean ante la pantalla.

Los años desnudos es, por tanto, un ejercicio bien llevado, acertado en su equilibrio tragicómico, con interpretaciones solventes y el retrato de una España que no se ha reflejado muy a menudo en el cine. Una película digna de ver.

Calificación: 7-8

Il y a longtemps, 1 year ago, ayer

Yo era un erasmusito más que vivía su primer Halloween...






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jueves, 30 de octubre de 2008

Blossom



¿Os acordáis de Blossom? Unas de las intros más molonas de la historia de las intros. y no te cortes, sonríe ya (es una fieshtaaaaaaaa)... Sí, esa adolescente rarita que protagonizó una de las mejores sitcoms de su época. No vamos a andarnos con chiquitas (a partir de ahora, Almudenas): Blossom era díficil de mirar fea al "estilo Sarah Jessica Parker"*, más aún cuando se ponía al lado de su mejor amiga Six. Son mujeres feas que con el paso del tiempo, campañas de márketing y la costumbre empezamos a mirar con buenos ojos, porque a mí, Blossom, lo que es Blossom, me gustaba. Me gustaba el personaje por todo, por su vitalismo y sus incoherencias, porque creció delante de nuestras narices y sufrió lo indecible hasta hacerse una mujercita emocionalmente estable. Lo que más le pesa, además de ser judía, es su nariz. Pero hablemos de los secundarios. Six era la caña: estaba relativamente buena para su edad y para la mía por entonces, tenía una verborrea que ríete tú del Wyoming y una madre tan o más loca que ella. Blossom, sin saber cómo, acababa con el malote del instituto Blossom tenía un padre guay, un hermano buenorro y oto con cara de judío que además era drogadicto. La gente, a pesar de todo, le tenía envidia. Si no, no me explico cosas como ésta. Blossom es el primer personaje neurótico que recuerdo, con sus crisis existenciales (el hecho de que su madre los hubiera abandona y viviera en Francia no ayudaba), visiones de gente famosa y del extraterrestre Alf... Luego tenía un abuelo marchoso que de vez en cuando venía con algún amigo o novieta; y lo del padre, también ligón y que de vez en cuando se ponía a tocar el piano para recrearse en los capítulos con happy ending en los que la familia acababa junta cantando villancicos o canciones de estas moralizantes. Es importante decir que el hermano mayor tenía la misma nariz grande, aunque como ya tenía novias y trabajo, que era conductor de ambulancias, no le afectaba tanto. El hermano buenorro y tonto se llamaba Joey, así que si eres actor y ves una audición para un personaje llamado Joey, corre: tienes que estar cuadraete, ser un guaperas y vas a ser el tonto de la serie. La madre de Blossom, personaje ausente pero d vital importancia en todas las crisis de la muchacha, dio lugar a momentos cursis, lloreras, conversaciones antológicas por teléfono (yo aún guardo la imagen de Blossom hablando con su madre por teléfono, el único consuelo que le quedaba) y también originó un viaje a París, la crème de la crème del buen gusto para los american friends. Total, varios capítulos ambientados en la capital del viejo continente. Atentos al segundo video con Six y su madre hablando terroríficamente rápido.

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*estilo Sarah Jessica Parker: SJP es fea, muy fea de hecho. No hay más que ver su cara de caballo, esa nariz interminable y las orejas de soplillo; aunque la refinaran mucho para Sexo en NY está tía es antimorbo, y es que aunque a la mona la vistas de seda... ¿Por qué, pues nadie se atreve a decirlo claramente? Porque es el paradigma del glamour y HBO le regaló una serie, pero no es suficiente. Mirad atrás y juzgad vosotros mismos...

miércoles, 29 de octubre de 2008

Días de cine

Llevaba más de una semana con curiosidad por una película de la que no sabía apenas nada porque apenas hay información en la red, RH+:El vampiro de Sevilla. Película de animación y española, cosas ambas que sólo ha sabido resolver con cierto garbo Filmax con Nocturno o los pasajes animaados que aparecían en Frágiles. Bueno, mala mala mala, pero mala con ganas. El primer gag, completamente visual, ya deja entrever cómo transcurrirá todo el metraje: un murciélago que se estrella contra la cámara. A partir de ahí, nombres absurdos (Manuel Malasangre, los Condes Von Salchichen de Franfurt...) que sólo harán reír, y si lo hacen, a los más pequeños. Por lo demás, una trama absurda y humor muy tosco (como muy andaluz en el sentido malo del término). Y vale que el director es cordobés, pero hijo, te has lucío... El humor tiene que ser más sutil que todo eso. Dibujos horrorosos llenos de aristas, nada que ver con la animación que se hace hoy en día (incluso la que se hace en 2D). Y el intento de dirigir la película a todos los públicos la hace naufragar en cualquier franja de edad. Además, para tratar la ciencia ficción ya tenemos Futurama, no necesitamos historias estúpidas con extraterrestres venidos de Saturno a New York.
Era tan mala, tan mala que me salí a la mitad (creo que es la primera vez que lo hago) y me colé en la sala de al lado, donde ponían Los años desnudos, que está bien aunque no sé por qué la clasifican como una comedia, la verdad. Además, Félix Sabroso y Dunia Ayaso ya tocaron la cima con su serie para TVE, Mujeres, de la que desafortunadamente sólo se rodó una temporada. Y esta noche me voy otra vez al cine a ver otra española, creo que Sexykiller por las buenas críticas que está teniendo (y no es ironía); además, Macarena Gómez me cae bien y gossip gratuito es la novia de Jaume Balagueró. ¿Sabéis lo peor de todo? Que El vampiro de Sevilla tiene un Goya y fue seleccionada en el festival de Seúl y se llevó algo más en el de Toronto (será que el humor es universal, porque a los personajes sólo les faltaba cecear para acabar de ser vomitivos).

lunes, 27 de octubre de 2008

Canción de la semana


Para la última semana de octubre, ¿qué mejor que "October song"? La descubrí el otro día en el primer disco de Amy Winedrunk Amanda Bodega Amy Winehouse, Frank.Pues nada, espero que se escuche ya que en mi casa no se oye y no sé si es por la conexión...

Today my bird flew away
gone to find her big blue jay
Starlight before she took flight
I sung a lullaby of bird land everynight
sung for my Ava everynight

Ava was the morning, now she's gone
she's reborn like Sarah Vaughan
In the sanctuary she has found
birds surround her sweet soun
and Ava flies in paradise

With dread I woke in my bed
to shooting pains up in my head
Lovebird, my beautiful bird
Spoken 'til one day she couldn't be heard
she just stopped singing

Ava was the morning, now she's gone
she's reborn like Sarah Vaughan
In the sanctuary she has found
birds surround her sweet soun
and Ava flies in paradise

domingo, 26 de octubre de 2008

Poesía de Roberto Bolaño

QUEDESHÍM QUEDESHÓTH

Mala suerte acostarse con fenicias, yo me acosté
con una en Cádiz bellísima
y no supe de mi horóscopo hasta
mucho después cuando el Mediterráneo me empezó a exigir
más y más oleaje; remando
hacia atrás llegué casi exhausto a la
duodécima centuria: todo era blanco, las aves,
el océano, el amanecer era blanco.

Pertenezco al Templo, me dijo: soy Templo. No hay
pura, pensé, que no diga palabras
del tamaño de esa complacencia. 50 dólares
por ir al otro Mundo, le contesté riendo; o nada. 50, o nada. Lloró
convulsa contra el espejo, pintó
encima con rouge y lágrimas un pez: —Pez,
acuérdate del pez.

Dijo alumbrándome con sus grandes ojos líquidos de
turquesa, y ahí mismo empezó a bailar en la alfombra el
rito completo: primero puso en el aire un disco de Babilonia y
le dio cuerda al catre, apagó las velas: el catre
sin duda era un gramófono milenario
por el esplendor de la música; palomas, de
repente aparecieron palomas.

Todo eso por cierto en la desnudez más desnuda con
su pelo rojizo y esos zapatos verdes, altos, que la
esculpían marmórea y sacra como
cuando la rifaron en Tiro entre las otras lobas
del puerto, o en Cartago
donde fue bailarina con derecho a sábana a los
quince; todo eso.

Pero ahora, ay, hablando en prosa se
entenderá que tanto
espectáculo angélico hizo de golpe crisis en mi
espinazo, y lascivo y
seminal la violé en su éxtasis como
si eso no fuera un templo sino un prostíbulo, la
besé áspero, la
lastimé y ella igual me
besó en un exceso de pétalos, nos
manchamos gozosos, ardimos a grandes llamaradas
Cádiz adentro en la noche ronca en un
aceite de hombre y mujer que no está escrito
en alfabeto púnico alguno, si la imaginación de la
imaginación me alcanza.

Quedeshím qudeshóth*, personaja, teóloga
loca, bronce, aullido
de bronce, ni Agustín
de Hipona que también fue liviano y
pecador en África hubiera
hurtado por una noche el cuerpo a la
diáfana fenicia. —Yo
pecador me confieso a Dios.

* (en fenicio: cortesana del templo)

viernes, 24 de octubre de 2008

Así son las cosas...


Ya estoy harto de avergonzarme y harto de preguntas indiscretas, y harto de tener que pedir perdón por actuar como lo hago. Y cansado de que hasta a mis hermanos les de palo hablar de lo que me pasó este verano. Esto es todo lo que me pasó -y lo que me pasó por la cabeza en el momento-. Aseguro que no es ficción aunque esté narrado como tal, defectos de la profesión.Estoy bien, gracias, todo pasó hace más de 3 meses y he recuperado casi todo lo que tenía que recuperar... o casi todo.
10 de julio: me despierto con una sensación extraña, como de mareo, solo que yo mientras estoy tumbado nunca me mareo. Siento un brazo bajo la espalda. ¿Tengo tres brazos?, es lo primero que pienso, pero lo que se dice sentir, sólo siento el derecho y con éste me palpo lo que tengo bajo la espalda: reconozco dedos, dedos humanos y una mano y un brazo que han de ser míos aunque no los siento. Todo sigue a oscuras. Debido al mareo no llego a abrir la persiana, difícilmente a abrir la puerta justo a mi izquierda o encender la luz. La enciendo: hay dos brazos, aunque uno está dormido pero debe ser el mío. Me pongo en pie más tranquilo, abro la puerta, quiero ir al servicio que tengo justo delante, pero las piernas se cruzan torpemente y el cuerpo se deja caer de lado como ayudado por un peso adicional (quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?). BADABÚM. La caída es antológica, tiembla toda la planta. Yo también tiemblo desde el suelo y me asusto. Que venga alguien, que se despierte la familia. Intento incorporarme sobre los codos, pero el izquierdo no coopera. Me golpeo la cabeza con la puerta, que a su vez golpea la pared. Ruido escandaloso, ruido entrometido… y again: PLOF= cabeza-puerta-pared.
Llega la madre y le siguen los hermanos (a coro): qu’est-ce qui se passe? Intento hacerme entender, pero me cuesta hablar. No es por el idioma, es la lengua, la boca no me responde bien. Me duele la cabeza. No entiendo nada. Me llevan en brazos y en pijama al coche, de ahí al médico. Comienza la traca de reconocimientos, hacer muecas, responder preguntas y apretar manos, levantar y bajar piernas y brazos, etcétera. No diagnostican nada grave, tal vez migraña, de modo que me mandan de vuelta a casa, donde me acuesto hasta que llega mi madre francesa con galletas y cerezas para que coma algo, y es entonces cuando me doy cuenta por primera vez de lo que me pasa: no puedo masticar si no me ayudo empujando la mandíbula con la mano, y la comida se me cae por la comisura izquierda de la boca; me cuesta trabajo tragar, y el maldito dolor de cabeza… entonces me percato de que puedo estar sufriendo una hemiplejia izquierda. Los síntomas cuadran, segundo momento de miedo. Al rato llega uno de los hijos y veo que estoy peor, él también lo ve y propone llamar al médico. Intento contactar por Messenger con MJ, mi amiga-doctora-cuentacuentos (¡esta chica lo tiene todo!) y le digo, con gran esfuerzo y dedos torpes como morcillas: creo que me ha dado un infarto cerebral. Me pide que le ponga la cam para hacer reconocimiento visual, pero Internet no funciona muy allá…. No sé si al final consigue ver algo o no, porque todo se vuelve confuso. Llegan los paramédicos con una silla de ruedas, me echo un albornoz sobre el pijama —hace frío, es el norte de Francia— y empieza a sonar el teléfono: mi madre. Lo cojo y estoy convencido de que le dije: Mamá, estoy malo. Creo que me ha dado lo mismo que les daba a los abuelos, porque me duele la cabeza y tengo una pierna un brazo dormidos. Ella entendió: Blblblbllllnjkbjhghcvgj… enfermedad de los abuelos ….brbrbbrbbrbr…..ñas. Le paso con la madre, que le dije: Jose… malo… médico… ambulancia…. Hospital. A mi madre le dan los mil ataques, haceos una idea…. A mí no se me ocurre qué más puedo hacer, quiero pensar en alguien con quien contactar, pero no pensaba nada con claridad. Más tarde me he enterado de que también hablé con mi hermano, hecho que tenía completamente olvidado… y juro que intenté pedir auxilio de algún modo, pero en esa situación me era imposible.
Mejor sigo otro día, que escribir me agota…
En el hospital, tras media hora de ambulancia y una ciudad de por medio, me hicieron pruebas y nuevos reconocimientos: que no fumo, no bebo, no consumo droga, no, tampoco cocaína!!! (manda huevos). Mi familia francesa me había seguido en coche hasta el hospital de Rennes, y yo entonces no era consciente de que ya no volvería a la casa donde había vivido tan bien durante una semana. TAC, resonancia, ecocardiograma intraesofágico (sí, tan malo como suena). Me ingresan y me explican, todo en francés —cómo si no— que un coágulo en la sangre me ha llegado a la derecha del cerebro provocándome lo que comúnmente conocemos como infarto cerebral con la subsecuente hemiplejia izquierda. Me despierto al día siguiente totalmente desorientado, con oxígeno y suero enganchados a mí y veo a mis padres llegar por la puerta: su odisea bien merecería 3 emails más, aunque por lo pronto nos centramos de nuevo en mí, perdido del todo con un único pensamiento en la cabeza: ¿y mi teléfono móvil? ¿y mis cosas? ¿y todo lo que dejé en el dormitorio, todo lo que no llegué a recoger? ¿qué pasará con los niños si yo era el monitor? Poco a poco conseguí centrarme un poco, saber el día en que vivía y lo que sucedía. 24 horas habían pasado desde que me ingresaron, y el dolor de cabeza persistía con la misma intensidad. No he soportado más dolor en mi vida, y además durante varios días seguidos. Las cosas se calman paulatinamente, mis padres se van a descansar a casa de mi familia de acogida. Por cierto, ¿sabéis lo primero que les dije a los médicos en cuanto llegué al hospital? S’il vous plaît, vous pouvez me couper me la tête? Por favor, ¿me pueden cortar la cabeza? Se trata de una de mis temidas respuestas, no perder el sentido el humor por nada en el mundo.
Bueno, por casi nada. Estuve en el hospital de Rennes del 10 al 23 de julio con mi madre en el sillón de al lado, ya que mi padre tuvo que volver antes por problemas con el seguro y tal… y la peor pesadilla de cualquier joven es pasar mucho tiempo a solas con su madre, más aún cuando no hay escapatoria posible. Mi madre ha desarrollado una dependencia de su hijo que lo flipas, es algo sobrenatural. Si pudiera, se encadenaría a mí. Nunca había percibido con tanta claridad el salto generacional; gracias a dios, los primeros días el dolor de cabeza me ayudaba a abstraerme, jajajaja. Pues nada, casi dos semanas en una cama de hospital comiendo comida de hospital y teniendo por compañeros de habitación a mi madre o enfermos franceses —creo que uno de ellos murió… DEP—. Una fiesta, vamos. Por si fuera poco, mis mejores amigos estaban dispersos por medio mundo (y esto no es exageración: Norteamérica y Europa son medio mundo ¬¬)y no había manera de contactar con ellos directamente. Ahora que caigo, tenía más cosas en mente. Ante todo, he de decir que hay circunstancias en las que los pensamientos se convierten en obsesiones, como era el caso. Hice que un día mi madre me llevara el ordenador por si podía pillar Internet, y ya intenté comenzar esta carta, pero por entonces se me hacía imposible escribir y estaba sin Internet…
Otra obsesión de la que me siento especialmente contento y orgulloso es la de: el cumpleaños de María fue el domingo y no la he felicitado. Más o menos todos habréis oído de la escuela de verano para escritores noveles que organiza el Pacto (PAPEL), a cuyas dos primeras ediciones asistí, y da la casualidad de que este año coincidió con mi estancia en Francia y que María, la del cumpleaños, estaba allí como alumna. La llamó mi madre a petición mía y le contó lo que había pasado. Naturalmente, todos los demás también se enteraron, entre ellos la directora de PAPEL y Lorenzo Silva, yeah! Pude hablar con la mayoría una noche, cuando mi madre ya se había ido y nos habían apagado la luz de la habitación. No me he sentido tan querido nunca, aun a sabiendas de que estábamos a miles de kilómetros y quién sabe cuántos días. Creo que ése fue el mayor contraste de sentirme tan solo en muchas ocasiones, sobre todo de noche, noches de nervios e insomnio, a ese momento en que intenté hacer un hueco en la mente de la escuela, un hueco que se prolonga hasta ahora. Menudo susto y menuda putada, soy un cortarrollos, pero gracias mil veces más, escritores, Mollina y todo lo que os rodea.
Otra obsesión, los niños que estaban a “mi cargo” en Francia, porque no podía ni avisar a uno para contarles la situación.
Casi enfermizo lo de pensar en cuánto necesitaba contar lo que me pasaba a todos los que ahora leéis este correo. Ha tenido que pasar un mes, dos meses, casi nada… es asqueroso hasta qué punto necesitamos Internet cuando nos tienen cinco días desconectados. En cierto modo es como si dejáramos de existir.
Pensaba a diario que había que llamar a MJ, que la pobre las últimas noticias que tuvo sobre mí habían sido por Messenger, aunque no demasiado alentadoras. Y en el cine, en los estrenos que me estaría perdiendo, en todo lo que no estaba haciendo y tenía que hacer.
No tienen desperdicio todas mis caídas en los primeros días, para ponerles música de Benny Hill y enviarlo a un Videos, videos. Me levanto en mitad de la noche, se me cruzan las piernas, me falla la izquierda y… ¡segunda hostia! Ni alertar a los enfermeros nos hizo falta con la fuerza del golpe. Me dejan unos minutos en el servicio para peinarme, me levanto y ZAS, no en toda la boca pero sí contra toda la puerta corredera.
Volvamos a lo serio. Comencé con la fisioterapia o réeducation a los dos días del infarto. Era tan difícil y la fisio ponía tanta cara de alegría que me daban ganas de llorar. Es frustrante ordenar al cerebro algo y no poder ni coger un botón entre los dedos. Así se sucedieron dos interminables semanas en un hospital francés del que aún recuerdo el cartel de la ventana: ne rien jeter par la fenêtre, danger pour les personnes passant à proximité du batîment. Mi madre que venía todos los días; mi padre también hasta que volvió a España por problemas con la aseguradora, porque ésa es otra. Es imposible poner de acuerdo a dos hospitales y una aseguradora que no se entienden, y nosotros como elemento de unión. Porque, por si fuera poco, en el hospital personne ne hablaba español, es decir, durante las dos semanas ingresado en Rennes, yo tuve que hacer de intérprete para mí, para los médicos-enfermeras, mi familia y mi familia de acogida, y a veces con la aseguradora por teléfono…. Con la continua jaqueca y todo. EL día antes de volver a España subí y bajé escaleras por primera vez, y el 23 me llevaron en ambulancia al aeropuerto de Rennes, donde esperaba un avión clínico, pequeño, para mi madre y yo, un equipo médico y los pilotos. Me llevaron a Granada, del aeropuerto al hospital, y yo aún pensando en francés. Mi familia estaba allí a la espera de ver al enfermo y su evolución. Nada más llegar me ponen en observación, donde doy fe del sentido del humor de las enfermeras granadinas (y no es irónico) así como de comida de verdad. Luego me subieron a planta a una habitación sin aire acondicionado, entre dos octogenarios más pal otro barrio que pa éste, glups. Tras una semana me dan permiso de fin de semana, cuando fui a casa de mis tíos a las afueras de Granada y recibí la visita de varios amigos. El lunes volví, ya a otra planta junto a un hombre de treinta y tantos, y allí pasé dos semanas más de intensa rehabilitación y decenas de visitas, la mayoría de familiares y vecinos de Bélmez a los que ni siquiera conozco.Mi madre se ocupó de la centralita mientras tanto, y yo recuperé mi olvidado dolor de cabeza, que regresó hasta este momento. No se me ha ido la jaqueca aún, va y viene como una mala marea. Total, que con muchas ganas y medicamentos me dieron de alta el 7 de agosto, dos días antes de mi cumpleaños, aunque el 8 me dio un bajón de tensión por la medicación y tuve un divertido episodio de visión doble e ingreso en urgencias hasta que logré irme a casa. Se puede decir que llegué a casa y a mi pueblo extrañado, porque la última vez que los dejé lo hacía con la ilusión y nervios de una posible aventura en Francia, y ahora todo cobraba otro cariz. La esperanza de hacer una fiesta de cumpleaños se vio frustrada como el resto del día hasta convertirse en el cumpleaños más deprimente de la historia. No es quejarme por quejarme, pero se supone que una vez al año tengo algo que celebrar y esa mierda de coágulo lo habían revuelto todo, por mucho que me dijeran en el pueblo a poquito a poco (sic), si tú eres joven y eso no ha sido na, etc. Porque eso de que no ha sido na no se lo cree ni el Tato, y paciencia, pues estoy hecho un santo. Pero de ahí a que mi madre crea que me voy a romper al menor descuido, hay un trecho. Yo lo que ahora quiero, tras un verano aburrido y deprimente, extraño como ninguno, es volver a Granada y allí rehacer mi vida sin complicaciones de ningún tipo, sin presión salvo la que yo me quiera poner, pero ante todo con tranquilidad. Sólo me queda desde aquí agradecer las llamadas, mensajes, visitas (sorpresa o no) o cualquier muestra de preocupación y mi deseo de que nunca tengáis que vivir una experiencia como ésta que, inevitablemente, cambiará vuestra forma de ser y de plantearos la vida.
En definitiva, una mala experiencia, 5 semanas hospitalizado, tratamiento y seguimiento en estos meses, jaqueca irreversible, aún no saben qué tengo, sólo hay hipótesis, ya estoy mejor, la vida sigue y yo ya la hago medianamente con normalidad, ya he vuelto a leer y a escribir. Tres meses después, aún sigo con el dolor de cabeza. Wish me good luck.

jueves, 23 de octubre de 2008

De ranas y estanques

Resucito un cuento que se perdió cuando MSN tuvo la genial idea de borrar mi antiguo blog; se trata de mi primera colaboración en www.elcuentacuentos.com



La noche se nos hacía más y más lúcida, pero era una lucidez enfermiza, como podrida. Miré a la luna y la vi roja.
________-¡Vamos, corred, por el amor de dios! –apremié.
________Los niños apretaron el paso. Hacía tiempo que no oía sollozos, claro que el cansancio había hecho mengua en sus cuerpos diminutos. Una de las niñas había gritado cuando fuimos a por ella, pero los demás niños la alertaron de que nada podía hacer, de que estaría más segura con nosotros.
________Yo era el único adulto, y se notaba. Me miré en el reflejo del río mientras ellos cruzaban el puente. Pude ver a un hombre cansado, mayor… ¿senil? de cejas pobladas y un hoyuelo profundo en el centro de la barbilla.
________-Tengo frío –protestó un chaval rubio y escuálido. Las quejas de los demás no tardaron en llegar.
________-¿Quién es el mayor aquí? –pregunté.
________Todos señalaron al niño que había hablado.
________-¿Cuántos años tienes? –pregunté.
________-Nueve.
________-Pues yo tengo seis veces nueve, así que aquí el mayor soy yo. ¡Y no se aceptan más quejas! Todos lo habéis oído en vuestros armarios y bajo las camas.
________-Nos está asustando…
________-¡Eso es lo que pretendo! –exclamé. –Si no, no os moveréis de aquí. Todos nos ignoran, como si nadie pudiera verlo. Esa criatura… no olvidaré su voz helada: “Veeeeeeeeeen… veeeeeeeeen… las ranas mueren en el estanque, veeeeeeen”, decía. Yo la vi cuando tenía ocho años.
________-¿Cómo era? –articuló una niña con coletas.
________No, por supuesto que no sabían de lo que estaba hablando. Oh, no… si lo hubieran visto alguna vez, si lo hubieran sentido a un palmo de sus caritas inocentes… Ese espectro hizo de mí lo que ahora soy.
________-Tenía la cara aplastada como una baldosa arrugada, de color verde como las aceitunas. Sus ojos estaban en blanco, lechosos, y de ellos caía una sustancia amarilla como el azufre. Sí, azufre, olía a azufre. ¿Sabéis cómo huele el azufre?
________Todos negaron con la cabeza.
________-Eso está bien… Sí, es lo mejor. Si lo supierais jamás lo olvidaríais. Y no tenía manos, sino garras como las patas de un águila, negras y retorcidas. Pero eso no es lo que me dio miedo, ni su cuerpo cubierto de pelo, ni la sangre que fluía con el batir de sus alas. Lo que me aterró fue su boca. Yo estaba paralizado en un rincón del dormitorio y eso se acercó jadeando, respirando en voz alta. –Todos los niños estaban atentos con una mirada de pánico puesta en mí. Así debió de ser mi cara en ese momento. –Y abrió la boca y enseñó sus encías cubiertas de babas y sangre, me apresó con sus garras y cientos de diminutos y afilados colmillos amarillos rajaron las encías y nacieron de la nada. Todo eso fue muy lento. Balbució de nuevo: “Veeeeeeeeeen… veeeeeeeeen… las ranas mueren en el estanque, veeeeeeen”. Y cuando la nube de azufre surgió de su boca yo sólo pude gritar. Recordad una cosa, niños. Si se acerca, gritad con todos vuestros pulmones, no permitáis que os destruya.
________-¿Como a los otros niños?
________-Exacto. Y ahora ¡corred, vamos!
________-¡No podemos con estas cuerdas! ¡Vamos atados y tropezamos entre nosotros!
________Efectivamente, todos los niños formaban una cadena y estaban atados por los tobillos los unos a los otros.
________-¿Quién… os ha atado? –me atreví a preguntar.
________Varios de ellos me miraron con miedo y se apartaron. El mayor volvió a hablar pronunciando una sola palabra como si fuera una sentencia:
________-Usted.
________Me dejaron algo confundido por unos segundos, pero todo volvió a cobrar sentido.
________-No os podéis separar, porque si uno de vosotros desaparece lo tendremos que dar por perdido. Los niños muertos estaban solos en sus dormitorios o en la calle, pero nosotros estamos unidos.
________Un sonido interrumpió mis palabras. Una sirena a lo lejos, pero cada vez se oía mejor.
________-¡Vamos, vamos!
________Los niños reanudaron su trote hasta que llegaron al otro lado del puente. Entonces lo oí, juro que lo oí: “Veeeeeeeeeen… veeeeeeeeen… las ranas mueren en el estanque, veeeeeeen”. Una sombra se movió entre los arbustos y tuve que actuar.
________-¡Saltad al río! ¡Viene, está ahí! ¡Saltad, maldita sea!
________Los niños comenzaron a gritar y a llorar, cada uno intentando correr hacia un lado opuesto, pero las cuerdas lo impedían. Cogí al primer niño de la fila en brazos y empujé. Cayó por la tierra embarrada arrastrando consigo al resto de la hilera. Más sombras surgieron de la vegetación, pero los niños ya estaban a salvo. Estaban en el agua. Corrí al centro del puente y vi las cabezas hundiéndose en el lodo, moviendo las manos para intentar flotar, pero las piernas estaban presas. Eso no los podría coger. Me volví y encontré un arco de hombres armados apuntándome al pecho y gritando órdenes que ya no recuerdo. Volví a girarme para comprobar cómo las burbujas desaparecían; todo estaba acabado.

……………………………………….

El psiquiátrico es un lugar frío y desierto reservado a unos pocos. Dicen que yo maté a los niños, tanto a los primeros como a los que se ahogaron en el río. No saben de lo que están hablando. Ellos no lo oyen, no lo han visto. Aquí, mientras tanto, vuelve a oler a azufre.

martes, 21 de octubre de 2008

Km. 5


Hace un año nació Km. 0, probablemente el cuento más redondo que he escrito en más de un año. Violeta y Alberto/David os sonarán a muchos de vosotros. Pero ha pasado un año, y en este año muchas cosas han cambiado. Antes me saltaba clases en Swansea para acabar esa historia de amor, y ahora estoy en Granada un año más viejo y más torpe y más enfermo y más triste y menos brillante, pero para ellos han pasado en realidad 5 años y su futuro ya está escrito. Perdonadme por la impertinencia, pero esperaba esta fecha desde hace mucho tiempo.

Cinco años más tarde, el cabello de Violeta volvía a ser, tal y como dictaba la genética, rotundamente negro. La encontraron en su cuarto hasta arriba de pastillas. Un hilo de baba le caía por la comisura de la boca hasta la camiseta donde se podía leer Love hurts, there’s no glass. Nadie sacó nada en claro. Después de todo la chica era excéntrica, de modo que el hecho de que en todos los cristales de su casa estuviera escrito el mismo nombre no supuso una prueba irrefutable. Tenía los dedos ensangrentados y llenos de heridas, y bajo la almohada cinco cartas escritas con su propia sangre. Murió sin despedirse de nadie. En la ventana de enfrente sólo había una persiana cerrada a cal y canto. El alféizar se encontraba cubierto de lacasitos blancos que formaban tres montañas desiguales. Ni las palomas se atrevieron a tocarlos.
________Él no está lejos. Alberto vive ahora en una institución para enfermos mentales. Hay días en los que es el más cuerdo del lugar; otros, recoge con la boca cuanta lluvia puede hasta que deja de llover y grita que su nombre es David. A veces le da por cantar, dicen las enfermeras, quienes no reconocen las canciones de Caetano. No hubo Veloso para ella, ni té rojo ni fotografías. Cada paciente de la institución tiene un enser personal. Él dejó los libros. Alberto guarda, entre el elástico del calzoncillo y su piel, una foto en blanco y negro que le hizo a una muchacha de cabellos violetas. Hay días en los que está con ella y le habla hasta que viene alguien y le inyecta la medicación y vuelve a tirar de él para impedirle estar jamás con ella. Algunas historias están abocadas al fracaso. Nunca es tarde para volver al kilómetro cero.

lunes, 20 de octubre de 2008

Canción de la semana



Os os dejo una canción maravillosa que comparto con más gente y que descubrí gracias al sobresaliente final de Six feet under. Desde entonces, no puedo olvidar cada nota de esta melodía ni la imagen de Claire Fisher en un coche que la lleva a un futuro ya escrito. Disfrutad de ella, la canta una artista que se llama Sia y es la canción perfecta para las despedidas. Amistad en estado puro.

domingo, 19 de octubre de 2008

viernes, 17 de octubre de 2008

semen

No, la foto no es mía

Entro en Tuenti y me encuentro un anuncio para posibles donantes de semen, por lo que irremediablemente me viene a la cabeza esa entrada de hace poco más de un año en la que trataba, no sin sentido del humor, el tema. Muchos meses más tarde descubrí comentarios nuevos y anónimos de gente que parecía no habérselo tomado tan bien como mis lectores habituales.
________No me equivoqué en demasiado. Te pagan 50 euros por cada donación, y puedes donar una vez a la semana durante 6 meses máximo= 1200 euros por matarse a pajas. En cuanto entregas el botecito con tu simiente te pagan 20 euros, no sé si te dejan tiempo para lavarte las manos, y los 30 restantes cuando reciben los análisis. Tienen cuidado, y una vez que 6 mujeres se han quedado embarazadas con tu semen ya no puedes seguir donando POR LEY. Me sigue pareciendo un tema muy de coña, aunque ahora sé que este año yo quedaría descartado como donante por historial médico y genético. ¿Se puede rechazar, negar la genética de uno aunque ésta lo predisponga a ser un achacoso? ¿Es moral?
________Bueno, creo que tampoco fue muy acertado lo de: "mamá, gracias por los genes...¬¬". Esos genes que, dicho sea de paso, ahora van en mi semen. No, si al final lo mejor será que todos usen condones, no vaya a ser que el mundo se nos llene de desalmados, que ya sabéis: casi todo lo importante va en los genes. Yo, por ejemplo, soy rubio, lo que no quita que también sea fascinante. ¡Ruvios al poder, ruvios al poder! ¿Que a qué quiero llegar con esto? A que os replanteéis junto a mí el tema y decidamos si este mundo sería mejor con o sin brianedwardcitos, y que esas madres que lo son gracias a donantes anónimos de semen se replanteen si esos hombres no fueron a su vez producto de grandes campañas de publicidad o de una mala racha económica. Yo no juzgo, nunca lo hago. Pero tanto, tanto con lo de mujer-objeto, ¿pero qué pasa cuando es el hombre a no ser más que una fábrica de leche? (permitidme la desagradble pero apropiada comparación)
Mirad qué mozalbete tan feliz el de la imagen, aunque para mí que está pensando en todo lo que podría hacer con tanto condón de colores

miércoles, 15 de octubre de 2008

I wanna do bad things with you...


Qué cojones. True blood es condenadamente buena. Y no, no es Buffy. Me gusta Anna Paquin en el papel de Sookie, afeada a posta pero más carnal y sureña que nunca. Y me gusta su vampiro, la relación que tienen y la sexualidad que desprende cada imagen de la serie. Pero es que a mí de siempre me han gustado las cosas de vampiros, y no tengo nada que ver con los góticos estos que se corren con un dibujo de Victoria Frances, pero no dudaría en nombrar Buffy cazavampiros como mejor serie de televisión. Aparte, lleva sello HBO.

Esto es, amigos iniciados en las artes televisivas, algo así como etiqueta negra.
Y mientrs tanto, por aquí, una excelencia.

lunes, 13 de octubre de 2008

Me duele la cabeza

Primero es la situación. Después va el conflicto. ¿Qué sucede con los cisnes? ¿Qué les mueve a atacarse?
La respuesta es siempre amor o sexo.
Hay quien algún día pagará por estos escritos. Llevo días mal y no tengo con quién hablar. Con unos, porque el límite está puesto; con otros, porque opinan que no es más que otra pataleta emo sin sentido. But if there's justice, I didn't deserve that, did I? Ahora me quedan días de ir de un médico a otro, saltando entre especialistas hasta que uno dé con la clave de lo que me pasa. Será el psicólogo, ya veréis.Soy egocéntrico y narcisista, mi ondulado ombliguito es el centro del mundo. SO we say.
Podría volver a Swansea o a Bain-de-Bretagne, ambos me provocan taquicardias por igual. O irme a la sierra unos días con los amigos, ¿por qué no? O pillar un tren de estos pa estudiantes y hacerme un verano un interraíl. Conocería países nuevos, gritaría cuanto quisiera (hay que hacer un corto) y se me olvidaría esa palabra sin sentido: headache.
Y sacaría tiempo para leer a Bolaño, Bukowski y Fante, entre otros. Y a Quiroga y a José Olivio quien sea. Y aprenderé mucho y suspenderé lo justo lo imposible. No si doy pena.

jueves, 9 de octubre de 2008

Apuntes sensitivos


I) Llegó el momento de apagar las luces de neón, sentarnos a sintonizar el viejo transistor, quizas este no sea un buen momento, pero llevamos varios años sin encontrarlo y sin encenderlo. Lo verdaderamente extraño, la sensación de soledad estando siempre acompañándonos, yo sólo quiero hacerte reír de vez en cuando, desde aquí hasta el sol. Desde aquí hasta el sol. Pues siempre serás tú la más intensa melodía, tú, la nota que jamás se olvida, tú te quiero como a nadie más podría, desde aquí hasta el sol... pues eres tú la llama que encendió mi vida, tú, la estrella que siempre me guía tú, me llevas como nadie más podría, desde aquá hasta el sol, desde aquí hasta el sol....


II) ¿Acaso fue en un marco de ilusión,
en el profundo espejo del deseo,
o fue divina y simplemente en vida
que yo te vi velar mi sueño la otra noche?En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,
taciturno a mi lado apareciste
como un hongo gigante, muerto y vivo,
brotado en los rincones de la noche
húmedos de silencio,
y engrasados de sombra y soledad.Te inclinabas a mí supremamente,
como a la copa de cristal de un lago
sobre el mantel de fuego del desierto;
te inclinabas a mí, como un enfermo
de la vida a los opios infalibles
y a las vendas de piedra de la Muerte;
te inclinabas a mí como el creyente
a la oblea de cielo de la hostia…
gota de nieve con sabor de estrellas
que alimenta los lirios de la Carne,
chispa de Dios que estrella los espíritus.
Te inclinabas a mí como el gran sauce
de la Melancolía
a las hondas lagunas del silencio;
te inclinabas a mí
de mármol del Orgullo,
minada por un monstruo de tristeza,
a la hermana solemne de su sombra…
te inclinabas a mí como si fuera
mi cuerpo la inicial de tu destino
en la página oscura de mi lecho;
te inclinabas a mí como al milagro
de una ventana abierta al más allá

¡Y te inclinabas más que todo eso!

Y era mi mirada una culebra
apuntada entre zarzas de pestañas,
al cisne reverente de tu cuerpo.
Y era mi deseo una culebra
glisando entre los riscos de la sombra
¡a la estatua de lirios de tu cuerpo!

Tú te inclinabas más y más…y tanto,
y tanto te inclinaste,
que mis flores eróticas son dobles,
y mi estrella es más grande desde entonces.
Toda tu vida se imprimió en mi vida…

Yo esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magnífico; un abrazo
de cuatro brazos que la gloria viste
de fiebre y de milagro, será un vuelo!
Y pueden ser los hechizados brazos
cuatro raíces de una raza nueva.

Y esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magnífico…
¡y cuando
te abrí los ojos como un alma, y vi
que te hacías hacia atrás y te envolvías
en yo no sé qué pliegue inmenso de la sombra!



III) ...como un puñado de cisnes locos e interrogantes...


IV) Y mis ojos tóxicos no quieren ver
ni sostener...
...que ya no somos invencibles
ni increibles
Tú y yo ya no nos queremos
y por eso no nos vemos

martes, 7 de octubre de 2008

True blood (1)

Querida Charlotte:

Como lo prometido es deuda, aquí tienes mi carta estival tras el fracaso que supusieron las tres anteriores; no creas que no espero tu respuesta. Sólo te voy a pedir algo que considero innecesario, y es que creas cuanto te cuento a continuación como yo creí tu historia de la bailarina en la casa abandonada. Comienzo por el mismísimo principio. Charlotte, ¡cómo te echo de menos, a ti y a toda la familia Hurel! Espero poder regresar pronto, no ya a estudiar pero sí a veros y pasar varios días en Rennes, lejos de la locura en la que se ha transformado toda la estepa.
A mí nunca me han importado las diferencias de edad, ya sabes, pero cuando le dije que doscientos años era demasiado se puso hecho una fiera, que lo que yo era es una hipócrita, que lo miraba todo con lupa, hay que joderse, ¡pues no va luego el tío y se larga un salto de cinco metros que me dejó a mí plantada, a dos velas y muda como nunca lo he estado! Pero no, no fui detrás de él suplicando. Después de todo apenas nos conocíamos, y la última impresión que quería darle era la de estupidez.

Cuando vi por primera vez luces encendidas en la casa de enfrente me despertó la curiosidad. Después de todo, la ciudad más cercana se encuentra a media hora en coche y aquí no hay más familia que la mía. De hecho, la primera luz en encenderse fue la del cuarto de Edward. Llegaron en mitad de la noche y los focos de la furgoneta familiar —que no era precisamente silenciosa— invadieron con su fulgor blanco la oscuridad de mi cuarto. Me levanté y observé mientras descargaban las primeras cajas; se encendió una luz en el piso de arriba, justo la ventana opuesta a la mía. Al cabo de unos minutos apareció al otro lado del cristal un joven que intentaba con poca fortuna cambiarse de ropa, ya que el jersey se le quedó atascado a la altura del hombro. Estaba casi segura de que no me podía ver con la luz apagada, y con la luz apagada permanecí cerca de una semana con el único propósito de descubrir al nuevo vecino que, como cualquier adolescente, no hacía más que pasearse sin camiseta, de vez en cuando hacer abdominales o flexiones y, muy de vez en cuando, leer alguna revista en su cama. No obstante, había algo inquietante en él. Fuera la hora que fuera, siempre lo encontraba despierto en su dormitorio, en ocasiones mientras hacía dibujos con un dedo y vaho sobre el cristal. La noche en que Vika se quedó a dormir en casa, se percató de otra cosa bastante distinta:

—Tiene que ser mayor. Y es inquietante. Fíjate, si ni siquiera se hace pajas.

—Puede que todos los tíos no se ocupen todo el tiempo de lo mismo.

—Nadia, por favor… —protestó con gesto de paciencia agotada. —Tú conoces muy bien a mi hermano.

—Ya, pero lo mismo este tipo es distinto.

—No sigas por ahí—advirtió tajantemente. —Pero es guapo, y además se ha mudado frente a tu casa, justo frente a tu cuarto. Puede que se trate de una señal del destino. O lo mismo es porque yo tengo que conocerlo o…

—¿Ya has vuelto a ver Serendipity?— corté sin concesiones.

Vika siempre ha sido así, cuando se le ocurre algo es incapaz de contener sus pensamientos, así que acaba soltando una verborrea que la mayoría de las veces no tiene sentido, pero nos conocemos, y yo sé cuándo no vamos a ninguna parte. Charlotte, contigo esto no me pasó ni una sola vez. Siempre nos entendíamos a la primera. No sabes las ganas que tengo de que vengas ya. Pero bueno, mejor te sigo contando.

Pasé más noches observando el cuarto del nuevo vecino; más tarde me enteré de que se llama Roger. Por cierto, a los pocos días desapareció Bigotes y empezamos a encontrar topillos muertos alrededor de toda la casa, pero el gato no ha vuelto a aparecer. Mi madre está muy afectada, son muchos años ya… Una tarde, al salir de casa, me encontré de frente con Roger. Entonces me di cuenta de lo blanca que tiene la piel, y de unas marcas circulares, como tatuajes, que tiene en las palmas de las manos. Me saludó con un seco hola y se fue en bicicleta. Pero lo mejor viene ahora, porque en cuanto desapareció en la estepa se volvió a abrir la puerta de su casa y apareció su madre.

—Hola —saludó. En el buzón sólo había escrito un apellido: Kroke.

—Buenas tardes —respondí, y a punto estuve de corregir al ver que de día quedaba poco más que el vestigio de la última luz grisácea.

—¿Qué hacías con Roger?

—¿Cómo…?

—No disimules, sé quien eres. Eres la chica de la casa de enfrente. Te he visto vigilarnos.

—Disculpe, no pretendía entrometerme ni nada por el estilo. Pero no sé quién es Roger.

—Roger es mi hijo, el que acaba de salir. Bueno, no es realmente mi hijo, somos su familia de acogida. Él viene de muy lejos, y al trasladarse a Rusia para estudiar necesitaba una familia de acogida y nosotros fuimos los escogidos. Maldito el día… ¿Sabes? Yo que tú me andaría con cuidado, Roger no es lo que parece. Él hace cosas malas, ¿entiendes?—preguntó, y el modo en que pronunció cosas malas me produjo un escalofrío de dentro del pecho hasta la columna.

—¿Cosas malas? —pregunté yo como una estúpida. —No sé a lo que se refiere… pero me andaré con cuidado en todo caso. Gracias, señora.

Me echó una mirada escéptica, sonrió para sí misma y me agarró con las dos manos.

—Ven, tienes que ver algo… —dijo.

Acto seguido abrió la puerta y me invitó a entrar. La casa era tan vieja como la mía, con las paredes cubiertas por un papel amarillento que comenzaba a desdoblarse por las esquinas. Todo estaba muy oscuro, la noche ya había caído.

—Vamos, aprisa —me apremió con un fuerte susurro.

Subimos la escalera enmoquetada hasta una segunda planta más pequeña y oscura que la primera. Había dos puertas de madera enmohecida.

—Éste es su cuarto —anunció mientras habría con una llave oxidada. —Todo es muy viejo aquí, y no consigo que se vaya este olor.

Efectivamente, el aire estaba enrarecido, pues olía a cerrado, a materiales viejos y en descomposición, a polvo acumulado y a algo más. La habitación era del tamaño que imaginaba, y olía mucho a cera derretida. La mujer encendió un quinqué oleoso, y por un instante fue como si todo cambiara a la luz de la llama naranja y cobrara vida con el movimiento de las sombras. Se dirigió a un escritorio ante la ventana desde la que se veía mi cuarto e iluminó varios montones de cuadernos y hojas manuscritos, así como varios libros forrados en piel de aspecto viscoso y realmente desagradable. Leí los títulos, aún los recuerdo por su rareza: Necronomicón, Daemonolorum y De Vermis Mysteriis. Había, además, montones de velas por todas partes: unas sobre los muebles, otras sobre el suelo, enteras, derretidas, de todos los colores… pero lo que más me llamó la atención fue una foto suya con una sotana y alzacuellos.

—Vámonos de aquí, no quiero que nos encuentre husmeando entre sus cosas. No sé de lo que sería capaz —advirtió.

Bajamos las escaleras y me condujo a un salón pequeño y recargado. Todo estaba lleno de jarrones y animales disecados. Junto a la ventana había un sillón grande, con brazos altos. Cuando me acerqué pude ver a un hombre —o lo que quedaba de él— apoltronado y con la vista perdida en algún punto más allá del cristal polvoriento.

—Éste es mi marido. Se llama Hugo, perdona que no te preste atención, él lo dejó así. Enloqueció, mi Hugo.

—No pasa nada… —comenté por pura cortesía.

Fue entonces cuando me fijé. Vi los ojos en blanco y todas las marcas de la cara, como pequeños círculos morados. Hugo babeaba por la comisura del labio, y entonces comenzó a hablar con voz grave.

Me asustó su modo de expresarse casi antinatural. Sólo pronunciaba nombres, pronombres y adjetivos con ese mismo tono monótono y grave.

—Fueron esos libros. Una noche, cuando él salió, entramos en su cuarto y Hugo abrió los libros del escritorio. Se volvió loco, por la noche me hizo cosas que nunca había hecho y habló en una lengua extraña, animal.

Ese hombre de pelo cano y mirada perdida tenía cuarenta y ocho años, como descubrí con asombro poco más tarde. Yo misma vi la documentación que lo acreditaba, pero aparentaba al menos sesenta años mal llevados.

Por la ventana llegó una luz titilante que parecía hacerse cada vez más grande, como la que proyectaría la dinamo de una bicicleta.

—¡Vamos, corre! —apremió la mujer a la vez que amontonaba un puñado de papeles en una carpeta destartalada.

Llegué hasta la puerta en tres saltos justo para ver llegar a mi padre en su moto. No hacía ruido porque bajaba en punto muerto por la cuesta. Entré con él en casa y me encerré en el dormitorio a observar la llegada de Edward. Cuando entró en su casa pude ver la silueta de su padre en la ventana; ahora todo era distinto, cada imagen que antes me parecía normal ahora guardaba un cariz espeluznante, sobre todo si pensaba en los señores Kroke.

De todos modos no hablé con Edward hasta tres días más tarde. Nos volvimos a encontrar bastante tarde, cuando yo venía de un bar. Abrió su ventana, saltó y cayó
de pie.

—Hola, vecina—me dijo.

—Hola, me llamo Nadia.

—Yo soy Edward, aunque lo mismo ya sabes cómo me llamo.

—Kroke, Edward Kroke, ¿no? Es que un día vi a tu madre.

—No, sólo Edward Stanniford. Ésa no es mi madre, sólo son una de esas familias que ofrecen su casa para acoger estudiantes, y por eso estoy aquí —explicó.

Con la poca luz de la noche lo observé con atención. Es muy atractivo, más de lo que pensaba Vika. El pelo muy negro y revuelto, medio de punta, y la cara como el resto del cuerpo, largo y espigado. Tenía, eso sí, la piel muy clara, casi blanca, pero no ese tipo de blanco lechoso y asqueroso que tienen algunos tíos gordos, porque Edward es puro músculo a simple vista.

—No te conviene mucho caminar sola a estas horas.

—¿Eso es una amenaza?

—Tómalo como un consejo y una advertencia, Nadia. Cualquier criatura podría atacarte…

—¿Cómo qué? Yo aún no he visto ningún león en la estepa, y que yo sepa tú tampoco eres lo suficientemente mayor como para andar solo.

—Nadia, tengo doscientos treinta y cinco años.

En ese momento juro que le creí, y cuando saltó varios metros hasta encaramarse al árbol grité, pero alguien me tocó el hombro. No era él, hubiera sido demasiado extraño hasta para la situación. Era Vika. Le conté lo de Edward y se volvió casi loca. Empezó a llamarlo a voz en grito, provocándole cada vez más. Él nos dirigió una mirada furibunda y de otro salto se plantó ante nosotras, momento que Vika aprovechó para esconderse en mi casa.

—Es guapa. Tu amiga. ¿Cómo se llama?

—¿Eh…? Se llama Vika, Vika, sí.

—Vika… —repitió con una sonrisa de medio lado. Estaba tan sexy.

—Si quieres te la presento —propuse.

—O tal vez podíamos conocernos nosotros un poco mejor, Nadia.

Juro que se me paró el corazón y no supe qué decir. Nos quedamos callados al menos veinte segundos uno frente a otro.

—Eres valiente, Nadia. ¿Verdad?

—Bueno, yo… —No sabía a dónde quería llegar.

Lo dejé donde estaba y subí corriendo a mi cuarto. Esa noche se desnudó en su cuarto para mí, y desde entonces no pienso más que en él.

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King