And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

sábado, 21 de mayo de 2011

#acampadagranada: una noche en la calle


“Mañana nos aseguraremos de que todos reciban su desayuno a las siete y media”.
Así comenzaba la noche.
Éramos, al menos al principio, muchos. Cientos, bastantes para una plaza tan pequeña. Había una asamblea. Así funciona Granada, supongo que como el resto de las acampadas de España y del mundo. Todo se somete a votación, y llegada una hora (como las 12 de la noche) se procura hacer el mínimo ruido posible. Así, la gente demuestra su conformidad aplaudiendo en lengua de signos. Hay turnos para hablar y cuadernos con propuestas de todo tipo. Se pide a la gente que no beba alcohol ni consuma drogas de ningún tipo para evitar intervenciones o problemas innecesarios.
Hay una zona de descanso, botiquín una despensa/cocina, zona de prensa, incluso un área por “si eres violento”. Toda la gente que se encarga de estas cosas son voluntarios que desarrollan labores en las que tienen experiencia: así hay comunicadores, redactores, mediadores… que llevan a cabo labores de limpieza (hay contenedores para restos orgánicos, papel o plástico), de difusión en barrios y facultades, de provisión de alimentos, etc. Claro que todo esto no sería posible sin el apoyo de los vecinos, granadinos y granadinas que creen en la causa de los acampados y les han ofrecido comida, dinero u otros servicios (desde aseos hasta fotocopias gratis para los folletos informativos), turistas curiosos que se preguntan qué sucede en el centro de Granada. En la asamblea abierta del viernes por la noche, ya entrado el sábado, una vecina afirmó lo siguiente: “Tengo 47 años, soy autónoma, tengo trabajo, una casa y coche, pero estoy aquí porque creo en lo mismo que vosotros. Pero os digo una cosa, la gente que estamos al otro lado de la plaza estamos ahí para formar escudo humano, por si alguien intenta haceros algo”. Realmente emotivo.
Y es que hay que recordar que las cosas no han sido fáciles para Granada, conocida ya como una de las acampadas más activas desde el comienzo. Esta noche la policía ha acabando desistiendo pese a que ya ha comenzado la jornada de reflexión. No obstante, el miércoles los manifestantes fueron los primeros de España en ser desalojados por la policía a pesar de que no provocaron ningún problema o incitaron a dicha intervención. Es más, la Subdelegación del Gobierno se desentendió de lo sucedido, de modo que sobreentendimos que la decisión de desalojar surgió de uno de los agentes (quien, dicho sea de paso, no ha vuelto a aparecer por la Plaza del Carmen). A raíz de este desalojo Granada comenzó a cobrar relevancia a nivel nacional y muchos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Desgraciadamente, alguien filtró una fotografía de una señora mayor siendo desalojada, aunque esto no sucedió en Granada. No obstante, las cabezas pensantes de la acampada actuaron rápido mediante una nota de prensa en la que descartaban la relación o autoría de la imagen, demostrando una vez más la entereza y transparencia con que actúan. Pese a todo, en el desalojo se detuvo a tres jóvenes y se cursó una denuncia contra ellos. Toda la acampada reúne dinero para saldar la denuncia como masa compacta. Otro de los problemas que encontraron los granadinos fue que el viernes había convocada previamente una manifestación del colectivo LGTB, de modo que se les invitó a apoyar los ideales la acampada, aunque querían permanecer desvinculados de banderas ajenas. Nuevamente, la diplomacia y respeto mutuo hicieron posible la convivencia de ambas expresiones: 19:30 h. La asociación LGTB se ha manifestado extendiendo una gran bandera del arcoriris. Al desplegar la bandera, solo los miembros del colectivo se han quedado junto a ella, ya que los demás manifestantes se han retirado y durante unos minutos la Plaza del Carmen se ha dividido en dos, aunque después el colectivo ha agradecido a los 'indignados' el respeto a la bandera. (Fuente: Ideal.es).
Me dice uno de los responsables de prensa de #acampadagranada que ellos no son Democracia Real Ya, aunque habrá muchos de ellos que sí lo sean. Hay gente con distintas ideas, con diversas propuestas y sensibilidades políticas, porque, como dijo uno de los asistentes, “demostremos que hay más cosas que nos unen que cosas que nos separan”. Insisten, además, en el carácter apartidista, que no apolítico, de los reunidos frente al ayuntamiento. También en su postura irreligiosa y abierta a quien quiera unirse en su lucha. Reconocen que hacen falta aún propuestas concretas, pero las cosas de palacio, ya se sabe. Así y todo, tienen médico y abogado, traductores, intérprete en lengua de signos y mil personas más preparadas y dispuestas. Iniciativas de animación sociocultural para niños, talleres de mediación, instalaciones para personas mayores, guardería, movimiento poético que sigue el ejemplo de Sol…
¿Qué tiene de especial Granada? Hay muchos universitarios, en principio las personas que deberían responder con más fuerza a esta iniciativa. Además, en Granada la provocación es doble desde que los ánimos se crisparon por la aprobación de la Ordenanza para la Convivencia, que no permite la mendicidad, música, ruido de cualquier tipo e incluso comer o beber por la calle. Lo de una acampada multitudinaria, ni hablarlo, claro está. Por si fuera poco, recordemos cómo acabó la manifestación del 15-M en Granada, y tiro de Wikipedia.
Volvamos, pues, al jueves por la noche. Llegué directo del concierto de Vetusta Morla, donde Pucho recordó en varias ocasiones a quienes acampaban en la plaza dael Carmen. Cuando llegué, acabada la asamblea, nos tumbamos sobre cartones y mantas que habíamos traído (son demasiados años escuchando a mamá) bajo unas carpas cuanto menos sospechosas mientras llovía a nuestro alrededor, y era como si con la lluvia brillara más la Alambra y la gente estuviera más unida. Pasé media noche hablando con J., un albañil sin futuro que quería cambiar las cosas. Compartimos una Cocacola para mantenernos despiertos, pero se durmió y me puse a leer una novela generacional, En el camino de Kerouac. Después hablé con una chica argentina que quería rebelarse no sólo por España, sino por Argentina, Italia y otros países donde el sistema acaba cortándoles las alas a los jóvenes.
Respeto. No violencia. Ilusión. Metas. Organización. Fraternidad. Eficiencia. Esperanza de cambio. Si Madrid es el Sol, nosotros seremos vuestra Luna mora.
Esa mañana desayunaron todos.

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King