And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

lunes, 29 de marzo de 2010

Cuentacuentos 49

Frase de Sechat: "Rebuscando entre los papeles encontraron una llave de lo más extraño.", por El Cuentacuentos.

HACER MEMORIA



Rebuscando entre los papeles encontraron una llave de lo más extraño. No es que fuera de esas llaves con una funda colorida de plástico o forma de estrella o triple lámina con agujeros indescifrables; se trataba de una llave de plástico. Adam no estaba seguro de cómo sabía que esa tarjetita era una llave: simplemente lo sabía. La cogió y la guardó en el elástico de los calzoncillos. Esos pantalones sin bolsillos eran una auténtica lata. Lo de no llevar camiseta… bueno, podía acostumbrarse a ello. Además, había que reconocer que tenía unos pectorales bonitos. No bonitos como los de las enfermeras o la doctora que lo había despertado, pero cuadrados y duros.
________ Se recolocó la llave con la tela de los boxers y dejó a los demás en la habitación. Volvió por el pasillo por el que había entrado y saludó a una enfermera con su sonrisa radiante. Funcionó; la chica respondió con otra hilera de dientes perfectamente alineados. Otro hombre se acercó a él, lo miró con esos ojos grises, extrañamente afilados, y le preguntó:
________ —¿Cuántos años tienes?
________ Adam no supo qué responder. Le dio la espalda y siguió el camino de la enfermera. Tras ese pasillo había otro, y otro, y otro que daba a dos más. Toda la instalación parecía estar constituida por pasillos con puertas metálicas cerradas. Como en esa película… Cuando estaba a punto de perder de vista a la enfermera, apretó el paso, pero el suelo estaba demasiado frío y seguía descalzo. ¿Dónde había metido los zapatos? ¿Tenía náuticos o deportivas? ¿Unas Converse, quizás? ¿Por qué no había venido Liza a recibirlo? ¿Para qué era la llave que habían encontrado entre los papeles de la oficina? ¿De quién era la oficina? ¿Cómo habían llegado a las instalaciones? ¿Qué relación había entre los cuatro? Por qué tantas preguntas?
________ La tarjeta-llave acabó de escurrirse por la tela y cayó al suelo. Adam la recogió y jugueteó con ella entre los dedos de la mano derecha, pero recordó que era zurdo y cambió de mano. Entonces se percató de que había perdido la pista a la enfermera. Estupendo, ahora búscala.
________ La llave no servía para ninguna de las puertas del pasillo. Muchas estaban abiertas y daban a despachos, pero las que estaban cerradas necesitaban llaves normales.
________ —¡Oye, tú!
________ Se trataba de uno de los que lo acompañaban en la oficina; el mismo que le había preguntado su edad.
________ —¿Cómo te llamas? —dijo ahora,
________ —Adam.
________ —Vaya, yo también. ¿No te parece extraño?
________ —Me parece una casualidad curiosa. Mira, tengo prisa.
________ —¿Adónde vas? Voy contigo.
________ Vete al carajo. Adam corrió por el pasillo y, al volver la esquina, se dio cuenta de que no había más caminos entrelazados. Había llegado al fin de la instalación. Finisterre… El otro lo seguía. Adam se detuvo a observarlo mejor. Era pelirrojo y sólo llevaba unos slips, ni siquiera unos de esos ridículos pantalones sin bolsillos.
________ —Vas a coger frío, amigo. Vuelve a la habitación.
________ —Ni hablar. Esas dos tías están piradas. Dicen que tienen no sé qué misión, que las dos están ahí para satisfacerme.
________ —Eres marica, ¿verdad? No pasa nada. Te satisfarán igual.
________ —Bueno, vuelvo adentro. Estoy tiritando.
________ El Adam pelirrojo desandó sus pasos y Adam esperó un rato para cerciorarse de que no lo seguían. Entonces abrió una puerta en el último pasillo, pero dentro había cuatro enfermeras —ninguna de ellas era a la que había seguido antes—que lloraban desconsoladas; lo miraron un momento y siguieron llorando. Adam se excusó y volvió al pasillo. La siguiente puerta estaba cerrada, así que probó con la segunda y hubo suerte. Se coló en una habitación espaciosa con una mesa rectangular de metal y grandes cristaleras. La luz entraba por todas partes. Adam se acercó a la ventana y vio a lo lejos
estás en un rascacielos
un grupo de personas frente a la puerta del edificio con pancartas y mucho movimiento, como las personas que se manifiestan por algo o que están en huelga. Justo cuando se disponía a abrir la ventana para oír los gritos —a esa distancia era imposible leer las pancartas—, el hilo musical del edificio irrumpió en una cancioncilla estúpidamente feliz.


________

Don't tell me not to live, just sit and putter
Life's candy and the sun's a ball of butter
Don't bring around a cloud to rain on my parade
Don't tell me not to fly, I simply got to
If someone takes a spill, it's me and not you
Who told you you're allowed to rain on my parade


________ ¿Desde cuándo sabes inglés? Adam salió del despacho y dejó la ventana abierta tras de sí. En el pasillo la música sonaba incluso más fuerte que en la habitación. Les echó un vistazo a los cerrojos de las tres puertas que quedaban: la última tenía una ranura alargada que coincidía con la llave que aún llevaba en la mano. Avanzó hasta la puerta e introdujo la llave. Se encendió una luz verde y giró el pomo. En ese momento alguien lo agarró por el hombro. Se volvió y encontró a una enfermera que hablaba a voz viva, pero con la música era imposible entenderla. Tenía el rostro surcado por lágrimas y los ojos rojos. Adam leyó sus labios y la cara de resignación:
________ —Qué demonios —dijo, lo besó en los labios y entró por la puerta.
________ Adam la siguió adentró y un hálito frío le puso la piel de gallina. Se le endurecieron los pezones, podía sentirlo. Lo que vio nada más entrar lo dejó clavado en el sitio.

I'm gonna live and live NOW!
Get what I want, I know how!
One roll for the whole shebang!
One throw that bell will go clang


________ El Adam pelirrojo estaba en una vitrina, como si flotara en un líquido, al igual que las otras dos mujeres. Todos desnudos y con los ojos abiertos, pero no se movían. Detrás había cuatro columnas de vitrinas donde se reproducía la misma imagen una y otra vez. Adam pelirrojo, las dos mujeres —que se llamaban Eve, según un letrero sobre sus cabinas— y, en la cuarta columna, él reproducido constantemente. Pero no puede ser, yo tengo recuerdos. El corazón empezó a latirle con fuerza inusitada y los ojos se le llenaron de lágrimas. Toda mi vida… Dos hombres con bata entraron con una camilla que no llegaba a cubrir los tres cuerpos por completo. Adam vio las caras de sus tres compañeros muertos (satisfechos). La enfermera se volvió, lo besó de nuevo en los labios y lo abrazó.
Entonces dejó de sonar la música.

7 comentarios:

Jara dijo...

Ahora sí.
Que de una llave saques una historia así me gusta. Tus personajes nunca dejan indiferente a nadie por poca información que tengamos de ellos. Con 4 detalles dibujas perfectamente a Adam.

Nunca entras en tópicos y sobre todo destaco de ti originalidad.

1besito guapo

Ártico dijo...

Gracias por las aportaciones Brian, cuidaré los tiempos y las puntuaciones, ¡tomo nota!

Niobiña dijo...

Yo siempre me sorprendo cuando vengo a visitarte... Y esta vez no iba a ser diferente, ¿verdad? ¿Clonaciones de Adán y Eva? Aunque tengo que decir que tengo ganas de más, de saber por qué, de saber que pasará...

Gracias por tu comentario en mi relato. Yo no suelo salir muchas veces del tipo de relato que mejor se me da y creo que lo pasteloso lo llevaré siempre clavado entre las letras de mi teclado. XD Pero me apetecía intentar algo diferente. Me alegro que te haya gustado, tu entusiasmo me anima a seguir intentándolo con ese género.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Paula dijo...

Yo también tomo nota de tus recomendaciones y las tendré en cuenta.

A mí tu historia me ha sorprendido por lo original. Además a mi me cuesta un montón escribir cosas largas con un poco de calidad así que me ha gustado mucho.

Esther dijo...

Hola, Brian:

Encantada de conocer a otro cuentacuentos.

Sobre tu escrito, te mantiene en vilo , todo el tiempo, deseando ver lo que pasará al final, al menos en mi caso.
Es muy original. Me lo pasé bien.

Saluditos.

Carlos dijo...

Haces que conviva con el personaje, que la lectura sea un proceso, y hablando de llaves, como una puerta en donde de lector paso a estar recorriendo ese pasillo. Un recorrido que sabe ocultar cada momento siguiente pero del que uno no sale hasta el final, y este llegó sin darnos cuenta :)

Un abbraccio e preparado ya contra el enfriamiento! :)

Anónimo dijo...

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Un saco de huesos, Stephen King