And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

jueves, 10 de junio de 2010

Como una leona



Vender la moto o El encantador de serpientes son otros de los títulos que he barajado para este post. Pero es más idóneo el de la madre leona que, como cualquier choni televisiva, derrumbaría el mundo entero por sus cachorros. Mª Teresa Campos prefiere morir a matar por su hija, pero yo de momento me lanzo a la trinchera.


Supongamos que ya ha concluido el grueso de la promoción del libro, que, para ser sinceros, ha sido justita, poca cosa, pero creo que bien aprovechada. Me han faltado los diarios de tirada nacional, la noticia curiosa de la joven promesa literaria que aparece en España/Andalucía/Gibraltar Directo, pero por lo demás, ha estado bien. Cada vez que mi nombre salta en una web de ese ente imparable que llamamos Internet, me llega un mail con alertas de Google para congratularme o poder acaso medir la repercusión que tenga o no tenga o pudiera llegar a tener.

Me he dado cuenta en estos dos meses de que me encanta hablar y ser el centro de atención, de que hablar de algo que conozco me ofrece una seguridad que no había tenido hasta ahora. Y también me he dado cuenta de que La traición de Wendy no es tan maravillosa como pensé en su momento. No tan buena. Ni tan mala. Pero es mía. Es cuanto sé. Y la defiendo por todos los medios en las presentaciones, en prensa: hablo del final de Peter Pan y Wendy, de Ismael Serrano, del amor, de lo fácil que es olvidar a nuestro niño interior, olvidar la inocencia, hablo de los clásicos, de metaliteratura, de mis pasiones, de por qué la gente no se emborracha de poesía, de las camisetas que me hago por encargo… Y todo eso para decir: La traición de Wendy es mi niño, es mi cachorro, aún no tiene ni colmillos, pero yo le daré de comer hasta que gane unos kilos y sepa gruñir y rugir y abofetear a sus hermanos y, más tarde y con algo de suerte, morder al lector y atraparlo y arrancarle las entrañas.

Creo que lo estamos haciendo bien. Por cierto, al fin me han incluido en el catálogo de la editorial.

2 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Te han publicado? Que gusto. Es algo que yo tambien espero hacer eventualmente.

Le dare seguir a tu blog. Un saludo.

Rigoletto dijo...

Pues parece que te desenvuelves bastante bien defendiendo lo tuyo. Según lo que se comenta, que ya sabes que llegué muy tarde. Eso sí... un par de vinos sí que me tomé... A por la siguiente.
Alberto

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King