And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

domingo, 4 de abril de 2010

Pero vamos, que también leo (from time to time)

Como escritor este año me estoy obligando a leer. A principio de año me puse como meta al menos 20 libros en 2010, y creo que de momento voy cumpliendo. Alguno como el de Peter Pan ya lo había leído, pero lo he releído porque tengo una memoria horrorosa y porque, como sabéis, a veces una relectura nos aporta nuevos detalles interesantes. Siguiendo las reseñas del proyecto de escritora Elena y de mi admirado Alex (aquí tenéis sus reseñas literarias), paso a hablar brevemente de mis lecturas de 2010. ¿Cómo hago para escoger los libros que leo? Suelen ser recomendaciones de buenos escritores de quienes me fío, aunque a veces derrapo un poco, pero más allá del mero ocio busco formarme inconscientemente con buenas lecturas. Allá voy:

Matar un ruiseñor
Se trata de la única novela publicada por su autora, Harper Lee (quien además era la mejor amiga de Truman Capote); con ella ganó el premio Pulitzer. Novela preciosa en forma y fondo, todo un manifiesto por la igualdad y una oda a la inocencia. Harper Lee nos cuenta la historia de un pueblo, de una familia y de los sucesos que se desencadenan ahí. Por si fuera poco, todo está narrado desde el punto de vista de una niña. Destaco cómo a medida que transcurren las páginas la historia se vuelve más adulta y oscura, y no por ello cambia el tono desprejuiciado de la narración. Igual de recomendable es la película que se estrenó al año siguiente de la publicación de la novela.

El curioso incidente del perro a medianoche
Bien es sabido que en la actualidad pocos buenos libros despiertan movimiento entre el público (y no, Crapúsculo no es buena literatura por muchas hormonas que remueva), básicamente porque los clásicos cubren todos los géneros y edades. También es cierto que los adolescentes son las primeras víctimas de las modas literarias (buenas, como Harry Potter, o malas) aunque al final van cayendo todos en esa maravilla que es El guardián entre el centeno, un himno generacional que sigue vigente por la fuerza de su protagonista. No obstante, todas las generaciones venideras han buscado su particular Holden Caulfield. Ya se habló de su reencarnación en Las vírgenes suicidas (Jeffrey Eugenides, 1993), y no son pocos los que le otorgan este lugar heroico a la novela de Mark Haddon. Christopher tiene 15 años y sufre el síndrome de Asperger (un tipo de autismo), y como un ejercicio del colegio se propone escribir un libro. Debido a su condición tiene una fijación única por los detalles y las descripciones, sin permitirse el empleo de metáforas y figuras retóricas. En su barrio aparece una noche un perro asesinado y él, que apenas ha salido de su jardín, emprende una investigación que lo llevará a descubrimientos increíbles. Tierna, muy original y sorprendente. Y sí, yo pienso que Christopher está a la altura de Caulfield.

Peter Pan de rojo escarlata
Cuando James M. Barrie escribió Peter Pan y Wendy, destinó las ganancias a un orfanato londinense y ató los derechos de autor para que, cuando transcurrieran los cien años correspondientes, saliera su obra a concurso y se escogiera una continuación. La afortunada fue Geraldine McCaughrean, que en 2006 presentó su propuesta. Europa tiembla en plena I Guerra Mundial, Londres inclusive, y parece que este mal ha afectado a Nunca Jamás. Quienes fueran niños perdidos y los hermanos Darling han crecido y tienen hijos, pero las pesadillas les dan a entender que en Nunca Jamás las cosas están mal. Así pues, deben ingeniarselas para volver a un lugar destinado a los niños y procurar que todo vuelva a la normalidad. Se trata de una cocntinuación original, fiel a la obra de Barrie, aunque para mi gusto demasiado blanca para hablar del conflicto que trata, aunque se notan las buenas maneras de la autora, conocida en la liteatura anglosajona por su obra en literatura infantil.

Desayuno en Tiffany's
Capote es conocido por dos grandes novelas. Si bien A sangre fría me dejó algo indiferente en su momento, Desayuno en Tiffany's me ha encantado. Holly Golightly es probablemente el mejor personaje femenino que se ha creado jamás. Las descripciones de Capote, las palabras que pone en su boca, su ambigüedad moral y su continuo grito a la vida hacen de Holly un caramelo que le valió la posición de icono a Audrey Hepburn, cosa que no es de extrañar. Sin embargo, la preciosa película desleía la fuerza de este personaje y su trama, sus idas y venidas, los problemas en que se metía y las relaciones que mantiene con cuantos la rodean. Una novelita de diez, desde luego, gracias a un personaje universal que sueña con diamantes mientras se entrega a hombres por dinero para mantener su nivel de vida.

La fábrica creátor
Patricia García-Rojo ganó en el año 2007 el Certamen de Narrativa del IAJ con esta novela que publicó Berenice en 2008. Veréis, al tratarse del certamen y editorial con la que me van a publicar, lo he leído gustoso para ver qué tal. Patricia no esconde en ningún momento la idea de escribir literatura infantil, de modo que la novela tiene que entenderse como literatura infantil. Probablemente ni siquiera se dio cuenta de lo contaminados que estamos los escritores con los referentes de literatura infantil, ya que su novela recuerda muchísimo a la saga creada por J. K. Rowling. La idea de la autora es buena, un universo dominado por la imaginación donde Carlos, ajeno a todo esto antes, se ve obligado con gusto a aprender a usar su imaginación para que el mundo no acabe, ya que de Éldonon, dicho universo, proceden criaturas como sirenas, vampiros, dragones, la inspiración de los artistas, los inventos... todo. En principio la novela es la primera parte de una tetralogía, y aunque la novela tiene ritmo y está muy bien ideada, los personajes a veces flaquean y se transforman en estereotipos; además, la resolución no sorprende ni la mitad de lo que hacían los giros en las tramas de Potter y compañía. Y es que aunque tenga bastante ritmo y esté bien escrita, no veo en los personajes evolución, ese viaje iniciático que debe acompañar al personaje/héroe y lo transforme. Con todo, espero la segunda parte con ganas (y con el deseo de que la edición no contenga tantas erratas) :S

Bonus track: La cenicienta que no quería comer perdices
Es sólo un cuento, pero un cuento que se carga los estereotipos y los tópicos, un canto por la libertad de la mujer, un adiós al estigma de princesa que necesita que la salven. Un cuento moderno para adultos con dibujos divertidos y un argumento de simpleza pasmosa (como son al fin y al cabo todos los cuentos). Vale la pena mucho leerlo, complarlo, regalarlo y conocer la historia de sus autoras.

5 comentarios:

alcorze dijo...

Leer es bueno, no sé si marcarse una meta en cuanto al número de libros leídos lo es tanto. Dice Stephen King que para ser escritor hay que dedicar varias horas al día a escribir y otras tantas a leer. A él no le ha ido mal del todo así que habrá que hacerle caso.

Un saludo!

Aswe dijo...

Muy recomendable El curioso incidente...si te gustó puedes probar con Oliver Sacks, un médico que escribe fantásticamente los más curiosos de sus casos médicos, el libro famoso es El hombre que confundió a su mujer con un sombrero pero tiene muchos más títulos interesantes (Un antropólogo en Marte por ejemplo).

Si no sabes qué leer prueba con eso o con Roald Dahl...

Klover dijo...

La de antes era yo, pero no me había dado cuenta que estaba la cuenta de gmail de Pablo abierta ^^

Anónimo dijo...

Para mí, algunos libros interesantes han sido:
Los renglones torcidos de Dios (Torcuato Luca de Tena)
El Alquimista (Paulo Coelho)
Las cinco personas que encontrarás en el cielo (Mitch Alborn)
y mi favorito: El Faro de Alejandría (Gillian Bradshaw).

Ahí te los dejo por si algún día vas a la biblioteca y te encuentras sin ideas

¡Un saludo!

Crista =)

Deee dijo...

Check out the Gangsters!

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King