And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Cine y condones


Antes de nada, deciros que esto me recuerda a esa canción que se llama Besos y porros, que cantan dos genios de la música española: Ismael Serrano y Joaquín Sabina; además, todo esto me recuerda a esa poesía que escribí hace unos meses, aunque muchas cosas han cambiado desde entonces.
________Pero mejor vuelvo al tema del que quería hablar en un principio principitoso. Hoy ha sido un día estupendo, igual que el de ayer fue una auténtica mierda. Me he levantado a las 2 de la tarde tras una noche estupenda y un sueño que te cagas, uffff,y en cuanto me he levantado han empezado las primeras buenas noticias. Más tarde me entero de que puede que se haga una peli de Buffy, cazavampiros WEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE. Me he afeitado, he hecho una sesión de fotos modo cani on en el cuarto de baño que no verán la luz xDDD. Lo de afeitarme se debe a que después me he pasado por el eestudio fotográfico para echarme la foto de la orla, que hoy era el último día, y que no puedo enseñar porque no tengo escáner. Total, que como todo viernes, me he comprado comprado el diario Público que regala una película,en esta ocasión El secreto de Vera Drake. La película, para el que no lo sepa, cuenta la historia de una mujer que realizaba abortos clandestinos en la Inglaterra de los 50. Me aprece más que apropiado el regalo; lo mejor de esto es que adherido a la carátula venía también un condón. No hay que mencionar lo poco sutil de la unión, sino la valentía de la idea de reforzar una idea ya implícita en el film, el poder de la mujer. La mujer tiene derecho a escoger si quiere tener un hijo o no, y cuanto antes, mejor. Y es que parece que los únicos que aún se niegan a ello son, en su mojigatería, los cristianos. Incluso los musulmanes, aparentemente más retrógados con respecto a dilemas morales. Con esto quiero invitar a la reflexión de si este tema, tan complejo, debe resolverse en un concilio religioso,po HOMBRES, que no mujeres, que se atrevan a opinar sobre un tema que a ellos no les incumbe para nada. ¿Por qué a estas alturas, un 28 de noviembre de 2008, cuando siguen muriendo cientos o miles de personas por el sida, se atreve un idiota viejo, supuestamente casto (que eso es otro tema) a decir que los preservativos son malos porque el único fin del sexo es la reproducción. Y yo me pregunto, volviendo al tema de la donación de semen, ¿acaso también prohíben la masturbación en caso de donación, cuando el fin último es la reproducción? Al fin y al cabo, lo último que queda es una película en mi estantería y un condón en el cajón de mi mesa de estudio, y el recuerdo de ese número de la Fotogramas y la Cinemanía en la que cada revista,ambas de cine, regalaba dos condones.

martes, 25 de noviembre de 2008

Serio lo de las series online

Ya llegó la revolución televisiva, os prometo una entrada sobre las nuevas series de televisión en internet. Mientras tanto, os dejo con el piloto (estupendo) de Malviviendo Y es que la televisión patria ha decidido tomarse un respiro y traer aires nuevos para aquellos creadores que no quieren seguir dependiendo de la presión de cadenas que funcionan como lo que son, grandes empresas,y que tienen ideas nuevas y quieren introducirlas y difundirlas por internet, donde tal vez funcionen sin que nadie las coarte.
Tenemos, por ejemplo, Eva y kolegas, que se trata de un proyecto más que interesante (aunque, al parecer, fallido). Una historia dramática protagonizada por jóvenes veinteañeros en cuya trama prevalece, ante todo la desaparición de una chica llamada Cris. Digo que es interesante por cómo se ha planteado el programa, en tres formatos:
1. Un videoblog protagonizado por la propia Eva que, como si fuera una joven de verdad, graba su día a día, nos presenta a sus amigos y su entorno. Los primeros episodios son una mayoría; todos son muy breves de 5 minutos o menos. Al parecer les han cerrado el chiringuito y Eva se ha despedido hoy mismo, aunque queda el archivo de videos. Os recomiendo muchísimo que los veáis cuando y como sea, son muy entretenidos y están muy bien hechos, ante todo son muy naturales. Pinchad aquí, vamos, y empezad por el número 1.
2. Youtube: un tal 2020ojo sigue a Eva y conoce el paradero de Cris, y de vez en cuando cuelga algún video amenazante en su canal de Youtube.
3.Antena.Neox: para los que tienen TDT, cosa de la que yo no puedo presumir, pueden ver episodios diarios que serían las hsitorias que Eva cuelga en su videoblog+ los videos de 2020ojo, todo en formato episodio normal y más largos,claro. Asimismo, los fines de semana hay unos especiales más largos.
Espero que los disfrutéis y que os subáis al carro de la televisión interactiva. Eva tiene perfil en Twitter y en Facebook,podéis agregarla como amiga. Esperemos que no les hayan ni vayan a cerrar el chringuito, porque son más que entretenidos.

Malviviendo Capitulo Piloto from Javi Lería on Vimeo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Canc1ón d3 la s3mana



Parecería una obviedad poner este "Ojalá" de Silvio Rodríguez como una de las canciones obligadas, pero es tan sugerente, tan preciosa, tan única que se explica por sí misma... Además, seguro que a muchos de vosotros esta canción os trae recuerdos de alguien especial.

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

viernes, 21 de noviembre de 2008

Futuro escritor

Me consta que mi blog sirve de encuentro para escritores que, como yo, se abren camino poco a poco. Los hay de todos los tipos: los que escriben en su mayoría cuentos, los que hacen sus pinitos (y sus saltos mortales con doble tirabuzón) con la poesía e incluso novelas, hasta hay de los peores, críticos. Críticos que escriben sobre el trabajo de los demás, ya sea hablando de cine o televisión, pero críticos al fin y al cabo. Mientras, aquí sigo yo de ancla buscando mi sitio tal y como hacía Raquel, pero ante todo rodeado de estupendos escritores, que no bloggers, y es que, como me comentaba hace unos días un amigo y excelente escritor, qué más da el soporte; se trata de escribir. No, no soy un blogger, soy un proyecto de escritor. El problema se da cuando se acaban los temas sobre los que escribir o se acaba el tiempo. Hoy, por ejemplo, podría haber escrito sobre mi nuevo ordenador o sobre Franco, que se murió hace unos años en el día de ayer, o de lo que he hecho y por qué me he saltado un examen. Pero me compré una chapa hace un par de días con un gallifante y no puedo evitar enseñaros mi primer soneto, que algunos ya habréis leído:

Amor de gallifante

Cuando busco por el mar gallifantes
y al calor de los rayos me retiro
pienso en todo lo que soy, lo que he sido
y naufrago sin querer, como antes.

Elefante y gallina, dos amantes
en el Mundo del Horror sin sentido.
Yo de lado, tú detrás justo al filo
observamos el amor expectantes.

Si me dejo engullir por el mar
desquiciándote los goznes sensibles
no me culpes por nadar con reparo:

manda mis viejos cuadernos quemar
en volutas negras e imperceptibles.
Que me pierda en la luz de tu faro...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Una generación perdida

Hoy ha caído Antes del atardecer: recordad que todos somos polvo de estrella y la suma de los momentos de nuestra vida. Hoy me hago más preguntas: me pregunto si la vida así vale la pena, si no debería dejar todo lo que hago ahora mismo e irme de aquí a un lugar donde poder viajar en paz. Porque no quiero acabar la carrera y mirar de frente al lobo y encontrarme con un vacío existencial a falta de un trabajo y un futuro guiado. Por eso me pregunto si vale la pena hacer lo que hago, encerrarme un fin de semana a traducir cuando hay personas y lugares en el mundo que he de conocer. Escribir mi historia sin dejar que se transforme en histeria. Nada, parece fácil pero ya estoy atrapado, no hay escapatoria a este sistema en el que yo no he escogido nada. Viva el libre albedrío, la libertad y la gente capaz de cortar por lo sano con lo que los ata y vivir por una vez la vida. Porque ¿quién sabe? Quizás nuestra alma gemela esté a kilómetros de distancia y lleva años esperando nuestra llegada para regalarnos momentos inolvidables. Y eso que yo del amor, como de la vida, ando bastante desengañado. Si al final tenía que haberle hecho caso a mi madre y echarme un año sabático. Estúpida conciencia...

sábado, 15 de noviembre de 2008

La generación perdida

Acabo de ver una película a la que le tenía muchas ganas, Antes del amanecer, que me ha encantado y me ha hecho replantearme muchas cosas. Sin embargo, el tema de este post ronda mi cabeza desde hace más tiempo, desde que me siento una parte inútil de este engranaje llamado vida. Supongo que se trata de una crisis existencial, pero no soy el único afectado. Tengo más amigos que no saben qué hacer con sus vidas, que están anclados en un punto en el que nadie les da soluciones. Supongo que es el problema de los veinteañeros de este nuevo siglo, criaturas débiles entrenadas para tener una misión dentro del sistema hasta que llega un punto en el que el sistema no los necesita anymore… ¿Cuál es la solución? Prostituirse con un empleo precario, sin un piso que nunca podremos pagar, sin esperanzas en un futuro que cada vez pinta más negro… no creo que sea la solución. ¿Tal vez viajar? Puede ser un gran comienzo. Recorrer Europa en plan mochilero, vivir la vida por primera vez sin paracaídas. Tampoco es factible para todos esos veinteañeros desprovistos de un futuro. Pertenecemos a una generación que ya podemos dar por perdida, por mucho que nos empeñemos en abrir nuevos frentes recitando poesías o rodando cortos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

lunes, 10 de noviembre de 2008

El personaje se hace a sí mismo


Ayer pegué en mi pared la portada del Público con Obama, aquí lo tengo junto a mi cama. Hoy me han regalado una nariz de payaso, una nariz verde de plástico. He hecho el trayecto facultad-piso con ella puesta, sonriendo a la gente que me miraba. Las chicas son más cortadas con las sonrisas, los tíos se ríen sin tapujos (no, no se ríen: sonríen). Será que Granada es la ciudad de España con mayor buenrrollismo. Resulta que ahora duermo con unos patucos de lana hechos por mi madre, azules y amarillos, para mí. Es que cuando llegaba a casa, antes de parar a comprar guarradas en los chinos, pensaba en los patucos y en su calor. Yo, por la calle con una nariz verde de payaso, mi Moleskine bajo el brazo y pensando en los patucos. Qué tierno. Ya tenéis protagonista para un cuento, os cedo los derechos. Así construyo personajes, así acabo siempre escribiendo sobre mí en esa fiesta onanística llamada escritura. Es ficción, me digo; es ficción. Mientras los personajes transpiren humanidad no me importa. Algunos escritores y escritoras no pasan del mismo tópico-boceto-personaje plano

domingo, 9 de noviembre de 2008

nos vemos donde los sueños



REGLAS Y CONDICIONES DEL PREMIO:


· Hacer constar las reglas.

· Enumerar seis cosas sin importancia que nos hagan felices.

· Elegir seis personas que continúen con el desafío.

· Avisarles con un comentario en su blog.



Son pocas, son 6, pero me hacen tremendamente feliz:
1. El olor de la lluvia, que llueva constantemente...
2. El té rojo Hornimans en mi taza amarilla
3. Recibir cartas en el buzón
4. Descubrir canciones y cantantes nuevos (para mí)
5. Ir al cine
6. Las calles oscuras y poco transitadas

Nomino a Scry, Mj, Silvia, ALX, Jara, David

sábado, 8 de noviembre de 2008

VII. El Desencantador

6. Malas temporadas


Caminaron cogidos de la mano sin pensar, sin mirar al frente, movidos por esa extraña naturaleza que hace que cuando caminamos sin rumbo acabemos siempre en el mismo punto, como se tuercen los carros de supermercado. Así llegaron al colegio, donde los sorprendió la enorme puerta ocre cerrada a cal y canto. Llamaron y esperaron a que el conserje abriera y les echara la murga. Se dirigieron directamente a clase, y aunque esperaban una reacción airada no estaban preparados para la respuesta de la profesora de matemáticas. Pasó absolutamente de Adriana, pero cuando vio a Damián se levantó, se recolocó la chaqueta de pana verde y enganchó las gafas en uno de los ojales superiores. Luego lo acercó apoyando las manos sobre los hombros de él, que avanzó extrañado. El resto de la clase asistía incrédula a la situación. ¿La Raíces comportándose al fin con un alumno?
________—Damián Collado, llegas tarde…
________—Es que hemos perdido el…
________—El director quiere hablar contigo. No queremos hacerle esperar, ¿no?
________—No, señorita.
________—Bueno, entonces será mejor que vayas ya. Además, yo tengo unas palabras para la señorita Adriana Puerta.
________Damián cogió la mano de Adriana y se la apretó con suavidad; ella le devolvió una sonrisa. Acto seguido, salió del aula y respiró profundamente. La había cagado. Mucho.

El director era, ante todo, un tipo bonachón, lo que su padre solía llamar buena gente. Tenía la cara redonda como un pan y, antes de ser elegido director, era un maestro más de primaria, adorado por todos los alumnos que caían a su cargo. No obstante, también era conocido por su temple autoritario cuando se tocaban asuntos relacionados con el colegio. Damián, para qué negarlo, perdió diez minutos ante la puerta del despacho por temor a la respuesta. Toctoc, sonaron los nudillos sobre la madera agrietada. Adelante, se oyó al otro lado. Y adelante que fue Damián. Gonzalo, el director, lo recibió con una sonrisa que dejaba intuir ciertas reservas.
________—Buenos días, Damián.
________—Buenos días, maestro.
________—Vaya, vaya. ¿Sabes por qué estás aquí, Damián?
________—Porque me lo ha dicho la señorita Augusta.
________—Pero no te ha dicho nada más, ¿verdad?
________—No, es que sólo me ha dado tiempo a entrar y luego ha dicho que tenía que hablar con otra chica.
________—Con Adriana Puerta, si no me equivoco.
________—Sí. No, que no se equivoca.
________—Bueno, entonces creo que lo mejor será que vayamos al grano. Mira, Damián…
________El director, tal y como había hecho la Raíces, apoyó sus manos sobre los hombros del chico. Damián empezaba a mosquearse.
________—¿Qué pasa? —preguntó. —Sólo he faltado a dos clases, no es para tanto, ¿no?
________—No, no es eso. De eso ya habrá tiempo. Verás… tu padre ha tenido un accidente de tráfico esta mañana.
________Damián sintió como si el calor de su cuerpo se concentrara de golpe en el estómago. Se puso blanco y sintió náuseas. Se apoyó con torpeza en el escritorio de Gonzalo.
________—Tu madre ya está de camino, no te preocupes. No estarás solo, mientras puedes sentarte en esa silla o esperar en el pasillo, como tú prefieras…
________—¿Qué ha pasado? ¿está…? —¿está vivo?, se empeñaba en preguntar su cabeza. —¿Está bien?
________—Ha sido un accidente bastante grave, un autobús se ha empotrado contra el coche. Damián, será mejor que te sientes —sugerió mientras señalaba una silla metálica junto a la puerta.
________—Prefiero fuera, maestro.
________Aprovechó la concesión del director para abrir la puerta y respirar una bocanada de aire frío. En el despacho el aire se había transformado en una sustancia espesa, como un puré grisáceo y a la vez invisible. Se sentó en un banco que había junto a la puerta y observó con la vista perdida el pasillo vacío. Junto a él había también una maceta con una planta de plástico con todas las hojas llenas de chicles pegados. Miró la hora: cerca de las doce. Entonces se lo planteó todo. Otras veces habían pasado cosas malas, pero si su padre estaba realmente grave, su madre ni siquiera se molestaría en ir a por él. Y había que descartar la levedad puesto que se trataba de un autobús envistiendo un coche. Damián visualizó la imagen en su cabeza. Un autobús que va a buena velocidad porque a lo largo de toda la calle los semáforos están en verde, y de la nada aparece un coche donde va su padre. No da tiempo a reaccionar. El autobús se amorra contra la puerta del conductor y aplasta los hierros, los cristales lo salpican todo, las afiladas esquirlas de metal se le clavan entre las costillas y desgarran la camisa, que se tiñe de rojo, la cabeza choca contra el cristal justo antes de que éste estalle, y vuelve a girar en sentido contrario acompañada por un crujido brusco del cuello. Crac-crac, el ruido del autobús arrastrando el automóvil sofoca el alarido de Enrique. Al cabo de unos segundos, caos calmo. Silencio… el combustible mana del depósito destrozado. Un escalofrío se le quedó atrancado a Damián en la nuca. Era eso o su padre estaba ileso, a eso respondía la respuesta de su madre. Tal vez sólo quería recriminarle haber faltado a clase. Su madre era tan… estricta con esas cosas. Tanto como con su salud. No corras, no salgas ahora, no juegues a fútbol, no hagas esto, no hagas lo otro, Damián, eres de salud débil, podría darte otro ataque… Eso era el miedo para su madre, otro ataque, y eso que era enfermera y estaba curada de espantos.
________Por si las moscas, hizo un repaso mental del estado de su cuarto y de él mismo. No quería más reproches. Estaba bien, llevaba su camiseta de cuello alto para protegerse del frío y las botas de agua; hasta ahí bien, salvo que había olvidado la bufanda. Por lo demás, su cuarto estaba en perfecto orden salvo por una figura de Buzz Lightyear que había dejado encima de la cama —meticulosamente hecha— y un CD de Vetusta Morla sobre el escritorio, con la carátula abierta y el libreto encima de su mesita de noche, rodeado por los sueños que había arrancado unos días atrás.
________Al fondo del pasillo se encontraba la entrada del colegio, flanqueada por la mesa del conserje y el despacho de secretaría. Se abrió de golpe y Damián reconoció en la distancia la silueta nerviosa de su madre, que caminaba con paso decidido y el chaquetón ondulante en dirección a él y algo que balanceaba en su mano. A mitad del pasillo se detuvo y llamó con los nudillos en la puerta de un aula. Segundos más tarde volvió a su marcha por el pasillo, esta vez en dirección al despacho del director, aunque se detuvo a unos metros cuando reconoció a su hijo en el banco.
________—¡Damián! —gritó mientras balanceaba una bufanda en el aire. Tomó aire y corrió hasta él.
________Desde dentro del despacho llegó una tos amortiguada por la puerta. La madre de Damián, desde ahora Julia, llamó y abrió. Entró y se quedó un rato mientras su hijo jugaba con la bufanda entre las manos tratando de oír la conversación, intento vano ya que de vez en cuando bajaban el tono a sabiendas de que él se encontraba al otro lado de la puerta. No tardó demasiado en salir.
________—Damián —dijo en voz baja—. Nos vamos de aquí.
________Salieron en silencio, uno detrás del otro, respaldados por la mirada de Gonzalo. El día era luminoso, o a menos les dio la sensación de que todo se inundaba de luz con abrir la puerta del colegio. El cielo estaba blanco, como cuando se prepara para nevar, pero no hacía demasiado frío.
________—Ponte la bufanda, que me coges un catarro y eso es lo que nos faltaba, anda.
________—Mamá, ¿qué pasa? —preguntó mientras obedecía.
________—A ver, Damián, cómo te digo yo esto. Tu padre ha tenido un accidente de tráfico.
________—Ya me lo ha dicho don Gonzalo, ¿pero cómo está papá?
________La miró a los ojos y ella se mordió los labios, resolló un poco con la nariz y rehuyó la mirada. Luego se inclinó un poco, abrazó a Damián y le habló al oído. Él podía sentir el calor del vaho junto al extraño frío de las palabras.
________—Damián, hijo, papá no… ha sido un accidente muy grave y cuando ha llegado al hospital… no pudimos hacer nada, no pude hacer nada…
Se puso en pie de nuevo y lo miró a los ojos. A Damián de repente le dolía la barriga y la garganta como si le apretaran con unas tenazas. Julia siguió hablando:
________—Damián, papá…
________No pudo seguir. Negó con la cabeza y varias lágrimas llovieron de sus ojos. Entonces Damián también negó con la cabeza muy rápido, se lanzó hacia ella y se abrazó a su cintura con las pocas fuerzas que le quedaban, como si se hubiera vuelto lívido y débil en cuestión de segundos. Intentó reprimir un alarido, pero éste se escapó de todos modos y su madre se unió en el grito. Había que verlos, dos siluetas fundidas en un aullido escalofriante, terrible, impotente.
________Damián se soltó y miró en derredor. Se ahogaba, necesitaba irse de ahí. Al otro lado de la calle había un parque pequeño y acogedor, muy verde.Pensó por un momento en Adriana, que seguía en clase como si nada, ignorante de que el mundo se estaba desplomando, pero fue sólo un momento. Después empezó a correr. Bajó las escaleras del colegio en tres saltos y siguió corriendo por el paso de peatones.
________—¡Damián, no corras! —Damián, ¡sabes que no puedes! ¡Damián, hazlo por mí!
________Pero ya no importaba la voz de su madre. Ni nada más. Sólo importaba correr, alejarse, desahogarse. Las pulsaciones subían más y más. Pasó por caminos de gravilla y por el césped del parque. La voz de Julia era poco más que un eco. De repente, Damián dejó de ser Damián. El cuerpo cayó con aplomo sobre el césped. Julia, a lo lejos, sintió la tierra temblar bajo sus pies.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

viernes, 7 de noviembre de 2008

La ética del escritor


Es bastante hipócrita estar en contra de la pena de muerte y acabar matando a todos los protagonistas de mis relatos. Por otra parte, es ficción y el drama siempre es un plus. Esto viene a cuento de mi manera de llevar las cosas e intentar convertirme en alguno de mis personajes, adoptar sus tics (como es el caso de Violeta y David): me hago camisetas con mensajes aparentemente absurdos, bebo té rojo en una taza amarilla, ahora me da por la fotografía... En otras ocasiones extrapolamos actitudes nuestras a los protagonistas, como se puede comprobar con la cinefilia de Damián, el niño-héroe de El Desencantador. Lo que más fatiga da al leer es no creerse a los personajes, toparse con artificios a cada frase. Luego está eso, que para que los personajes sean atractivos deben ser originales, y original la mayoría de los casos quiere decir artificiales, poco realistas. ¿Hasta qué punto es lícito tomar a los personajes y hacerles pasar putadas, decidir macabros destinos para ellos? Al final, ¿a quién pertenece el personaje, al escritor o al lector? ¿Acaso tiene voto el lector? Y otra duda que dejo ahí: ¿no son acaso los personajes trocitos de nosotros mismos? ¿No es cada personaje un poco de nosotros y nosotros, por lo tanto, la suma de nuestros personajes? ¿Inconscientemente matamos partes de nosotros por algún subterfugio de nuestra mente? En ese caso, yo debería estar muerto, aunque a veces tengo la sensación de que escribo una y otra vez sobre el mismo personaje en distintos cuerpos. Vamos, que todavía no he aprendido a ser un escritor, pese a que algunos de los grandes les funcione...
Por cierto, escribo esto mientras me tomo mi té rojo en una taza amarilla, la cámara de fotos a mi derecha. Call me David, then...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Malas temporadas

Está tan triste últimamente… Tantas ganas de llorar.
Y no se lo explica; y Vetusta Morla no ayuda.
Sólo quiere volar, subir a un avión.
La última vez que lo hizo iba en una camilla.
Podría ser un buen personaje para un relato.
Soy yo.
Una amiga escritora me dijo algo así como que el mejor personaje
literario que había era yo.
Reconozco que antes tenía mi aquel.
Pero ahora… sin desmerecer, oye,
Uun nudo en la garganta que no se va con nada
Y siempre una eterna sensación de melancolía.
No me llenan las clases, nada nuevo. Nunca lo hicieron.
Pero ahora estar parado más de diez minutos en un sitio
me parece malgastar el tiempo. Ahora todas las películas se hacen
largas en el cine.
Ya no creo que sea el síndrome posterasmus,
Es algo más grande.
No hay tiempo para nada. Para traducir, para leer, para ver series
o películas, para ser feliz. Ni para patearse Granada cámara en
mano y buscar rincones perdidos.
Qué asco de trauma.
Me gustaría ser más simple. Tal vez un cani más.
No se perdería gran cosa.
Y hoy tengo examen...

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King