And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Cuentacuentos 45

Propuesta de la semana: "camino-suspendidos-piedras", por El Cuentacuentos.

NUNCA SERÁS UN HOMBRE


Hay caminos, y caminos. Recuerdo varios especialmente importantes, decisivos en mi vida. Uno de ellos me llevó hasta ti. Conseguimos avanzar en un tiempo juntos tú, mi sirena, la amazona y la maga de ojos azules. Vaya estampa: un centauro, y a sus lomos la sirena, tú, y a cada lado una de ellas: la maga y la amazona. Recuerdo que más que trotar, flotaba, y avanzábamos los cuatro suspendidos en el aire por las artes de la maga.
________La historia de la amazona era curiosa, pero cómo me engañó. Me hizo rechazar a parte de lo que yo era. Estaba convencido: ¿qué mejor para una amazona que un centauro, pero ella no estaba de acuerdo. La amazona, la zorra, la mujer loba me dijo, con su pelo negro y su rabia:
________—No, tú no eres un hombre, tú eres un monstruo.
________Y yo acepté la proposición de la maga, rubia y tímida, ojos azules. Me hizo humano. Recuerdo que corría y quedaron atrás mis cuartos traseros hasta que cayeron hacia ambos lados, abiertas las patas y muerta la carne. Entonces surgieron de la selva varios lobos que se cebaron en ella, aunque cuando los observé un momento distinguí los detalles que los diferenciaban; eran hombres lobo. Uno de ellos tenía el pelo negro y espeso, espesísimo, y los ojos como cruzados por una línea gris.
________Aunque he de admitir que las cosas no fueron del todo así. Si la historia la narrara la amazona, gran narradora, sería muy distinta. Yo la abandoné. Emprendí un largo camino junto a la maga, volando como si nada, hasta las tierras del norte. La maga me aburrió al poco tiempo; le tenía fobia a las arañas, siempre era prudente, demasiado prudente para ser una maga. Y entonces conocí a la sirena, aunque no supe que era una sirena hasta ya pasado el tiempo. La maga me vio varias veces junto a la sirena y enfureció, se le crisparon los cabellos y me hizo recuperar mi parte equina. Eso dolió, dolió muchísimo, joder. La sirena se abrazó a mi torso mientras crecían las patas y nacían las pezuñas. Luego volvimos a nado y dejamos a la maga en las tierras del norte. El viaje fue largo pero no nos agotamos en parte porque íbamos juntos, ella sobre mi lomo para no mojarse, y yo trotando en el agua sin que me faltara el aliento. A la primera persona, que diría Alejandro Sanz, a la primera persona a la que vi nada más llegar a tierra fue a la amazona, y esta vez no estaba sola. Estaba junto a un tipo de cabello negro y espeso con los ojos cruzados por una línea gris. He olvidado decir, quizás porque hace mucho que sucedió todo esto, que la sirena también tenía los ojos azules, pero de un azul de piedra preciosa, como dos zafiros. Olvidé a la mujer loba-amazona y me recosté en la mágica tierra de la Roja, cerca de la nieve y del agua. Un día me volví loco por las miradas, y una gitana me echó una maldición.
________—Nunca jamás serás feliz, te lo juro por los míos, lo más grande, olvida ese cuerpo de monstruo, que vas a ser hombre pa comportarte como tal.
________Y me dejó en las escaleras de la catedral completamente tendido, completamente desnudo, con la sirena de cabellos largos a mi lado. Ella me vistió, y al amanecer la tomé de la mano y le dije:
________—Vámonos a la playa.
________Y nos fuimos en autobús, nada de magia tuvo este viaje. Bajamos del pueblo al peñón, y del peñón a la arena. Era una tierra pedregosa, y sin pezuñas podía sentir las piedras en las palmas de mis pies. Seguimos el camino de piedras grises, volcánicas, que guiaban hasta el agua. La noche caía encima y le propuse bañarnos. Me quité la camisa y me bajé los pantalones y los calzoncillos. Ella sonrió, levantó los brazos y dejó que el vestido se deslizara por su piel. Sólo llevaba el vestido. Me metí en el agua de una vez y ella me siguió. Le creció una cola de pez.
________—Soy una sirena —confesó.
________—Y yo un centauro —respondí. —Bésame.
________La acerqué a mi cintura, me besó y noté cómo mis piernas se unían y se cubrían de escamas. Al fin había dado con ella, contigo, después de tanto camino, de tantas piedras, de sueños en los que flotamos suspendidos.

5 comentarios:

amor y libertad dijo...

una de mis comentaristas se llama "la maga gris", y es rubia, un cielo

MARALA dijo...

Es muy bonito, incluso a las 3 de la mañana.

Carlos dijo...

De meterse un centauro en el agua con una sirena llamánbale los griegos met(amor)fósis,mas desconocían el proceso que seguía.Y he aquí que tu relato es el eslabón que completa la leyenda!Solo en el mar se puede el amor flotar suspendido
Me ha encantado,tú si que eres un mago
Un abrazo!

Scry dijo...

Lo que más me ha gustado son todos esos cambios entre realidad y ficción que me descolocaban un poco y me hacían sonreír.
Bajar a la playa en autobús después de haber estado volando... tiene su mérito. (Yo desde luego capaz de volar, no cogería el metro de nuevo :P)
Un placer leerte...

jacker dijo...

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Un saco de huesos, Stephen King