And do you brush your teeth before you kiss? Do you miss my smell? What about me? What about me? What about...?


Va dejando trozos de él por todas partes. Algún día desaparecerá conforme anda.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Fede: Sexo


Hay lluvias, y lluvias, y lluvias. Está la lluvia nocturna o polución nocturnas. Está la lluvia de este fin de semana, que ha caído la de Dios... y luego está la lluvia de Perseidas o estrellas fugaces, que es la que vamos a poder ver esta noche.

La primera lluvia la sufría cuando era más joven y me despertaba con los calzoncillos acartonados sin saber por qué. En principio no me supuso ningún problema, pero cuando advertí por qué sucedía me empecé a obsesionar. A los 14, cuando conocí a Brenda, me las daba tan feliz como para acabar de una ver con esas poluciones, pero ella nunca se dejaba... Hasta los 17. Perdimos la virginidad los dos esa noche; fue muy romántico todo, pero también un desastre: codos que sobraban por todas partes, rodillazos, más lengua de la necesaria, menos de la deseada... desde entonces nuestra relación fue a menos, como si la eterna promesa del sexo mantuviera nuestra relación.

Entre los 18 y los 21 tuve algún rollo con alguna chica y algún otro con algún tío, pero nada serio. Polvos de una noche con ellas, algún magreo con ellos. Hasta que llegó M. y me enamoré de él. He de decir que todas las veces que me llamó calientapollas por aquel entonces llevaba razón. Yo, acojonado por eso del sexo masculino, pasaba siempre del tema y no me importaba que él follara con otros. Era el sacrificio por mi abstinencia. Menos mal que Jon me abrió los ojos... y la boca, y el culo.

Jon está buenísimo no, lo siguiente (¿estas expresiónse está poniendo de moda?).Pelo negro, piel clara como un vampiro y siempre esa sonrisa de niño malo y su ropa negra. Tiene un piercing en la lengua y otro en la oreja derecha. He explorado ambos con profundidad. Jon es también de Salamanca, tiene un año más que yo y mucha más experiencia porque siempre ha tenido las cosas clarísimas. Nos conocimos una noche aunque me sonaba su cara de algo y así se lo dije. Él pensó que buscaba rollo y le dije que no se equivocara, que ya tenía novio.Podía ser calientapollas, pero no un cabronazo que me fuera con el primero que se cruzara en mi camino.Me dijo que él tenía también novio, se acercó a un rubio cerca de la barra y le comió la boca. Al rato me enteré de que no era su novio, y Jon empezó a llamarme muy mucho la atención. Nos llamamos y ese verano quedamos a menudo antes de que yo tuviera que ir a Madrid. Él también se fue a Madrid a estudiar Arte Dramático. Decía: la Escuela está llena de maricones, y algunos están buenísimos. Yo reía cuando me lo contaba, pero en el fondo me sentía celoso. Seguimos quedando en Madrid y yo lo dejé con M. Entonces recobré el valor para contarle a Jon que no lo había hecho nunca con otro hombre. Se ofreció, pero le dije que las cosas no se hacían así, tan de repente.
-Si quieres te pongo porno -me dijo.
-Qué va, me corta el rollo.
-Anda deja, que tengo aquí algo mejor.

Se agachó y sacó de la cama tres condones con la boca y un DVD en la mano. Esa fue la primera vez que vimos Queer as folk. Hicimos un maratón toda la noche viendo capítulo tras capítulo, los dos cachondísimos. Empezamos a enrollarnos y me acostumbré pronto a sus labios ásperos y su piel rugosa siempre recién afeitada. Me dijo que me tranquilizara, que si nos quitábamos la camiseta y a los 10 segundos nos encontrabamos los dos en calzoncillos. Empezó a besarme el cuello, el pecho, el ombligo. Antes de llegar al paquete me dijo que hiciera lo mismo. Le lamí el cuello, le mordí los pezones, besé su fino vello hasta llegar al ombligo, donde me entretuve un rato haciendo círculos con la lengua. Se bajó los calzoncillos y me enseñó una polla más o menos como la mía, sin circuncidar, algo retocado el vello. Empecé a chuparla como con una mezcla de miedo y asco.
-¿Le comiste el coño a tu novia?
-Sí, claro.
-Bueno, pues aquí no ha entrado nada tan asqueroso. Métetela entera en la boca.
-¿Me vas guiando tú?

Me colocó las manos a ambos lados de la cabeza y empujó lo justo para que me metiera toda la polla en la boca. No era desagradable como pensaba, era como tener un Calipo caliente y duro en la boca, que se me iba llenando de saliva poco a poco. Me fue moviendo la cabeza, y cuando creyó que se la había conmido bien me la sacó de la boca. Entonces fue él quien me la chupó a mí. Ya me la había chupado muchas veces Brenda, pero hasta que no vi los ojillos de Jon mirándome desde ahí abajo no supe que era gay porque me ponía muchísimo más que la pobre Brenda. Además, Jon me pellizcaba los huevos con suavidad, se los metió en la boca y siguió chupando hasta que llegó al culo. Entonces me corrí, fue irremediable.
-¿Quieres que te la meta? Sólo si quieres, Fede...
Me sonrió y le dije que sí, que me la metiera. Se limpió la cara un poco con un kleenex y nos besamos de nuevo. Sacó un bote de lubricante, se puso un condón y se lubricó. Luego me lubricó el ano con un masaje y me hizo tumbarme. Me levantó las piernas y se colocó los pies sobre los hombros.
-Ahora o nunca, Fede. A partir de hoy no vas a querer otra cosa en tu vida. Prepárate para volverte loco.
Me penetró con suavidad. Primero noté su capullo intentando abrirse paso poco a poco. Era una sensación extraña, como si la parte baja del estómago estuviera llena. Me dolió, no voy a negarlo, pero se quedó un rato dentro de mí y comenzó a sacarla. Lo lamenté, nota el hueco, la forma de su polla vacía en el culo y le pdí que volviera a meterla. Así empezó a meterla y sacarla, cada vez más rápido, mientras los dos gemíamos y él se limpiaba de ve en cuando el sudor de la frente. Se corrió al rato en el condón, le hizo un nudo y me abrazó. Sentir su cuerpo terso y caliente contra el mío ha sido una de las mejores sensaciones que he tenido en mi vida. Ése fue nuestra, mi primera vez con él. Repetimos más, claro, cambiando las tornas, de postura, con juguetes, a veces más suave, a veces más salvaje... pero, al contrario de mi primera experiencia de sexo heterosexual, no me decepcionó. Jon y yo nos fuimos dando tiempo, él me lo enseñó todo, pero no podía evitar irse con otros tíos. Yo no puedo jugar a ese juego. Bastante tengo con el cliché de marica promiscuo. Además, Jon y yo seguimos siendo amigos y creo que me he enamorado. Se llama Jorge...

Y ahora me voy, que he quedado con él para ver la lluvia de Perseidas. ¡No os la perdáis!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder que asco, mariconazo de mierda. Así va el país, que encima de pasearos por ahí como si nada teneis que invadir toda la red con vuestro vicio que... dan ganas de vomitar!!!

Fede dijo...

Muchas gracias. vivimos en el siglo XXI, por si no te habías dado cuenta. Además, reconócelo: ¿a que te he puesto cachondo mientras lo leías?
Ay, cobarde!ocultarse tras un anónimo... ja.ja.ja.

Brian Edward Hyde dijo...

Hola, Fede!

Es la primera vez que te leo. Me ha llamado mucho la naturalidad con la que cuentas todo. Yo sería incapaz... respecto al anónimo, el propio no nombre lo dice todo de él: no es nadie. A mí me has puesto cachondo! xD
Por cierto, yo conté 10 estrellas fugaces desde mi terraza!!

Carlos dijo...

Fede, Brian y ahora yo :) Cuento tres comentarios, no?

La entrada merece 300 (llenaremos el cielo de entradas hasta ocultar el sol!) o más pero lo importante es el contenido del blog y calidad tiene de sobra.

Un abrazo fren!

lamusique

No podría vivir sin

eveybody's gotta learn sometimes

Un libro

Un libro
Un saco de huesos, Stephen King